La ONU debate sobre el derecho a la privacidad en la era digital

Hace un mes la presidente de Brasil, Dilma Rousseff, realizó un fuerte llamado a tratar urgente el tema de la privacidad en Internet y exigió que sea una prioridad mundial. El contexto del pedido de la mandataria no fue menor: la Asamblea General de la ONU.

El proyecto llama a los gobiernos a respetar y proteger la privacidad y los derechos en el contexto del desarrollo alcanzado por las tecnologías de la información y la comunicación, y pide la adopción de medidas que pongan fin a las violaciones de esos derechos y a crear condiciones para prevenirlas.

Brasil y Alemania se pusieron de acuerdo para presentar en conjunto un proyecto de resolución para dar respuesta al tan renombrado caso de espionaje internacional de Estados Unidos que afectó tanto a Rousseff como a la  mandataria Angela Merkel y los intereses de ambos países. Los gobiernos de Brasil y Alemania fueron los más críticos de la vigilancia de Washington sobre las comunicaciones e internet, revelada por Edward Snowden, el ex agente de inteligencia norteamericano perteneciente a la Agencia de Seguridad Nacional (NSA).

La posición de la presidente de Brasil fue difundida a través de su cuenta en Twitter donde dijo:

«Consideramos que la privacidad en Internet forma parte de los derechos humanos y su defensa debe tener un tratamiento prioritario en las discusiones de la ONU. El derecho a la privacidad no puede estar sujeto a interferencias arbitrarias, como revelan las denuncias de espionaje», agregó.

El proyecto de declaración sobre el derecho a la privacidad en la era digital fue presentado ante la Comisión de Derechos Humanos de la Asamblea General de Naciones Unidas en Nueva York. Si bien no menciona a Estados Unidos directamente, pide a todos los Estados «tomar medidas para poner fin a las violaciones» del derecho a la privacidad “incluyendo el contexto de la comunicación digital». Además la declaración se enfoca en hacer referencia en el «contexto de la comunicación digital» y en generar mecanismos de prevención para actividades de este tipo, instando a que los países cumplan con sus obligaciones dentro del marco «de la legislación internacional de derechos humanos» y que garanticen la transparencia y la rendición de cuentas de las medidas que pretendan limitar la privacidad de esas comunicaciones.

Las recientes revelaciones sobre la vigilancia masiva son señales de alarma de las muchas violaciones a la intimidad que permiten las nuevas tecnologías.