Emotivo documental de «Orquesta El Tambo» se estrena en el espacio Incaa

BUENOS AIRES- El documental de Líber José Menghini y Jorge Menghini Meny, que se estrenará el próximo jueves en el Espacio Incaa Km 0 Gaumont, es un cálido relato atravesado por las historias de vida de los integrantes de la agrupación conformada en una populosa barriada de La Matanza.

El rol integrador de la música en jóvenes de bajos recursos económicos es el principal tema que desarrolla el documental «Orquesta El Tambo. La música en buenas manos», de Líber José Menghini y Jorge Menghini Meny, que se estrena el próximo jueves en el Espacio Incaa Km 0 Gaumont, en un cálido relato atravesado por las historias de vida de los integrantes de la agrupación conformada en una populosa barriada del partido bonaerense de La Matanza.

Precisamente, los realizadores de este documental eligieron retratar la historia de esta orquesta infanto-juvenil por tratarse de la primera de las muchas experiencias que se desarrollaron en los últimos años en el país, bajo el Programa Andrés Chazarreta de música latinoamericana.

«La idea era mostrar la particularidad de estas orquestas que, más que un programa musical, son parte de un programa social. Y también queríamos mostrar que no todo es fácil, que no todo funciona como un relojito, sino que hay marchas y contramarchas», dijo Menghini a Télam.

En efecto, además de las historias de vida, las imágenes de ensayos y la conformación de un repertorio popular, el film plantea también cuestiones relacionadas con el acceso a los instrumentos, su mantenimiento y las dificultades para poder desarrollarse en ese ámbito.

La génesis del documental se remonta a un pedido del coordinador del programa Eduardo Tacconi para que los directores realicen un trabajo que permita difundir la labor llevada a cabo, pero la temática y la fuerza de los testimonios derivó en una película que llegará a los cines.

«Primero comenzamos a recavar información de una orquesta de Ciudad Oculta, pero luego supimos que El Tambo era la pionera y nos pareció más representativo. Es la orquesta que refleja muchas de las cosas que queríamos mostrar relacionadas con el proceso de trabajo», recordó Menghini Meny.

Según contaron los realizadores, uno de los desafíos que aparecieron a la hora de trabajar sobre los testimonios fue el armado del relato, debido a que en cada uno de ellos operaban como puertas hacia otras temáticas, como la presencia de la droga en el barrio y las dificultades para estudiar, entre otros condicionamientos.

«Queríamos darle la voz a ellos, que sean ellos los que cuenten su historia. Con esa premisa, trabajamos el relato. Era importante que se cubriera todo con lo que podían decir los chicos», apuntó Menghini Meny.

Sin embargo, todo este trabajo requirió de varios encuentros previos entre los realizadores y los miembros de la orquesta, como para lograr la confianza necesaria para poder obtener la mayor cantidad de información.

«No trabajamos con un gran presupuesto. Íbamos con una cámara y la menor cantidad de cosas posibles. No montábamos un estudio cada vez que tomábamos imágenes de un ensayo o recogíamos un testimonio para evitar que se sientan invadidos. Eso hizo que con el correr de las jornadas, los chicos se fueran soltando», evocó Menghini.

Al respecto, junto con imágenes que retratan la dureza de la vida en ese barrio, los momentos en que los jóvenes bromean o hablan de sus sueños y aspiraciones aparecen como los picos más altos del documental y lo distinguen de cualquier otro trabajo de este tipo.

En este punto, Menghini rescató una escena en donde los jóvenes se juntan en la casa de uno de ellos para «zapar», por afuera de las exigencias de la orquesta, lo cual habla a las claras del lugar que se ganó la música en sus vidas.

Más allá de los testimonios de los jóvenes, en el documental también hay diferentes consideraciones de Tacconi, el coordinador del programa; de dirigentes barriales que impulsaron la creación de la orquesta y de Carlos Álvarez, su director.

En diálogo con Télam, Álvarez celebró que el documental rescate la importancia del trabajo grupal en la vida de los jóvenes, al destacar que «la música es importante como herramienta social, pero lo más importante es el organismo orquesta, porque para alcanzar objetivos hay que trabajar sobre valores y la estructura orquesta es lo mejor para eso».

«Yo entré con una conciencia de músico y arreglador, pero con el tiempo fui variando mi mirada. Tuve que tomar a la música como herramienta de transformación social, algo que no me preocupaba tanto hasta entonces», acotó el director de la orquesta.

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