Estela Carlotto festejó los 30 años del “fin de un estado de miedo e incertidumbre”

 

BUENOS AIRES- A 30 años de las elecciones que pusieron fin a la última dictadura cívico militar, la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, describió a esa fecha como ”un día de festejo y de alivio, de liberación», en definitiva «el comienzo del fin de un estado de miedo e incertidumbre”.

En noviembre de 1977 Laura Carlotto, hija de Estela, fue secuestrada por fuerzas militares: estaba embarazada y dio a luz un bebé en junio del año siguiente, el que aún permanece desaparecido.

La desaparición de su hija y de su nieta llevó a Carlotto a involucrarse en los incipientes reclamos por la vida de los desaparecidos, que tiempo después darían forma a las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo.

Hoy la titular del organismo que consiguió la restitución de la identidad a más de 100 niños nacidos en cautiverio, recuerda el clima previo a la asunción de Raúl Alfonsín como presidente y destaca que “a partir de la Guerra de Malvinas, comenzó un proceso de decadencia que marcó el fin de la dictadura, producto del esfuerzo ciudadano, para desalojarlos del poder”.

La dirigente de derechos humanos recordó que para las Abuelas el triunfo de Alfonsín “no importaba tanto de qué partido era, sino que era un presidente constitucional elegido por el pueblo. Para nosotras fue un día de festejo y de alivio, de liberación. Fue el comienzo del fin de un estado de miedo e incertidumbre».

“El día de la asunción, fuimos a Plaza de Mayo con nuestros carteles para apoyar la democracia, más allá de las banderas políticas, y abrimos nuestras puertas para el dialogo con el gobierno”.

Si bien Carlotto destaca que la relación con el gobierno de Alfonsín fue buena, de respeto mutuo, también habla de los desencuentros y contrapuntos cuando habla de las políticas de derechos humanos del alfosinismo.

“Nosotras aplaudimos el juicio a los Comandantes, del cual fuimos parte aportando datos y como testigos. Pero más tarde llegarían las leyes de impunidad. No escucharon nuestra voz cuando con lágrimas en los ojos, planteamos que no se podían aprobar esas leyes de impunidad”, recordó.

A 30 años de aquellas elecciones, sostiene que actualmente vivimos “la etapa más extensa en nuestra historia sin interrupción de la voluntad popular. Las Abuelas festejamos los logros conseguidos como organismo de Derechos Humanos, pero también desde el propio Estado».

“Estos últimos diez años, esta década ganada, ha representando la decisión de atender y cumplir nuestras demandas. Por eso, el festejo es doble, por la etapa más extensa de nuestra historia sin golpes militares, y por lo realizado esta última década”, concluye Carlotto.