Los nutricionistas reivindicaron la dieta de los vegetarianos

 

BUENOS AIRES-  La alimentación vegetariana, que según estudios científicos a nivel mundial, reduce el riesgo de obesidad y de enfermedades crónicas, es una opción saludable siempre que se incorporen los nutrientes necesarios para el organismo, informó el vicepresidente de la Sociedad Argentina de Nutrición (SAN), Rafael Sandro Murray.

El vegetarianismo, categoría que contiene a ovolactovegetarianos (que ingieren huevo, y lácteos, ademas de vegetales) y a veganos (que no consumen ningún producto animal), entre otros grupos, crece como tendencia en el mundo y con ella, el interés de la comunidad científica en el tema.

«No es cierto que las dietas vegetarianas sean poco saludables. Tener salud está ligado a respetar la incorporación de nutrientes: proteínas, grasas y carbohidratos, los que dan energía por un lado; y las vitaminas y minerales (hierro, calcio, fósforo y iodo), por el otro, que permiten que esa energía se incorpore al organismo», sostuvo Murray.

Los que eligen apartarse de la costumbre tan instalada en Argentina de consumir carne (que en el caso de veganos se extiende a los lácteos) «lo hacen por cuestiones éticas, ambientales, religiosas e incluso por problemas de salud», explicó Murray.

«No es nuestra función juzgar esas decisiones. Lo que pretendemos es ayudar a que ese vegetariano o ese vegano sea saludable. Lo que se consigue garantizando la presencia de los nutrientes esenciales en su dieta», dijo el vicepresidente de la SAN, entidad rectora en materia de nutrición en Argentina.

Un estudio publicado por la revista PLoSONE, que difundió la agencia alemana Dpa, disparó una polémica en las redes sociales, y foros, al poner en duda «que el vegetarianismo sea una opción saludable».

«Nuestro estudio, dijeron los investigadores de la Universidad de Graz, Australia, demostró que los austríacos que siguen una dieta vegetariana son menos sanos».

Para la SAN, sin embargo, los resultados de grandes estudios poblacionales asocian a las dietas vegetarianas con «menor riesgo de obesidad y enfermedades crónicas» y hoy esa opción es tema de interés de la comunidad científica mundial.

Por ese motivo, César Casávola, presidente de la SAN, «no puede estar ajena a que el vegetarianismo es un tipo de alimentación que cada vez cobra más adeptos».

Si bien las estimaciones acerca de la cantidad de vegetarianos y veganos en Argentina son muy variables, ya que no existen datos oficiales, los nutricionistas estimaron que el porcentaje no supera el 2%, «aunque el aumento de seguidores de este tipo de alimentación crece en proporciones geométricas», precisó la entidad en un comunicado.

«Cada vez hay más personas que consultan para aprender a ser vegetarianos», aseguró Murray, y sugirió poner más atención en los veganos, que «podrían no tener cubiertas todas las necesidades de la nutrición si no se suple la falta de vitamina B12 en la dieta de ese grupo».

No obstante, admitió «que se puede ser vegetariano y vegano saludable, si se presta atención y sugirió que es imprescindible la incorporación de alimentos fortificados o suplementos dietarios, «ya que prácticamente no existen fuentes confiables dentro del reino vegetal de esta vitamina».

En cuanto a los lácteos, Murray afirmó que «el adulto no necesita tomar leche y el calcio se puede hallar en muchísimos alimentos, no lácteos, como la acelga, el repollo o las almendras. Mientras que el hierro no solo está en la carne, también se puede obtener en las espinacas», explicó Murray.

Para el nutricionista, el riesgo mayor consiste en que «muchas personas que adoptan estas dietas no toman los suficientes recaudos y son derivados por colegas para que tratemos de orientarlos».

Los expertos de la SAN señalan que «si bien es cierto que la población que adopta una alimentación vegetariana ha demostrado tener menos riesgos de padecer enfermedades cardiovasculares, diabetes, dislipidemias e incluso cáncer, otros patrones alimentarios que incluyen pequeñas cantidades de pescado o carnes rojas magras también parecen ofrecer una protección significativa contra esas mismas patologías».

Por esa razón, sostienen que es necesaria una mayor cantidad de trabajos científicos para sostener las afirmaciones.