¿Por qué van contra los juicios laborales?

14-06-2017

BUENOS AIRES-   De Infonews.com Columna de Opinión de (Diego Pietrafesa)

De los creadores de “La pobreza es culpa de los pobres”, llega “El desempleo es culpa de los desocupados”.

No hay “The End” para esta película, que encima tiene actores y libretos conocidos, que siempre termina mal y que, para colmo, parece –a juzgar por los últimos comicios- un éxito de taquilla.

Ya entendí. El problema son los juicios laborales. Debe ser por eso que hay empresas que niegan la organización sindical entre sus empleados. Debe ser por eso que el Ministerio de Trabajo rechaza sistemáticamente las demandas de los expulsados de sus puestos, niega conciliaciones obligatorias –salvo a sindicatos afines- y entiende al que despide. Debe ser por eso que descuentan los días de huelga. Debe ser por eso que cae el consumo. Porque los trabajadores, de tan dedicados a recorrer las oficinas de los abogados mafiosos, dejan de comprar leche y carne. No es que no tengan un mango, es que se distraen, che.

Ya entendí. El problema son los juicios laborales. Por eso se inició juicio político a jueces que avalaron una paritaria a contramano de los deseos de la Casa Rosada. Por eso se intentó quitar la personería a los Metrodelegados. Hoy se compensa ese fallido propósito mandando gendarmes a Córdoba a disciplinar a los díscolos, a vigilar a los que se atreven a enfrentar la burocracia. Por eso las autoridades se ríen cuando alguien golpea las puertas de sus despachos para decir que no se pagan aportes, no se pagan los descuentos por obra social, no se cumplen los convenios.

Ya entendí. El problema son los juicios laborales. Como el trabajo me lo regalan, como el que tiene el dinero y las herramientas de la producción es –Pep Guardiola dixit- el “puto amo”, no queda más que obedecer como esclavos. Muchas gracias por tirarnos unos pesitos. Se pasan de generosos. Son demasiado buenos. Y serían más buenos todavía si no hubiera tantos que pusieran palos en la rueda, al argumento vil de bajezas tales como “la ley” y “la Constitución”.

Ya entendí los mandamientos de esta nueva religión: No demandarás, te preocuparás sólo por tú mismo, amarás a tu jefe por sobre todas la cosas, no desearás el bienestar del prójimo. El que ose enfrentar ese poder divino, recibirá las siete plagas: represión, persecución, cárcel, ajuste, flexibilización, precarización y despido. Y, que quede claro, será su culpa.

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