A diez años de la tragedia de Patagones inauguran monumentos para los tres estudiantes asesinados

CARMEN DE PATAGONES- Tres esculturas que rinden homenaje a Evangelina Miranda, Sandra Nuñez y Federico Ponce, los tres adolescentes asesinados a balazos por un compañero dentro de aula en la escuela Islas Malvinas de Carmen de Patagones fueron inauguradas sobre la costa del río Negro en Carmen de Patagones, al cumplirse diez años de esa tragedia.

Después que se encendieran las luces de las copas de cada uno de los tres árboles de metal y vidrio, que simbolizan al estudiante de 15 años y sus dos compañeras de 16 caídos bajo los disparos de su compañero Rafael «Juniors» Solich, sus familiares y amigos depositaron sobre las aguas del río casi un centenar de velas, en fanales plásticos, como «un testimonio de luz».

Marisa Santa Cruz, la mamá de Federico, habló en nombre de todos los familiares para agradecer la colaboración del intendente municipal, Ricardo Curetti, en la construcción del anfiteatro y monumentos inaugurados este domingo por la noche.

«Estamos aquí por la memoria y la justicia, por Federico, Sandra y Evangelina y por toda esta comunidad que ha quedado tan herida», dijo Marisa, mientras soltaban tres docenas de globos en el cielo del atardecer de Patagones, 950 kilómetros al sur de la Capital Federal.

Danilo Vasiloff, el artista plástico que construyó las estructuras metálicas de 5,50 metros de altura, se refirió al trabajo que realizó de manera totalmente voluntaria. «Estoy muy contento porque creo haber podido concretar en estas formas las expresiones de dolor y la fuerza de la vida, que se sintetizan en los árboles; pero más contento estaría si acá estuvieran a mi lado estos tres chicos» dijo, sin disimular su emoción.

Las actividades en el parque Piedra Buena sobre la costa del río en esta ciudad del sur bonaerense habían comenzado a media tarde, con la actuación de bandas de rock y la suelta de palomas.

La inauguración de las esculturas cerró la serie de actos organizados durante toda la semana por la municipalidad local, los padres de los chicos y las autoridades escolares, a los que también adhirió el Sindicato Unificado de Trabajadores de la Educación de la provincia de Buenos Aires (Suteba).

El viernes, en la plaza Siete de Marzo, de realizó una jornada la que asistieron los titulares de Educación de la Nación, Alberto Sileoni, y de Buenos Aires, Nora de Lucía. En estos días no faltaron las reflexiones dolorosas y críticas sobre los hechos del 28 de septiembre de 2004, como cuando Tomás Ponce, el papa de Federico, se preguntó en voz alta «si no se hubiese podido evitar la tragedia si las autoridades de la escuela no hubiesen reparado en los problemas del chico que disparó sobre nuestros hijos».

En todas la evocaciones estuvo presente la figura de Junior, el adolescente de 15 años que empuñó el arma reglamentaria de su padre, un suboficial de la Prefectura, para disparar sobre sus compañeros del aula de 1°B del polimodal, ocasionando la muerte a tres y heridas graves a otros cinco: Natalia Salomón, Nicolás Leonardi, Cinthia Casasola, Rodrigo Torres y Pablo Saldías.

La justicia declaró inimputable a Solich y dispuso su internación en un centro psiquiátrico. Baciloff, de 56 años, de reconocida trayectoria en la zona y muy querido por toda la comunidad, diseñó y construyó las esculturas, que son la primera marca tangible que habrá en esta ciudad en recuerdo de lo que se conoce como la «Tragedia de Patagones».

Se trata de tres trípodes de unos 10 metros de altura -uno por cada víctima fatal-, cuyos vértices llevan montadas estructuras de vitraux de varios colores que se encenderán durante la noche y reflejarán haces de luz. Los monumentos están sobre un escenario «para que sirva como punto de reunión donde los chicos puedan tocar la guitarra, cantar e inclusive traer artistas», dijo Baciloff

El artista explicó, además, que «surgió esta idea porque aquí siempre las marchas se hicieron en este sector del río y los chicos arrojaban velas en el agua ya que aseguraban que los jóvenes que ya no están habían dejado en ellos una estela de luz».

«Entonces se me ocurrió fusionar el agua con la luz para que todas las noches permanezca encendido su recuerdo y quede una marca en Carmen de Patagones de la tragedia», indicó el artista y aseguró: «el hecho de que estén sobre un escenario es plantearse el problema desde un lugar más reflexivo». El marco general de la evocación fue el de la apuesta por la paz, tal como lo definieron esta semana Sileoni y De Lucía. En el mismo tono se manifestó esta noche el párroco local Félix Vicente: «Tenemos que hacer posible que esta triste recordación nos sirva efectivamente para construir nuevas formas de convivencia», convocó el sacerdote.