Ignacio Copani: “Toda la línea del Sarmiento, de Liniers a Luján, es mía”

 

 

(Por RAUL CORIA) Autor de más de mil canciones,  asegura que tiene ganas de «seguir componiendo y además lo hago por oficio, me gusta mucho el resultado, es un trabajo artesanal  que cuando termino me gratifica, me hace sentir bien».

¿En que anda Ignacio Copani?

-Tengo la costumbre de hacer un disco por año, no necesito que me lo pida el mercado porque la verdad es que soy yo mismo el que me pide las cosas. En realidad por ahí está mi verdadera vocación, cuando tengo algo para expresar trato de publicarlo y si no mala leche. Aunque vengo haciendo discos bastante seguido, que tienen un éxito, digamos lógico, por ser una productora independiente. Las grietas de los grandes medios para difundir material son cada vez más chiquitas para poder llegar al gran público, entonces bueno sigo intentando con lo mío.

-¿Qué ventajas tiene trabajar de manera independiente como lo hacés vos?

-La verdad es que trabajo mucho, soy verdaderamente independiente, soy una autogestión absoluta. Hay algunos artistas que hacen un trabajo independiente y luego las distribuyen a algunas de las compañías conocidas como Sony o Emi; no es mi caso, nosotros hacemos todo, y lo que hacemos luego es darle a una distribuidora comercial que distribuye entre otras cosas vinos y no sé que otros productos, porque ellos tienen una logística, yo no tengo una camioneta para hacer la distribución y por supuesto no llegamos a todos lo lugares que quisiéramos llegar. Por suerte estamos en la principal cadena musical, que es Musimundo, y donde nos piden y nos encargan lo mandamos como podemos.

-¿Cómo llegaste a la decisión de trabajar de esa manera?

-Mirá, se dio así porque no podía resolver el tema. Estuve muchos años en compañías importantes, y no podía resolver el tema de promoción de una manera que no pudiera resolver sólo. Hoy si estuviera en cualquier gran compañía no me podría inventar un gran espacio, así que la lucha siempre la tuve que hacer sólo. Tiempo después que me abrí sólo me hicieron algunas propuestas de volver y dije «¿y porqué ahora?», hoy que ya conocí el juego no tiene sentido.

Ya tengo mi historia, hago más de cien presentaciones por año, tengo mi propio equipamiento, o sea, puedo tocar en un estadio o en una pizzería, denme sólo un 220 que enchufo y ya canto.

-Como experiencia de sello independiente estás entre los pocos a los que le fue bien…

-Si, pero creo que soy el mejor productor del país para producir a Copani, y Copani es el mejor artista para que lo produzca yo. A veces se lo trato de explicar a mi vieja, y le digo «pero mami, es lógico que yo no esté en algunos programas de TV», por que ella se preocupa porque no estoy en lo (Marcelo) Tinelli o en lo Mirtha (Legrand), aunque a lo Mirtha voy cada tanto, pero la verdad es que no iría a algunos lugares, ni me interesa a mi ni a ellos. Mirá la verdad es que a veces me han llamado, te lo juro por mis hijos, me han llamado de cosas como lo de «Cantando por un sueño» o para hacer alguna nota de color, y yo soy muy sincero y les digo la verdad, «mirá no te suma nada que vaya porque no soy un buen actor, yo hago nada más que de mi, no soy un tipo divertido por que sí. Yo tengo algunas canciones que tienen algo de humor y nada más».

-Aunque al comienzo de tu carrera la gente creía que sólo hacías humor…

-Si, al principio desconcertaba, hubo  gente que pensaba que era una especie de Palito Ortega de protesta, porque era muy popular, de entrada pegué muy fuerte, y entonces iba a un programa de TV y decían ‘bueno hagamos algo divertido y yo odiaba eso’, porque no tengo una personalidad de animar la fiesta, de hecho los recitales míos, que te juro no son un plomazo, pero no son para hacer palmas, son más bien para ir y venir de ciertas emociones, esto es, estoy más cerca de la tarea de un cantautor, de un trovador.

-Hasta con canciones románticas…

-Si, hay un contenido romántico en algunas canciones. Sólo hice un disco por el año 2000 que se llamaba «Me salva tu amor» que era todo de canciones de amor, y después había un tema que se llamaba «Puerto sin mar» que pegó bastante y que era de mi cuarto disco, pero la verdad es que si tuviera que hacer todo un recital con canciones de amor me aburriría mucho, no me creería a mi mismo, no soy un tipo gentil y sensual.

-¿Como ves la actualidad de música en el país?

-Lo más preocupante es que no hay un producto joven en lo que es letra y música, porque los grupos como La Bersuit o Divididos, son muchachos de mi edad, o sea, todos ‘chicos’ de cuarenta años para arriba, y en los grupos jóvenes hay mucha incultura mucha falta de conocimiento musical y literario. Ahora tocan un pedal, hacen mucho ruido y la tecnología puede salir igual a la música que hace un grupo inglés pero las canciones en letra y en música son menos audaces que las de Xuxa. En este momento hacer un tema de un joven que por manejar determinados códigos, y demostrando que es un vivo porque se droga no me parece que tenga ningún valor ni artístico ni nada.

-¿Y con respecto a los espacios de difusión?

-Los pibes que son lo futuros creadores beben de un manantial de dudosa calidad. Nosotros, y hablando de todos los estilos de músicos de mi generación como Lerner, Fito, tuvimos otras influencias entonces el producto fue otro, está a la vista. Charly García tuvo una gran influencia de Los Beatles, y es distinto si tiene una gran influencia de Damas Gratis, por deciente algo, entonces van saliendo los productos de acuerdo a eso. Ni que hablar de los que hemos tenido la suerte de tener una amplia gama de artistas para admirar. Yo soy un tipo que puede admirar a John Lennon y a Armando Tejada Gómez, y después está en el talento de cada uno si sale algo bueno o no, pero por lo menos lo puedo valorar.

-¿Cómo trabaja Copani a la hora de componer?

-Y a lo mejor me cuesta un poco más, pero simplemente porque sentís que ya te referiste a tantas cosas y a veces las musas no te acompañan. La verdad es que hice más de mil canciones y eso produce que a la hora de componer digas ‘pero si ya hice un tema sobre este u otro tema’, pero sigo teniendo las ganas de seguir componiendo y además lo hago por oficio, porque me gusta mucho el resultado, es un trabajo artesanal  que cuando termino me gratifica, me hace sentir bien.

-Hablando composiciones y de musas, ¿te quedó alguna musa en el oeste?

-Tengo pendiente hacer alguna cosa más puntual, me gustaría hacer algo sobre los colegios adonde fui. Yo fui a la escuela Nº 4 de Ramos Mejía, después fui al Jorge Newbery, un colegio industrial de Haedo y terminé en el Don Bosco también de Ramos Mejía. Y después mis musas personales, ya que tuve muchas novias por esa zona, aunque ya pasaron muchos años, así que si me las cruzo no las reconocería. A veces pienso, porque voy mucho por Ramos y voy mirando las chicas, aunque se ve que la memoria queda mal incrustada porque no miro chicas de cuarenta sino que miro chicas de veinte y me digo no, no creo que sea esta. Yo me siento muy de Ramos, me siento muy de La Matanza, me gusta la diversidad que propone La Matanza, no soy de la parte concheta de Ramos lo que me permite interactuar perfectamente con Laferrere o con otro cualquier otro lugar. Lo que pasa es que son tus colores, toda la línea del ferrocarril Sarmiento, por ejemplo desde Liniers hasta Lujan es mía, y si me ponés en alguna línea de la zona sur no siento tanta pertenencia, porque si bien me siento un tipo del Gran Buenos Aires soy medio extranjero en Temperley, Glew o Bernal. Por eso digo, yo voy a Morón, a San Antonio de Padua y me reconozco, por lo que te decía, son mis colores.