Cartelera cinematográfica de la semana

BUENOS AIRES- Estos son algunos de los estrenos de cine de esta semana

EL INSULTO

Llega desde El Líbano esta película que estuvo nominada al Oscar como mejor película extranjera y que recibió el premio a Mejor Actor  para Kamel El Basha en el Festival de Venecia.

La historia transcurre en el Beirut actual. Toni, cristiano libanés, riega las plantas de su balcón. Un poco de agua se derrama accidentalmente en la cabeza de Yasser, palestino y capataz de una obra. Entonces estalla una pelea. Yasser, furioso, insulta a Toni. Él, herido en su orgullo, decide llevar el asunto ante la justicia. Comienza así un largo proceso en el que el conflicto tomará una dimensión nacional, enfrentando a palestinos y cristianos libaneses.

Película tensa, vehemente y perturbadora que incomoda al espectador desde su inicio. Habla del perdón, de lo que cuesta darlo y aceptarlo, de  cerrar  duelos, de la compasión, del entendimiento, del rencor.

Según Ziad Doueiri, su director,  la idea de realizar la película se originó “de una manera muy tonta” a través de unos hechos reales hace unos cuantos años cuando el realizador vivía en Beirut, en el lado pro-palestino. Allí, un día de repente, cayó agua encima de un trabajador en la calle y empezó a insultar, entonces Doueiri le espetó que eso no estaba bien, lo que provocó que aquel le insultara. Al darse cuenta el director, de que era palestino por su acento, “yo que tengo un talento fantástico para insultar a la gente, y se lo que decir para hacer daño”, le devolvió el insulto de forma maliciosa.

Su ex esposa, Joelle Touma, con la que ha coescrito el guion de la película, acompañaba a Doueiri en esos momentos. Ella le convenció para que pidiera disculpas porque se había excedido en el insulto, pero el trabajador palestino estaba tan dolido que no las aceptó. Aunque el director puntualiza que este hecho anecdótico no es realmente lo que realmente le inspiró, “sino lo que he vivido durante estos años en el Líbano…… por lo que en realidad abrí una puerta a todo lo que viví en esos 40 años…”.

Un incidente aparentemente sin importancia que provoca un insulto es el ingenioso pretexto utilizado por Ziad Doueiri para realizar una parábola sobre la reconciliación nacional, y el conflicto entre palestinos y cristianos libaneses. El Insulto se sustenta en la tensa mezcla étnica y religiosa existente en el Líbano y por las cicatrices todavía sin cerrar de La Guerra Civil de 15 años que terminó en 1990. Este país de menos de cinco millones de habitantes de mayoría musulmana está formado por varias facciones de cristianos que conforman el 40% de la población, a lo que hay que añadir la presencia de casi medio millón de palestinos apátridas, y además, desde hace un par de años, hasta dos millones de refugiados sirios.

Este es el marco en el que hay que situar esta cinta: un pueblo malherido, repleto de llagas y amargura, que trata de salir adelante tras los destrozos emocionales y físicos causados tanto por tropas extranjeras como por milicias connacionales. El dolor sigue siendo una sombra espesa y turbia que cubre a unos habitantes que no consiguen olvidar ni perdonar los agravios y zarpazos de la confrontación y el resentimiento. Quizás así sea posible entender el insulto que inflige un palestino a un cristiano por una nimiedad sin importancia y que se convierte, como una bola de nieve desbocada, en una avalancha que está a punto de sepultar la paz y sumir en el caos a toda una ciudad.

Es que cuando el “caso” llega al estrado  los cónyugues, familias, facciones religiosas, abogados sin escrúpulos, partidos políticos y medios de noticia tomaran parte en el proceso que se convierte en una verdadera guerra donde la propia seguridad física está en peligro, ya que los extremistas de ambos lados son provocados e incitados por los acontecimientos producidos en la sala de juicio. Tal es la escala de inquietud que incluso el Presidente del Líbano busca intervenir.

El objetivo según Ziad Doueiri, no es crear polémica ni promover un debate político sino simplemente “quería escribir sobre dos personas sumamente agresivas y enfrentadas entre sí, que al final resulta que tienen cosas en común….”. Al final los dos hombres tienen más cosas en común de lo que creen. Ambos son trabajadores cuya actividad es hacer o arreglar cosas y, además, se  enorgullecen de lo que hacen. Comparten una aversión por los productos importados de China. Los títulos de crédito del inicio de El Insulto advierten al espectador de que se trata de una película de ficción fruto de la imaginación del director con el fin de no identificar ciertas opiniones que se dan a lo largo de película con el gobierno del Líbano. Ziad Doueiri admite que fue obligado por las autoridades del Líbano a realizar esto, porque si no no le hubieran dejado hacer la película.

El Insulto también sugiere continuamente que las mujeres tienden a ser menos irracionales y más comprensibles e indulgentes que los hombres, para quienes el honor y el orgullo parecen más importantes que la estabilidad y la creación un ambiente cívico para todos. “….si las mujeres cogieran el poder en el mundo sería mucho mejor……Si en el mundo árabe la mujer llegara a la política seguro que todo sería diferente…..”, afirma Ziad Doueiri. Además, la película tiene mucho que decir sobre la obstinación masculina y la misoginia que se esconde detrás de la aparente igualdad de la sociedad libanesa.

Para seleccionar a los actores palestinos tuvo el inconveniente de la prohibición existente en Jerusalén para realizar cualquier proceso de casting. Por tal motivo, Ziad Doueiri nos cuenta como se vio obligado a utilizar el Skype para llevarlo a cabo.

 

LA CIAMBRA

El director Jonas Carpignano hace un engrane con su anterior película. Sucede que en “A Ciambra” (2017) vemos nuevamente al protagonista principal de “Mediterranea” (2015), interpretado por el mismo actor, mismo nombre y jugando mismas credenciales, solo que en esta ocasión él no es el centro de la historia. Pio (Pio Amato), un niño de catorce años, hijo de una familia de gitanos asentados en Italia, dedicados al hurto y otros pillajes, es el móvil de la trama. Lo que veremos será la escalada del muchacho a las grandes ligas delincuenciales. Para esto, Carpignano hace una antesala al círculo de los menores dentro de esa comunidad. Vemos a niños jugando a ser hombres, alucinando virilidad, asumiendo una personalidad belicosa asediada por el consumo de porros y la infiltración a fiestas de adultos. Desde principio, ya señala un mundo de por sí degrado, aunque sea la antesala a la ruta primordial, ruta de la perversión certificada. En esta comunidad gitana de A Ciambra, la familia es lo primero y cuando el hermano de Pio , Cosimo va a la cárcel él se prepara para sucederlo.

Como el protagonista de “Buenos muchachos” (Goodfellas, 1990), la aspiración de Pio es fruto del entorno que le rodea. Su crianza viviendo y viendo lo que sucede en el mundo del saqueo ha forjado un encantamiento. En consecuencia, Jonas Carpignano nos narra una historia en tono de épica. El protagonista principal generando usanzas que afloran casi de manera innata. Es la formación de la nueva camada de parias, la que fortalecerá el estereotipo étnico. Pio camina en dirección a su destino.

Reparto

Pio Amato, Koudous Seihon, Damiano Amato, Iolanda Amato, Patrizia Amato

!2017: Festival Sevilla: Mejor actor 2017: Premios Independent Spirit: Nominada a Mejor director 2017: Premios Donatello: Mejor director y montaje

 

MARÍA MAGDALENA

Amada por muchos repudiada por otros llega al cine, en Semana Santa la película sobre esta mujer que recién fue proclamada santa en el 2016 y llega en un tono delicado y discreto pero definitivamente con una mirada total y absolutamente feminista.

Mucho se ha dicho de ella, que fue prostituta, que dejó eso para seguir a Jesús, que estuvo ahí a su lado en su crucificción y posterior resurrección, que tuvo un romance con él o más aún que fue su mujer, las teorías sobre ellas son tantas como cristianos hay y lo cierto es que desde pintores renacentistas como Rubens Tiziano o Donatello hasta escritores contemporáneos como Dan Brown, con su famoso besteseller  El Código Da Vinci utilizaron su figura para crear las historias más fantasiosas.

Ya la vimos en cine no dejó de estar en cuanta película se hizo sobre Jesús y la interpretaron actrices como Mónica Bellucci, Paz Vega, Debra Messing, pero siempre como “coprotagonista” o en el mejor de los casos, ahí en el fondo en el reparto ahora le tocó brillar y la actriz elegida fue la protagonista de La Chica del Dragón Tatuado y Carol, Rooney Mara, que cuando leyó el guión lo hizo con cinismo y desconfianza pero luego al ver la versión que querían hacer de ella se sumó sin dudarlo al proyecto porque quería reivindicar el lugar de esta mujer en la religión más extendida del mundo. Además considera que ver todo lo que pasó desde los ojos de una mujer es verlo realmente con una luz muy distinta.

Con la solidez de Inglaterra detrás y el australiano Garth Davis como director que se hizo conocido por la película Camino a Casa se convierte en una película bíblica pero realmente interesante que trasciende el género y que se mete de lleno en la vida de María que desafía a su familia tradicional para seguir a Jezús interpretado maravillosamente por Joaquín Phoenix ( nominado 3 veces al Oscar y actor de películas como “Ella””The Master”, “Hombre irracional”, “En la cuerda floja”, entre otras.

La película comienza en la juventud de Magdalena y su decisión de abandonar el hogar en las que serán sus últimas semanas de vida. Pero donde más brilla ella no es en escenas conocidas como   la última cena, la crucificción, o la resurrección  sino precisamente en los espacios silenciados entre esos cuadros en donde el predicador y su compañera estaban alejados del grupo hablando, acompañándose, conociéndose, sin tratar de hacer entender, en absoluto que entre ellos había una relación carnal. Son dos personas que aparecen muy humanas en la pantalla, creíbles y queribles. También vamos a ver excelentes interpretaciones en los roles de Pedro y Judas en personajes bastante complejos pero muy bien llevados a la pantalla.

Mención aparte merece la banda sonora, última compuesta por el fascinante Johan Johannsson (La llegada, Sicario), quien falleciera apenas tres semanas antes del estreno londinense, y la cámara de Greig Fraser (Rogue One, Foxcatcher, Lion), un fotógrafo con la misma habilidad para iluminar interiores que para desplazarse en paisajes con luz natural o en decorados artificiales, dándole a María Magdalena una integridad visual sólida que se cuenta entre sus mayores méritos.

Rodada en escenarios naturales de la isla de Sicilia y en diversos puntos de Italia, incluido Nápoles, toda la primera mitad se dedica a resumir los planteamientos ideológicos de una mujer, María Magdalena, que forma parte del séquito de Jesús, y sus conversaciones con figuras como los apóstoles Pedro y Judas Escariote, que se dirigen en comitiva a Jerusalén. Se aporta en este sentido un toque femenino inédito en estos casos, nada revolucionario pero curioso, que tiene su exponente más notable en la ceremonia de bautizo de la protagonista.

Luego se  accede a una segunda mitad más emotiva y con un fondo dramático más elocuente e inspirado, en el que se asiste a la Crucifixión. Es en estos momentos en los que Joaquin Phoenix da lo mejor de sí en su interpretación de Jesús. Más relieve tiene una Rooney Mara que sabe medir la sencillez de una María Magdalena pionera y reivindicativa.

María Magdalena llega, oportunamente, en Semana Santa, por lo que aquellos espectadores más feligreses tienen una oportunidad para ahondar en uno de los personajes más interesantes de su creencia. El resto puede, también, descubrir la historia de una mujer que abandonó todo para seguir a un líder que le prometía la vida eterna.

PROYECTO FLORIDA

El título de la película nos lleva a un viejo motel de carretera Florida Project, que queda a dos kilómetros de Disney World donde no van demasiados turistas y entonces  su propietario renta las habitaciones a familias de bajos ingresos que han quedado desalojadas por la crisis del país.

Ahí va a estar Bobby, Willem Dafoe cuyo papel le valió una merecedísima nominación al Oscar, que, como excelente intérprete que es sigue tomando riesgos que asume con sus mejores pieles de camaleón ya que lo hemos visto en el Duende Verde o Jesucristo y ahora en este rol de encargado del lugar que a su vez va a ser aliado de los protagonistas, tres niños alrededor del cual va a girar la historia.

Su director es Sean Baker, que vino de hacer su ópera prima en el 2015, Tangerine donde mostraba el día a día de un travesti retratando con su cámara en mano un registro crudo de sus viviencias. En ésta película hace lo mismo siguiendo a la protagonista una niña de seis años y sus dos amigos vecinos de este lugar que, merodean por el lugar  con su hiperactividad habitual viviendo su niñez sin adultos que los controlen por su propia irresponsabilidad o porque están demasiados preocupados por su propia supervivencia ya que en el salvaje capitalismo estadounidenses a ellos les tocó caer en una clase social de parias.

Así vamos a conocer Moonee ( Brooklynn Prince) su vecino Scooty (Christopher Rivera) y a veces otra vecina Jancey (Valeria Cotto). Corridas, diabluras y las pícaras maneras de esta niña de mejorar su situación con su rebeldía y simpatía como por ejemplo lograr que una vecina, encargada del bar le haga siempre viandas con sus comidas preferidas y lograr así caridad de todos los integrantes de esta vecindad  muy particular.

Un verdadero logro del director encontrar estos niños, la protagonista es debutante y un verdadero hallazgo se desenvuelven con gran naturalidad  viven su amistad, se cuidan, se rebelan y crecen con cada experiencia.

Moonee  va a encuentran un aliado silencioso en Bobby (Willem Dafoe), el solitario administrador del condominio, tan desamparado como ellas, aunque amparado en la única autoridad moral posible en un entorno como éste: la de tener un empleo fijo.

El proyecto Florida, una película asombrosa y carismática que se las arregla siempre para presentarnos vidas al límite y hacernos sentir en casa, todo al mismo tiempo.

Pepo: la última oportunidad

Documental que sigue a Ruben Castiñeiras luego de salir de la cárcel, mientras intenta recuperar su camino a los escenarios. Conocido como «Pepo», fue el líder del grupo de cumbia Los Gedes que llegó a los más alto de su género, pero que luego cayó al transformar su carrera en títulos policiales de drogas, armas y prisión.

Rubén Castiñeiras (42) es El Pepo. Un hombre que transitó el derrumbe en las drogas, seis años en prisión, noches descontroladas y una lenta recuperación. Se hizo conocido por su «cumbia peposa» que arrasa en los boliches de todo el país, y ahora saborea el éxito.

En el film  repasa su historia, desde que dejó el Penal de Ezeiza tras seis años de condena por tentativa de robo calificado, hasta la profunda tristeza que le causó la muerte de su padre.

Los directores  Juan Irigoyen, Cristian Jure aseguran que se quiere dar un mensaje alentador: que uno puede estar muy mal pero siempre hay una salida. Solamente hay que buscarla, hay que ponerle garra.

Pepo habla de la oportunidad que tuvo estando detenido de ir rearmando su vida con gente como Pablo y Adrián Serantoni, que confiaron en él con todos los antecedentes que  tenía y con todos los años que había estado detenido.

La película lo sorprende cada día y dice “Yo lo comparo constantemente con un montón de cosas. Vamos a suponer: soy hincha fanático de Racing, y anteayer hablaba con mi representante de cuando veníamos de la cancha. Qué loco, digo yo, que hace cuatro años estaba viendo los partidos por una televisión en un pabellón y el martes me abrió la puerta de la cancha el presidente de Racing, ¿entendés?”

El tema de la adicción se toca profundamente la película y el asegura que la adicción hace que “Tu vida se vuelve prisionera, no tu mente solamente, tu vida. Dependés de la sustancia, tu vida es la sustancia, nada más. Por lo menos en mi caso era eso, ¿no? No había otro motivo de vida que consumir pasta base” y agrega “yo venía consumiendo cocaína, marihuana, pastillas, alcohol, y dejé de consumir un montón de cosas para consumir pasta base”

La depresión llegó a su vida y asegura que  “No veía salida, no veía otra cosa que consumir. Y bueno, hasta que empecé a ver otra cosa, como te decía, vi una luz allá y me aferré a esa luz que en mi caso se llamó Víctor Hortel, bajo la gestión de Cristina. Ellos hicieron un lindo proyecto para la población carcelaria de los penales federales. Me dieron la oportunidad de armar un taller, un grupo de música. Y eso me fue enderezando, eso me fue sanando”

READY PLAYER ONE

Steven Spielberg siempre es bien recibido y más si la película viene ambientada en el futuro y recordando de alguna manera a todas sus películas anteriores.

Año 2045. Wade Watts es un adolescente al que le gusta evadirse del cada vez más sombrío mundo real a través de una popular utopía virtual a escala global llamada Oasis, hasta que su excéntrico y multimillonario creador muere. Antes de morir, ofrece su fortuna como premio a una elaborada búsqueda del tesoro a través de los rincones más inhóspitos de su creación. Será el punto de partida para que Wade se enfrente a jugadores, poderosos enemigos corporativos y otros competidores despiadados dispuestos a hacer lo que sea, tanto dentro de Oasis como del mundo real, para hacerse con el premio.

Es que la melancolía por la década de los años 80 y épocas pasadas es el tono de esta nueva película.

Y entonces la tendencia a la autoreferencia que domina el panorama del entretenimiento desde hace ya varios años, esa que tanto disfrutamos y que está definida por creativos que no solo hacen evidentes las influencias de aquello que les gustaba siendo niños, sino que las mantienen como la materia prima básica de sus obras, sigue su curso.

El  otrora creador de joyas como Tiburón e Indiana Jones, ahora entra al juego con toda conciencia y autoridad moral, realizando la adaptación de la que quizás sea la novela más representativa de dicha tendencia, Ready Player One: Comienza el Juego

Pero cómo era de esperarse, no lo hace por el simple hecho de hacerlo, además de aprovechar para dar rienda suelta a su naturaleza como fabricante de sueños, se enfoca en ser selectivo, dejando fuera algunas referencias a sí mismo, sobre todo las más obvias, conservando las más significativas, potenciando algunos otros elementos, y respetando la declaración de amor por la cultura pop propia del texto, para luego, cual sacerdote supremo, darse el lujo de reforzar el discurso sobre el que se sustenta, y reivindicar la importancia de vivir fuera de la tendencia misma.

Por qué eso es lo que lo vuelve mucho más divertido, la posibilidad de entrar y salir del juego, esa que el Rey Midas de Hollywood hace válida una y otra vez, saltando de la fantasía y la ciencia ficción al drama. Esa que es parte de su madurez creativa y su genialidad, y que queda patente en Ready Player One: Comienza el Juego – 79%, una película llena de referencias muy divertidas si, pero que tiene algo más bajo la superficie y vale la pena atender a ello. Amén de disfrutar ese Spielberg, que solo cada cierto tiempo está de regreso.

Ready Player One tiene lugar en un futuro no muy lejano, donde las personas pasan la mayor parte del tiempo en un mundo virtual inspirado en los años 80, llamado OASIS, donde es prometida riquezas y poder a quienes puedan resolver los rompecabezas incluidos en esta realidad.

En la película, un adolescente llamado Wade Watts resuelve el primer rompecabezas, pero muy pronto descubre que las personas están dispuestas a hacer cosas muy malas con tal de quedarse con los premios.

“Yo nací en el año 2025, pero me gustaría haber nacido en 1980, como todos mis héroe”, dice Wade al inicio del tráiler, donde también es revelado que el mundo en realidad es un caos. Quizá por eso todos prefieren explorar la realidad virtual.

Reparto

Tye Sheridan, Olivia Cooke, Ben Mendelsohn, Mark Rylance, Simon Pegg, T.J. Miller, Hannah John-Kamen, Win Morisak

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