Crean residencia para discapacitados visuales

LA PLATA- La Fundación Tiflos es una ONG sin fines de lucro que brinda programas de rehabilitación para discapacitados visuales. Su presidenta, Ana Rizo, adelantó a BA noticias que es inminente la apertura de Casa Tiflos, una residencia única en la Provincia donde podrán alojarse y completar su plan de salud quienes vivan a más de 100 km de La Plata.
Nueva residencia para discapacitados visualesLa Fundación Tiflos nació en el año 1989 con el propósito de brindar rehabilitación a personas con discapacidad visual y posee varios programas lo que la coloca como una de las instituciones modelo en su género.
¿Cuáles son los programas que ofrecen para mejorar la calidad de vida?
Nosotros trabajamos con las personas que pierden su vista total o parcialmente y con el correr de los años hemos creado distintos programas: el primero es el de rehabilitación para personas con discapacidad visual – ciegos, el segundo está destinado a rehabilitar baja visión y el tercero es el que funciona en el centro de día para personas con discapacidad visual.
Estamos por inaugurar la Casa Tiflos, que es un programa de rehabilitación intensiva con alojamiento incluido para personas del interior de la Provincia (que vivan a más de 100 km de La Plata). Está proyectado para completar la rehabilitación en 4 ó 5 meses de 8 horas diarias de lunes a viernes de modo que luego la persona pueda volver a su ciudad.
¿Cuánto meses lleva la realización de los distintos programas y cómo se accede a los mismos?
Se hace una visita inicial sin cargo, pero después las obras sociales (entre las que se encuentra Ioma) son las que pagan la rehabilitación.
El máximo de tiempo que consideran son 24 meses, pero hay personas que adquieren las habilidades en menos tiempo y se van, otras demoran más. Existen casos en los que por tener otras discapacidades se pide la prórroga para completar el propósito de la rehabilitación que es adquirir la mayor independencia posible dentro de las áreas de la vida cotidiana.
Cuando la persona llega, se evalúa qué es lo que puede adquirir a través del programa y se le propone un alto margen de opciones. Participa el director médico, un equipo técnico integrado por profesionales y se consulta al beneficiario -aquí sólo acuden mayores de 16 años- qué es lo que quiere hacer. Aquí cada persona tiene que elegir sobre su propia vida, se respeta muchísimo la opinión del beneficiario.
¿Qué actividades aprende la persona que realiza los programas de rehabilitación?
Aquí se trabaja “orientación y movilidad” que trabaja con el bastón, participa una psicóloga, interviene la terapista ocupacional que trabaja las actividades de la vida diaria, el área de comunicación con sus dos sub áreas entrena el sistema Braille y por otro lado con computadoras adaptadas dependiendo de cada caso, por ejemplo.
También hay talleres recreativos – terapéuticos porque lo que buscamos es que a través del juego y la recreación se fortalezcan algunas de las áreas sensoriales que se necesitan: el tacto, la psicomotricidad final, el auditivo, el gestual, el corporal, la creatividad, así que lo que se brinda es expresión corporal, canto, destrezas manuales, cocina, teatro.
Además, concurren narradoras de la Biblioteca de la provincia de Buenos Aires, entre otros grupos que colaboran con la institución.
Queremos que los beneficiarios la pasen bien porque ya bastante sufrimiento tenemos con haber perdido la vista, entonces la rehabilitación no puede ser una cosa angustiante y dramática. El programa de rehabilitación pone en movimiento muchísimas cuestiones internas porque se viene encima la ceguera y la negación de aceptarla, y en esa lucha interna que se tiene hay que ver quién la gana, tratamos de ganarla nosotros.
¿Qué espera la comunidad de ciegos de la sociedad?
Lo que nosotros pedimos es tolerancia y comprensión. No vemos, pero hay personas que no caminan, otros que no oyen y todos necesitamos de todos. Es una sociedad interactuante, entonces nadie puede pensar que puede hacer las cosas solo.
La comprensión de los que ven es que cuando encuentren a una persona ciega le pregunte si necesita ayuda, qué es lo que quiere, porque un ciego puede estar en la esquina buscando un domicilio. Por ahí los cruzan sin preguntar y es una tontería, porque si la persona ciega está abatatada o floja de carácter, no dice nada, la cruzan y va a parar a quién sabe dónde. Todavía cargamos un “IVA” sobre la ceguera, la palabra ciego tiene un peso social muy fuerte.