Último adiós a integrante de Madres de Plaza de Mayo

    CORDOBA- Las cenizas de Susana Dillon, integrante de Madres de Plaza de Mayo e incansable luchadora por los derechos humanos que murió el pasado fin de semana, fueron depositadas ayer en el patio de la Escuela Normal de Río Cuarto, su ciudad natal.
    Dillon, de 87 años, falleció el último fin de semana en una clínica de esa ciudad emplazada 220 kilómetros al sur de aquí a raíz de una grave enfermedad y luego de una intervención quirúrgica, causando un profundo dolor en el seno de la delegación Río Cuarto de Madres y en otros puntos del interior del país.
    Los restos de esta luchadora por los derechos humanos fueron velados en el recinto del Concejo Deliberante en medio de muestras de dolor de familiares, amigos y habitantes de esa región, como así también de dirigentes políticos y sociales.
    Convivía con su nieta María Victoria «Pepi» Dillon, quien nació de la unión de Rita Alés y Gerardo Espíndola, la hija y el yerno de Dillon desaparecidos durante la última dictadura militar.
    La joven había expresado ante los periodistas que «con mi vieja nos salvamos la vida; yo a ella y ella a mí», explicando que entre las dos «todo fue con mucho amor y mucha ternura».
    Hoy y tal como lo había solicitado en vida, las cenizas de Susana fueron depositadas debajo del jacarandá que está en el patio de la Escuela Normal, en el mismo lugar donde años atrás colocaron las cenizas de su madre, Cándida Courtial.
    Luego de confirmar que «aquí están las cenizas de su madre, en el barrio donde vivía y en una escuela», su nieta recordó que «ella viene de una familia de maestras”.
    En declaraciones a puntal.com, María Victoria dijo que Susana «fue mi abuela, mi madre; un ser que me crió con mucho amor», agregando que «guardo muchos recuerdos de ella que se sintetizan en mucha risa», pues «mi vieja tenía esa cosa de hablar muchos disparates para divertirnos».