Llega a las pantallas Relatos Salvajes de Damián Szifrón

BUENOS AIRES-  Tras la espectacular presencia en la competencia oficial del último Cannes, donde Le Figaro lo consideró más o menos una obra maestra, el tercer largometraje del director argentino llegará finalmente a los cines el 14 de agosto.

El filme en seis episodios que fue aplaudido, y en cada momento culminante de humor, casi sin excepción negro, disfrutado con muchas risas, no permite adelantar detalles argumentales porque se podría perder el efecto sorpresa; solo se puede decir que se trata de historias de gente que «pierde sus estribos para liberarse, lo que es mostrado no como tragedia sino como algo placentero».

El filme comienza dentro de un avión a punto despegar, continúa en un parador de ruta atendido por dos mujeres, y pasa a otro episodio de ruta pero más road-movie, sigue con uno bien urbano y el que mas identificación encontrará con el público, en especial el masculino, pasa al «cómo el dinero todo lo puede», para terminar con una bizarra fiesta de casamiento.

«Relatos salvajes», dijo Szifrón a Télam «… estaba pensada como serie para televisión, en principio 14 relatos escritos y 20 sin desarrollar. No imaginaba que algunos iban a ser parte de lo primero que iba a hacer. Se abrieron paso por sí mismos. Tenía tantos argumentos en desarrollo, que las nuevas ideas que me iban apareciendo, estaban reducidas a su conflicto profundo».

El público de la primera función de prensa en Cannes festejó el tono desafiante de la propuesta, para algunos inimaginable en Cannes por su humor corrosivo, su violencia sangrienta, su estructura episódica con un tema en común, y por las referencias tanto de los filmes italianos de la década del 60 o de otros más modernos, como «Tiempos violentos», de Quentin Tarantino.

Szifron, un director exitoso a dos puntas, en TV con ciclos puro talento y rating, en cine con propuestas audaces pero a la vez comerciales, como ocurrió con «El fondo del mar» y «Tiempo de valientes», propone ahora «Relatos salvajes», un poco de todo eso que lo consagró, es decir, la difícil unión de arte con industria.

El joven cineasta, que la semana pasada recibió un premio a su -hasta ahora- corta trayectoria por parte de sus colegas de la DAC, pone en la mira el costado salvaje físico o psíquico de personajes comunes y corrientes, la mayoría y según lo que Szifrón aseguró en diálogo con Télam, terribles: «Soy una antena de mi entorno, dijo.

La producción, dedicada a su padre, tiene un elenco sin desperdicio, con nombres como los de Ricardo Darín y Leonardo Sbaraglia, Dario Grandinetti, Erica Rivas, Oscar Martínez, Rita Cortese, Osmar Núñez, Nancy Duplaa, Germán De Silva, Julieta Zylberberg, María Marull y Gustavo Santaolalla en la música.

Responsable en cine de dos filmes que sorprendieron, el primero «El fondo del mar», el segundo muy diferente, «Tiempo de valientes», que se arrimó al millón de espectadores, ama la lectura y la escritura, es responsable de formatos televisivos que serían comprados por media docena de países.

Más allá de las respuestas de Szifrón en la reunión con la prensa,  Télam pudo charlar con el cineasta acerca de cómo nació la idea de «Relatos salvajes», quien aseguró que «La crispación existe en la sociedad, pero es bastante general y la veo en muchos países, no solo e este».

En toda esta larga ausencia como director, seguiste trabajando para cine y TV pero en guiones, sin llegar a las grabaciones…

No paré un segundo con mi propia productora de contenidos, fueron años de muchísimo trabajo, donde me pude dar el gusto de escribir un montón de trabajos nuevos. En mis primeros seis años, dos películas y dos series, después estos ocho con proyectos todos desarrollados para hacer uno detrás del otro. Y el resultado es que a la hora de filmar este, me pude concentrar mucho más en la dirección, porque ya no tenía problemas que resolver de guión.

¿Que tienen de diferente el cine y la televisión?

En televisión siempre estaba acostumbrado a escribir el capítulo ocho mientras filmaba el cuatro, y la serie estaba por el seis. Siempre estaba con la mente muy ida, entre una cosa y la otra. Además, vivir eso simultaneidad era muy agotador.

¿Más allá de Quentin Tarantino en cine, que de alguna forma cuenta cuentos, te apasiona algún cuentista en particular, de los argentinos o extranjeros?

El cuento es un formato de literatura que me gusta y funciona, pero no podría decir que los míos sean borgianos o tengan alguna influencia. Pero si puedo asegurar que los cuentos me fascinan, esa idea de empezarlos y terminarlos en una noche.

¿Pero cuales fueron los que te pegaron fuerte?

En mi casa mi viejo estaba abonado a una antología del Círculo de Lectores, que dirigía un español, Agusti Barton, que estaban en series, relatos maestros del crimen, del misterio, del terror, y del suspenso, que fue cuando era muy chico y nos íbamos de vacaciones, después algunos de Salinger o de Capote.

Incluso hubo películas como «Cuentos asombrosos», que produjo Spielberg inspirado en la serie «La dimensión desconocida» que me dieron mucha felicidad. Recuerdo estar parado frente al afiche de «Cuentos…» y pensar en varias historias tipo «Gremlins». Me parecen propuestas muy atractivas y poderosas.

El trabajo fue agitado pero ya empezó a dar frutos…

Lo de Cannes fue espectacular y no esperábamos semejante recibimiento y críticas, como la de Le Figaro, y de muchos otros medios que apoyaron mi película, y nos permitieron que ya tenga asegurado su estreno en varios países, incluso en Estados Unidos.