Ofrecen 200 mil pesos de recompensa para esclarecer el crimen de la estudiante de gastronomía

BUENOS AIRES- Los investigadores del crimen de la estudiante de gastronomía Paula Díaz, asesinada de un balazo en la cabeza en diciembre pasado en el barrio porteño de Liniers, ofrecieron una recompensa de 200 mil pesos para aquellas personas que aporten datos que permitan esclarecer el homicidio, se informó hoy oficialmente.

Así lo acordaron la titular de la Fiscalía Nacional en lo Criminal de Instrucción 40, Estela Andrades, y el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación, y la resolución, con el número 1558/2015, fue publicada ayer en el Boletín Oficial.

Según se informó en la página web de la Procuración General de la Nación (www.fiscales.gov.ar), la fiscal Andrades también solicita a todas aquellas personas que hayan presenciado el hecho, o puedan aportar información sobre la identidad de los agresores, que se comuniquen con la Fiscalía a los teléfonos (011) 5171-5651 y (011) 5171-5652, o concurran a la comisaría 44ta. de la Policía Federal, situada en Manuel Porcel de Peralta 726.

Estas resoluciones se tomaron luego de que la familia de la estudiante asesinada, asesorada por la Unidad de Victimología del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación, pidiera que se autorizara el ofrecimiento de la recompensa e intensificara la búsqueda de testigos.

«Necesitamos que si alguien vio algo declare para encontrar al que mató a nuestra hija. Todavía sigue libre por ahí y puede hacer lo mismo con otra persona», dijo a Télam Patricia Galloli, madre de Paula (20).

El hecho ocurrió el 14 de diciembre de 2014, entre las 4.20 y las 4.45, sobre la General Paz, entre Ramón Falcón y avenida Rivadavia, mano a provincia, a la altura de las paradas de colectivos.

La víctima volvía de un recital del grupo Babasónicos junto a su novio, llamado Hugo Carrizo (27), a bordo de una camioneta Jeep Patriot Negra, patente NDR-034.

De acuerdo a lo establecido hasta el momento durante la etapa de instrucción, la pareja había ido al estadio Mandarine Park, en Costanera Norte, y luego a un bar de la zona de Palermo, donde no tuvieron discusiones ni peleas con ninguna persona.

El novio de Paula condujo por avenida Juan B. Justo, cruzó por debajo el puente de General Paz para luego retomarlo y dirigirse hacia provincia.

Al llegar a las paradas de colectivos, el muchacho escuchó una detonación, por lo que pensó que le habían arrojado una piedra.

Sin embargo, se dio cuenta que la ventanilla trasera derecha estaba rota, que su novia estaba inconsciente y tenía la cabeza ensangrentada, por lo que bajó al destacamento policial apostado debajo del puente.

La joven fue trasladada de urgencia al Hospital Santojanni por el mismo novio y escoltado por los efectivos, ya que la ambulancia del Sistema de Atención Médica de Emergencia (SAME) no concurrió al lugar.

A raíz del disparo, Paula quedó con muerte cerebral y sus padres decidieron al día siguiente donar sus órganos.

Por su parte, el novio de Paula solamente pudo ver el paso de una Volkswagen Suran blanca en el momento que escuchó el balazo y el vehículo nunca pudo ser identificado.

Mientras que los efectivos de la comisaría 44ta. analizaron las cámaras de seguridad del Gobierno de la Ciudad, de las cuales sólo funcionaba una de ocho y esa restante no captó el momento del disparo.

Por su parte, la Unidad Criminalística Móvil de dicha fuerza estableció que la trayectoria del balazo fue de afuera hacia adentro, de derecha a izquierda y partió de una pistola calibre 9 milímetros.

Dentro del vehículo fue encontrado un proyectil encamisado que en el futuro puede ser cotejado con un arma de fuego y establecer si fue la utilizada en el crimen.

Además, para los pesquisas el disparo fue efectuado de entre tres y diez metros de distancia, por lo que se descartó la hipótesis de una bala perdida.