Juan Palomino: “Mi vida está llena de quijotadas”

(Por Gabriela Chamorro Arrechea) Entró agitado y pidiendo disculpas por la demora pero con toda la disposición para el diálogo y la charla extensa.

En otra habitación aguardaban un grupo de actores a los que, más tarde debería tomar una prueba y en un rincón se escuchaba el murmullo  del grupo de socios y empleados de la productora que discutían los arreglos para las tomas del día siguiente.

Juan Palomino (47) este argentino que  nació en Argentina, vivió su infancia en Perú  y detenta varoniles rasgos indígenas, sorprendió haciendo su  entrada no como el Palomino que conocemos sino como Juan José del Moro, el periodista que encarna en su próxima miniserie. Con camisa blanca y corbata atada en forma desprolija,  traje color crema-que delataba las largas horas de grabación- y un sombrero negro, al estilo Truman Capote,  habló entusiasmado del proyecto y arrancó con la composición de su personaje: “La propuesta es, aunque parezca anacrónico-que para mí no lo es- usar elementos que definen a los periodistas, el grabador y la máquina de escribir en vez de la computadora. Del Moro es un hombre que intenta ser independiente y tomar las premisas de informar y ser lo más objetivo posible sin estar todo el tiempo pendiente de la coyuntura. Es, ante todo un personaje que intenta patear el tablero, que al cajonearle un laburo, se pelea con su jefe (Raúl Rizzo),  renuncia a su empleo y a partir de un hecho concreto empieza una investigación. Después el público, a través de los 13 capítulos va a poder entender que fue lo que sucedió. Puede pecar de ingenuo tal vez ese personaje pero después el espectador va a resolver que esa ingenuidad no era tal sino que formaba parte de su identidad o de su imaginario”

 

En la piel de Juan José del Moro

La miniserie, que ya tiene nombre:“El Independiente”, fecha de salida al aire: mediado de año y canal emisor: Canal 7, resulta atractiva por estar presentada bajo el género “non fiction” o sea, toma como base la ficción ya que trabaja íntegramente con un guión ciento por ciento creado a tal fin – a cargo de Daniel Dalmaroni-, pero irrumpe en la realidad y con escenas de la temática elegida interactuando con personajes y hechos reales, al estilo de un documental-con guiones periodísticos de Alí  Muhamed– Del Moro entrevista a lo largo de los 13 capítulos al ex ministro de Seguridad, León Arslanián, a la dirigente Constanza Guglielmi y a la abogada María del Carmen Verdú, querellante de la tragedia de Cromañón, entre otros. Palomino explica la elección: “Utilizamos este género tomando un poco el arte de Rodolfo Walsh con su Operación Masacre, y algo de la obra de Truman Capote en  “A sangre Fría” con una temática distinta que es la inseguridad en todos los órdenes. Porque Del Moro es un tipo que parte de una problemática concreta y de un entorno específico con  un amigo- un ex policía alcohólico- y su propia historia complicada ya que es separado y tiene una hija adolescente ( su  hija en la vida real,  Sofía de 19 años) con la cual también se plantean conflictos. Pero a su vez es un tipo que se maneja en un medio con bastantes dificultades y contradicciones incluso porque la violencia también está implícita en él  como también  está presente en la educación, en la inequidad, en la salud, en cómo tratamos a los ancianos… En fin, hay una serie de factores que nos permiten ir construyendo este ensayo sobre la inseguridad”

Su experiencia con el grabador en mano lo entusiasma: “El non fiction  es interesante  porque nos permite interrelacionarnos con los personajes o las personas a las cuales les hacemos la nota en un juego distinto al que tendrían con un periodista común y ellos se prestan al juego. Supongo que lo hacen porque intuyo que deben saber quien soy yo, por donde voy caminando por la vida, entonces  si bien construyen algún personaje políticamente correcto  al final en algún momento se aflojan y muestran los detalles que eso espero lo pueda captar el espectador, porque creo que son detalles nada más”

A Del Moro le seduce el tema de la inseguridad para investigar y a Palomino le preocupa como a cualquier ciudadano: “El fin de la miniserie es un poco que la gente no se quede con el titular del diario, que se pregunte ¿Por qué? ¿Por qué un niño de 14 años hace lo que hace en un acto de violencia demencial? Yo soy padre y mi hija de 4 años, como lo hacía mi hija que tiene 19 a esa edad, se viene a la cama diciéndome. ‘Papá, tengo miedo’ y se queda con nosotros. En ese momento me imagino que una criaturita que está deambulando por la estación Retiro, tienen la misma necesidad que cualquier otra criatura y los mismos miedos. Van creciendo de una manera complicada y violenta, algunos recurren al Poxirán, otros al paco. Hay una serie de factores que van encadenando una actitud frente a la vida, si a eso le sumamos el bombardeo mediático del consumo de las playstation, de la comida, de los viajes, de los autos, de todo lo que ofrece este modelo yo intuyo, sin justificar, que hay una serie de circunstancias que hacen que el niño de esas características se diga a sí mismo ¿qué tengo que perder? El promedio de vida de esos chicos puede ser 20, 30 años, ellos saben que hay muchas cosas que no van a tener nunca en sus vidas, es desgraciado, pero es una realidad. Esto no lo digo como una forma de decir que esto no tiene solución y seguir insistiendo que todo es una mierda sino para que empecemos a hacernos responsables cada uno en el lugar que estamos

 

Hombre multiproyectos

Con la convicción que aunque sea desde la ficción hay una  necesidad imperiosa de salir del costumbrismo al cual estamos tan afectos en estos tiempos Palomino lleva a cabo otros proyectos en los que pone la misma pasión: “En la productora Kaníbal, a la cual también me asocié encontré una  gran necesidad por elaborar contenidos. Con Cristian Bruno, que es el director general tenemos otro proyecto que se llama ‘El Archivista’ que es un personaje que trabaja en el Archivo General de La Nación y empieza a indagar sobre la memoria del país, las víctimas de la impunidad que es otro tema muy movilizante. También es la primera vez que me atreví a hacer un documental sobre las culturas afro en Buenos Aires, que estamos por estrenarlo con la productora Pulpo Mecánico proyecto en el cual compartí la dirección con Claudio Posse”. Esta idea está íntimamente emparentada con su participación hace más de un año en “Los Negros de Miércoles” liderada por el músico Hubert Reyes donde él muestra sus dotes de percusionista y declamador del combo afro. Y al respecto Palomino reflexiona: “Mi vida está llena de quijotadas, de cosas que hago sin pensar en la retribución pero me lo planteo porque tengo ganas de hacerlo como ‘Los negros de miércoles’ y  la música pro peruana. Lo sigo haciendo, a veces toco menos pero es un proyecto mío que también me permite discriminar en la balanza en cuanto a la prensa que tiene un sector de la colectividad. Porque no tiene buena prensa entonces el grupo me permite equilibrar un poco la balanza. Somos peruanos, ya latinoamericanos y hay un montón de peruanos afrodescendientes que han elegido la Argentina para desarrollarse, para enamorarse, para ver crecer sus hijos y que son gente de trabajo y que además muestran su cultura y su identidad y  fusionan su propia identidad con lo que es la gran ciudad de Buenos Aires y veo con ilusión que en este último tiempo ha surgido una mirada mucho más latinoamericana. Creo que estamos en un 70 % de mirada todavía europea y un 30 % de tolerancia por lo menos, espero que la intolerancia no vuelva. Estos últimos seis años para mí han sido muy importantes desde el punto de vista de integración latinoamericana, que Correa esté en Ecuador; Evo Morales en  Bolivia y que esto sea a través del voto es un hecho histórico, me parece un hallazgo y un gran logro del hombre; Chavez en Venezuela, aunque a muchos no les guste, es un tipo más que interesante; Bachelet en Chile; Lugo en Paraguay,  a pesar de sus ataques de testosterona, significa un verdadero cambio. En definitiva que los países estén intercomunicados es importante y es un modelo al cual adhiero: intentar o encaminar la construcción de una gran nación, una gran nación latinoamericana”

 

Ciudadano con convicciones

Palomino se compromete con los temas sensibles del país y no es difícil encontrarlo en escenarios de discusión,  como hace unos días, en el debate por la Ley de Radiodifusión: “Me parece importante poder trabajar sobre eso,  es impresionante porque es una ley que está instalada desde la época de la dictadura con las firmas de personajes como  Martínez de Hoz y Videla. Debatir sobre esto es una deuda que tiene la democracia. Después están todas las estrategias políticas del por qué ahora y por qué mañana. Hay cosas que no se discuten, yo no voy a entrar en el terreno de la puja, de la oposición que se opone por oponerse. Tengo esa sensación y me parece fundamental entrar a debatirlo y me parece que democratizar la información es un derecho humano, un derecho que no nos pueden sacar a los ciudadanos que vivimos en mi país”

Incluso la elección del canal de salida “El Independiente” no fue antojadiza y responde a sus opiniones personales acerca de los medios: “Me interesa que sea un canal de aire y que sea canal 7, un espacio que nos permite llegar a todos los argentinas. Admiro y respeto mucho el trabajo de Tristán Bauer, que llevó adelante un canal faro de América Latina, como el Canal Encuentro”

Los vaivenes de la política lo mantienen expectante y se anima a tomar partido: “Yo adherí al modelo, a profundizar el modelo, aunque a muchos no les guste y eso no me hace ni  kirchnerista ni cristinista, ni peronista- aunque siempre voté al peronismo- Pero me parece que es el camino, la distribución, la redistribución, la equidad, trabajar contra la exclusión. El hecho de haber trabajado por los  derechos humanos me parece un hecho trascendente y esencial; la nacionalización de las AFJP es algo histórico; que Aerolíneas vuelva otra vez a manos del Estado también es vital. Quedarán YPF, la Ley de Tierras… Creo que son demasiados frentes para estar atendiéndolos todos juntos. Pero me parece que este modelo va encaminado aunque lamentablemente,  en los últimos tiempos,  ha sido muy implacable el bombardeo mediático. Eso no quita que el gobierno como todos los gobiernos tendrá zonas que resolver, neutralizar y modificar.”

 

Un actor corajudo

Coraje, fue precisamente lo que debió tener Palomino, además de fuertes convicciones,  para seguir la función de “La Tentación” luego del escrache que el año pasado sufrieron en pleno conflicto del campo en Firmat, provincia de Santa Fe. No fue una simple manifestación, fue toda una movida con tractores, pancartas, chacareros que lanzaban objetos contundentes y la firme decisión de los ruralistas de que se levante la obra. “Quisieron censurarnos,  agredirnos, insultarnos, suspender una función. Tuvimos que salir en un patrullero, por un pueblo, e irnos a otro con custodia sintiéndonos delincuentes tan solo porque tenemos una opinión, porque tenemos una mirada crítica” recuerda con indignación

Y es que Palomino, junto con Raúl Rizzo defendieron a rajatabla su postura ante la polémica que se gestó en el pueblo santafecino por los dichos de su compañero de elenco contra  el dirigente de la Confederación Rural Argentina, Néstor Roulet cuando afirmó: «el Ejército, la Iglesia y el campo son las tres instituciones pilares de la sociedad argentina y que a ellas debiéramos volver», tal como se lo señaló su maestra «en la escuela primaria»

Tales declaraciones dispararon una reacción en Rizzo que lo tildó de “basura” y afirmó que si los dirigentes como él “están invocando a un Ejército que torturó embarazadas, hizo desaparecer personas y cometieron cualquier tipo de atropellos, a mí me van a encontrar del lado de su enemigo, y cuando digo eso lo digo en todas las instancias”

“Ellos querían que nos retractemos porque habíamos puesto a todos en la misma bolsa pero ellos no defendían a la patria, no defendían al laburante que gana 500, 800, 1200 y se levanta a las 5 de la mañana, toma un tren y se sube arriba de un edificio 8 o 10 horas. Ese laburante es el que construye la patria. Ellos en cambio, defendían su patrimonio, no estaban del lado de la gente del cultivo familiar,  de los que tienen 10, 15, 20 hectáreas. Entonces ahí vestidos como Dorrego y lord Ponsomby los invitamos a llevar la situación a otro nivel de análisis y preguntarnos ¿de quienes son las tierras? Porque las tierras se tomaron a sangre y fuego y los verdaderos dueños de las tierras son los pueblos originarios. ¿Y qué hacen con ellos? Beneficiencia, nos contestaron. Eso es de terror, es muy de la clase burguesa de mantener todo igual y lavar nuestras culpas con obsequios pero manteniendo nuestra forma de vida.”sostuvo tajante.

Igualmente  nada es impedimento para que Juan continúe con su gira, con dramaturgia de Pacho O’Donnell y dirección de Santiago Doria, que ya va por su tercer temporada y plantea el encuentro entre el entonces gobernador de Buenos Aires, Manuel Dorrego-encarnado por él mismo- y Lord Ponsomby que buscaba convencerlo de firmar una paz desventajosa con Brasil representando los intereses británicos en esta parte del Río de La Plata.  Y nos explica: “Para mí hacer esta obra  permite el ejercicio de la memoria, y muestra el  encuentro de hombres con convicciones, con principios, como es el caso de Dorrego, un hombre que siempre antepuso lo colectivo a lo individual y creo que la salvación insisto no es individual. Siempre traigo el ejemplo de él. Dorrego tocó los intereses de los señores de levita y galera y no es que lo empujaron, lo fusilaron, lo fusilaron  sin juicio previo”