Tres policías presos en La Matanza por torturar y matar a un joven en un calabozo en 2007

BUENOS AIRES- Tres policías bonaerenses fueron detenidos en las últimas horas, acusados de haber torturado y asesinado en 2007 a Gabriel Alejandro Blanco cuando estaba detenido en un calabozo de una comisaría de La Matanza.
Se trata de un subcomisario, un oficial y un suboficial en actividad que fueron apresados e indagados por el fiscal de Homicidios del Departamento Judicial de La Matanza, Carlos Arribas, bajo el cargo de «torturas seguidas de muerte».
Trascendió que los detenidos son el subcomisario Rubén Suárez, el suboficial Emilio Gómez y el oficial Pablo Bargueña, que prestaban servicio en la comisaría segunda La Matanza Oeste, de la localidad de San Carlos.
Todos están sospechados del crimen de Gabriel Alejandro Blanco, ocurrido el 1 de marzo de 2007.
Hace pocos días, la Asociación Permanente de Derechos Humanos sostuvo que la muerte de Blanco tiene una directa relación con el caso del joven Luciano Arruga, de cuya desaparición se cumplieron cuatro años el 31 de enero.
Para la APDH, ambos fueron presionados por efectivos policiales para robar en zonas liberadas y ninguno aceptó.
«Un día le dijeron a Gabriel ‘te vamos a detener y no vas a contar más el cuento, vas a aparecer en una zanja. Lo mismo le dijeron a Luciano'», sostuvo el abogado Pablo Pimentel, presidente de la APDH-La Matanza.
Blanco, de 21 años, vivía en la barriada conocida como «La Borward», de Isidro Casanova y había estado detenido por robo.
El 1º de marzo de 2007 lo detuvieron en la comisaría de San Carlos. Más tarde, el joven apareció colgado con un cable de luz en un calabozo oscuro.
«Cuando nos enteramos sugerimos a los familiares que fotografiaran el cadáver; ahí se dieron cuenta que tenía la mortaja pegada para que no se vea como estaba. La policía había hecho una autopsia y nosotros pedimos otra en la cual se comprobaron golpes y la falta de dientes», sostuvo Pimentel.
También se precisó que «la policía científica hizo pruebas con los cables que, según los agentes, Gabriel habría utilizado para suicidarse» y se determinó que «los cables se cortaron con la presión de un peso de cincuenta kilos, cuando este muchacho tenía un metro ochenta de altura y más de 80 kilogramos».
«Era imposible que se ahorcara. Pedimos una reconstrucción del hecho y quedó claro que una persona alterada no podía pasar ese cable por donde supuestamente se ató para colgarse; el gendarme que lo hizo tardó media hora y estaba emocionalmente equilibrado y con luz», se añadió.