El viejo y nuevo tema de la coparticipación

Por Rody Rodríguez.

En algún momento tenía que resurgir el debate por la Coparticipación Federal. Es un viejo reclamo de los gobiernos bonaerenses que se da desde hace 30 años, cuando el gobernador radical, Alejandro Armendáriz, aceptó ceder 6,5 puntos de la coparticipación a favor del resto de las provincias. Modificar esto requiere del acuerdo de todos los Estados provinciales, mientras tanto, Buenos Aires pierde.
Así lo entendió en el 2004, el entonces gobernador Felipe Solá, cuando en junio de ese año, se quejó por no rediscutir la coparticipación federal de impuestos. “Mientras entran cien pesos al gobierno central, Buenos aires recibe seis pesos y medio en el año, y tiene que solventar la educación de 4,5 millones de chicos. Tiene que solventar la justicia, la seguridad, la salud, de una población de 15 millones de habitantes, que es el 38 % de la población del país, no del 6 %”. Dijo en ese momento Solá.
Ahora es Daniel Scioli el que hace el reclamo, después de algo más de 5 años de gestión, el gobernador observó la necesidad de rediscutir la distribución de ingresos a las provincias. Lo hizo enviándole una carta al presidente de la Cámara de Diputados Julián Domínguez. Un error técnico si se quiere, teniendo en cuenta que dicho debate debe darse en el Senado donde se discuten los intereses de las provincias, pero más allá del “detalle”, el debate por la coparticipación volvió y armó un desparramo político con pocas frases felices, poco interés en resolver el tema y mucha discusión superficial.
El vicegobernador Gabriel Mariotto dijo de Scioli que «no se puede mirar el ombligo de uno”, Amado Boudou habló de “cobardía política y oportunismo”, el jefe de gabinete sciolista Alberto Pérez dijo estar “azorado”, mientras que por arriba salió la Ministra de Gobierno bonaerense, Cristina Alvarez Rodríguez que señaló “que todos los peronistas de esta provincia tenemos que resarcir el perjuicio de Armendáriz y Domingo Cavallo (aplicó tope a Buenos Aires sobre el fondo de conurbano, quedando fijo en 650 millones de pesos), es de peronista hacerlo”.
Lo cierto es que mientras exista esta distribución en la coparticipación, la provincia de Buenos Aires no tendrá autonomía y siempre dependerá de los recursos extras que le gire la Nación. No menos cierto es que mientras se discuta la coparticipación en tiempos electorales, el tema aparecerá empañado, deslucido, como si no fuera un tema central para el porvenir de los bonaerenses.