Joven abusado por un cura quiere crear fundación

QUILMES- Después de que la Cámara de Apelaciones de Quilmes ratificara la sentencia del Juzgado Civil y Comercial Nº2 que obligó al obispado de ese distrito a pagar una indemnización de 155 mil pesos más intereses por considerarlo responsable de los actos de pedofilia que cometió un cura de su diócesis, la víctima aseguró que «este es un nuevo comienzo», que podría incluir la creación de una fundación para ayudar a quienes pasen por una situación como la suya.
Gabriel Ferrini tenía 14 años en 2002, cuando el cura Rubén Pardo lo invitó a su cama de un modo que el entonces adolescente describió como «paternal», pero luego abusó sexualmente de él. Esa noche, Ferrini escapó y, junto a su madre, Beatriz Varela, comenzó una pelea judicial y social para condenar a su abusador. Pardo murió tres años más tarde, tras haber reconocido lo ocurrido ante el Obispado de Quilmes y con la única «sanción» de haber sido trasladado a otra diócesis.
Ahora, con 25 años y convencido de la importancia de difundir el hecho, Ferrini analizó ante el diario Tiempo Argentino que «es un fallo histórico, porque no había sentencias que condenaran a una institución a hacerse responsable de un delito como la pedofilia». El joven consideró que el valor de la decisión judicial reside en «que la gente que pasa por lo mismo tenga esperanzas de que su tema pueda resolverse en forma favorable, ya que hay muchos que pueden sentirse representados».
Por ello, Gabriel se mostró «dispuesto a acompañar a esa gente» y anticipó: «Con mi mamá tenemos una idea, un proyecto, de poner una fundación para dar asesoramiento a las víctimas, a la gente que pasa por eso, para no dejarlos solos en esta lucha contra una institución que tiene mucho poder. La gente piensa que denunciar a un obispo está mal porque son representantes de Dios. Pero son gente de carne y hueso como yo y tiene que ser juzgados con la misma ley. No son ni más ni menos que uno.»
Sin dar precisiones sobre los protagonistas, Ferrini reveló que recibió una comunicación desde la provincia de Córdoba, de la madre de una niña de cuatro años, que fue abusada por dos curas en la escuela de monjas a la que asiste. «Esos dos curas fueron trasladados allí en 2004 desde el Obispado de Quilmes, cuando nosotros hicimos la denuncia. Es un caso de pedofilia, que la institución encubre. Abusaron de otras nenas más pero sólo esta madre los denunció. Nos está pidiendo asesoramiento porque los curas viven ahí», precisó el joven.
Gabriel no sólo padeció el hecho juzgado, sino que debió enfrentarse, acompañado de su mamá, a sus amigos de siempre y a muchos de sus familiares, quienes estaban en contra de la denuncia. «Me cambió el carácter, me hizo más descreído, porque mucha gente que creía cercana me dio la espalda», repasó Ferrini, y destacó: «La contención de mi mamá fue clave y también la de la psicóloga Adela García, a quien le debemos mucho porque nos motivó a denunciar. La terapia me hizo entrar en razón y entender que yo no tengo la culpa de la perversión de otro.»