Se intenta revertir el aumento de operaciones cesáreas

BUENOS AIRES– El Ministerio de Salud convocó a responsables y especialistas de todo el país con el fin de proponer medidas orientadas a revertir el aumento de la tasa de cesáreas que se registra en el país. En el sector público rondan actualmente el 30% y en el subsector de obras sociales supera el 61%.

Convocados por el Ministerio de Salud de la Nación, responsables de los servicios de obstetricia de los principales hospitales de todo el país, representantes de las sociedades científicas, universidades, del Consejo de la Mujer y referentes de Instituciones de Medicina Privada y la Seguridad Social, se reunieron en Buenos Aires con el objetivo de avanzar en un consenso acerca de las estrategias más adecuadas para reducir las cesáreas innecesarias y abordar los diferentes factores que influyen en el aumento de estas intervenciones en Argentina.

“Necesitamos encontrar soluciones colectivas y reflexionar acerca de nuestras propias prácticas y qué modelo de atención estamos sosteniendo”, sostuvo la subsecretaria de Medicina Comunitaria, Maternidad e Infancia, Sabrina Balaña, quién subrayó que en Argentina “tuvimos un cambio importante que fue la reglamentación del parto humanizado, favoreciendo el respeto de la decisión de la mujer, su cuerpo y sus tiempos, y modificando las prácticas para que sean lo menos invasivas posible”.

Durante la apertura del encuentro, que se realizó en la Confederación Médica de la República Argentina, la funcionaria destacó “el marco normativo, las herramientas y los recursos actuales” que forman parte de “un Estado que está presente con políticas que se ocupan de la salud de la mujer y la familia”, y a la vez jerarquizó el rol que desempeñan las obstétricas al sostener que “es fundamental, para revertir la cantidad de cesáreas indeseadas, la presencia de profesionales formados para que atiendan los partos de bajo riesgo”.

En Argentina, según la información de Estadísticas Vitales y del Sistema Informático Perinatal (SIP/SIP Gestión) del Ministerio de Salud de la Nación, se observa un aumento sostenido en la tasa de nacimientos por cesárea, tanto en el sector público, donde ronda actualmente el 30%, como en el subsector de obras sociales, donde supera el 61%, presentando en ambos casos amplias variaciones entre jurisdicciones.

Maureen Birmingham, representante en Argentina de la Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS), comentó que la Región de las Américas tiene una de las tasas más altas de cesáreas, por lo que “para revertir el problema tenemos varios desafíos, uno de los cuales es la falta de información estandarizada y de clasificación internacional, que nos sirva para vigilar y comparar las tasas de cesárea de una manera uniforme y así orientar las acciones convenientes”.

Antonio La Scaleia, presidente del Consejo de Obras y Servicios Sociales Provinciales de la República Argentina (Cosspra), hizo hincapié en la necesidad de realizar un cambio cultural que debe impulsarse desde todos los integrantes del sistema sanitario, ya que –expresó- “este tema no lo podemos analizar sólo en el ámbito de la medicina, porque esta problemática se ha instalado como normal”.

También asistió al encuentro, que tuvo como objetivo lograr un consenso entre los diversos actores del sistema de salud acerca de las estrategias más adecuadas para reducir las cesáreas innecesarias y abordar los diferentes factores que influyen en el aumento de estas intervenciones en Argentina, la directora Nacional de Maternidad e Infancia, Ana Speranza.

Además expusieron el director del Centro Rosarino de Estudios Perinatales (CREP), Guillermo Carroli; Ana Pilar Betrán, integrante del Departamento de Investigación y Salud Reproductiva de la OMS; Eduardo Valenti, jefe del Departamento de Tocoginecología del Hospital Materno Infantil “Ramón Sardá”; Nestor Vain, vicepresidente de la Fundación para la Salud Infanti (FUNDASAMIN); Raúl Winograd, presidente de la Federación Argentina de Sociedades de Ginecología y Obstetricia (FASGO); y Patricia Rosemberg, directora de la Maternidad Estela de Carlotto.

Un problema con múltiples causas y diversos protagonistas

En las últimas décadas, la operación de cesárea –el nacimiento de un bebé a través de una incisión en el abdomen de la madre– se ha convertido en uno de los procedimientos quirúrgicos más comunes del mundo desarrollado. Tal vez sea en la actualidad la operación obstétrica más frecuente después de la episiotomía, el corte que amplía el tramo final del canal de parto para facilitar la salida del bebé.

Una investigación del Centro Latinoamericano de Perinatología (CLAP) estima que una tasa “ideal” de cesáreas en relación con el número de partos ronda el 15% para la población en general. Vale aclarar que en las grandes maternidades que reciben frecuentes derivaciones de embarazos de alto riesgo pueden presentar tasas aceptables que exceden en mucho dicho porcentaje, ya que atienden situaciones más complejas.

En ese marco, la Organización Mundial de la Salud (OMS) en su “Declaración sobre tasas de cesárea” de 2015 concluye que las cesáreas son eficaces para salvar la vida de las madres y los neonatos solamente cuando son necesarias por motivos médicos, por lo tanto debe hacerse todo lo posible para realizar cesáreas a todas las mujeres que lo necesiten en lugar de intentar alcanzar una tasa determinada.

Las razones del aumento son multifactoriales y entre ellas se cuentan los cambios sociales, como el retraso en la maternidad, o a edades muy tempranas en la adolescencia, la obesidad materna, las gestaciones multifetales y la baja utilización de parto vaginal después de cesárea previa.

Tal incremento no está exento de problemas, por el contrario, es el origen de muchos de ellos. Uno de los más preocupantes es el aumento exponencial de anomalías de inserción placentaria (acretismo en sus diversos grados) que se observa actualmente.

Cabe mencionar el desafío a que se ven sometidos los servicios asistenciales, debiendo encarar costosas previsiones para afrontar situaciones extremas, con alto riesgo materno y perinatal.

 

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