Gobierno calificó como una burla al envío de destructor británico a Malvinas

BUENOS AIRES- El Gobierno calificó hoy como «una burla» la decisión del Reino Unido de anunciar el envío de un buque destructor a las Islas Malvinas, poco después del renovado reclamo que la presidenta Cristina Fernández realizó ante las Naciones Unidas por la soberanía de ese territorio.
Un comunicado difundido por la Cancillería afirmó que «es una burla» a la ONU y «un acto irresponsable», el anuncio de envío del destructor de guerra «Edimburgo» para custodiar las aguas circundantes al territorio en litigio en el Atlántico Sur.
El anuncio de la administración del premier británico David Cameron coincidió con el discurso en el que la Presidenta ratificó su reclamo ante las Naciones Unidas para que Inglaterra se «siente a dialogar» en pos de resolver el diferendo bilateral.
«Gran Bretaña continúa militarizando el Atlántico Sur y las Malvinas», denunció la Cancillería, que apuntó que el pasado lunes «mientras la Asamblea General de las Naciones Unidas sesionaba bajo el lema de la resolución pacífica de los conflictos», el gobierno británico anunció la partida de la nave.
El comunicado oficial agregó que «dicha acción no sólo es una burla a las Naciones Unidas; también es un acto irresponsable, ya que no existe mejor reaseguro para la tranquilidad de todos los habitantes de dichas islas que retomar el diálogo diplomático para resolver el conflicto de soberanía que enfrenta a la Argentina con el Reino Unido».
Cristina Fernández volvió a solicitar durante su exposición en la Asamblea General de la ONU que Gran Bretaña respete la resolución de ese organismo internacional que la insta a dialogar con la Argentina para resolver el reclamo por la soberanía de las Islas.
Al respecto, la primera mandataria indicó ayer, durante la charla que ofreció en la universidad de Georgetown, que no se ha «logrado dialogar» con Inglaterra porque ese país es «miembro permanente del Consejo de Seguridad y socio de la OTAN, por lo tanto, puede violar lo que dice la ONU».
«Sin embargo, todo el resto del los países que no tenemos los M-16 y no somos miembros permanentes del Consejo de Seguridad tenemos que respetar a rajatabla las resoluciones, y yo estoy muy orgullosa de respetar a rajatabla cada una de las resoluciones de las ONU», advirtió la Jefa de Estado.
En el comunicado de Cancillería se señala que «la tenaz y continuada inaplicación de la normativa internacional a través de los años por parte del Reino Unido no invalida el llamado a negociar que hace la comunidad de naciones. Por el contrario, demuestra la impunidad que sigue dando el poder militar y nuclear»..
El ministerio de Relaciones Exteriores, que conduce Héctor Timerman, insistió en que «Gran Bretaña utiliza su poder de veto en el Consejo de Seguridad para desoír las resoluciones de la Asamblea General, demostrando con su actitud la necesidad de reformar los métodos de trabajo y la conformación de dicho órgano».
Además, recordó que «ayer el primer ministro David Cameron se sumó a los líderes mundiales que desde las Naciones Unidas repudian la violencia y abrazan los sentimientos de paz y concordia entre los pueblos».
«No podemos entonces más que repudiar que nuevamente un barco de guerra zarpe desde un puerto inglés con el propósito de perpetuar una ocupación militar iniciada a sangre y fuego por la corbeta Clío en 1833″, concluyó.
Asimismo el presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, Daniel Filmus, aseguró que “Gran Bretaña desoye a las Naciones Unidas y continúa militarizando la región».
«El 24 de septiembre, mientras la Asamblea General de las Naciones Unidas sesionaba bajo el lema de la resolución pacífica de los conflictos, el gobierno británico anunció la partida del destructor de guerra Edimburgo con el objeto de `llevar tranquilidad a los territorios del Reino Unido y sus dependencias en el Atlántico Sur`», señaló el senador kirchnerista.
Filmus sostuvo que «estamos frente una provocación por parte de Gran Bretaña, ya que ese accionar viola todos los acuerdos de Zona de Paz del Atlántico Sur, como la Resolución de la Asamblea General de ONU 41\11».
En ese marco, Filmus agregó que «la actitud del Reino Unido es una agresión no sólo para la Argentina, sino para todos los países de la región y del Atlántico Sur».