Cristina dio su clase en la Cátedra de Argentina en la Universidad de Georgetown

WASHINGTON- En el marco de su visita a Estados Unidos, la presidenta Cristina Fernández inauguró la Cátedra Argentina de la Escuela de Política Exterior de la Universidad de Georgetown, en Washington. Allí, aseguró que «el FMI es un árbitro a favor de los países desarrollados que causaron la crisis”. “Este modelo no tiene metas de inflación, tiene metas de crecimiento», remarcó en disidencia con lo establecido por el Consenso de Washington. Respecto a la grave crisis internacional, dijo temer que los más jóvenes “renieguen de los valores democráticos, si estos valores no le dan respuestas a sus problemas”.
En el ámbito académico la primera mandataria habló ante estudiantes y profesores de la prestigiosa Universidad y contestó respuestas de los alumnos. El espacio que inauguró la Presidenta en Georgetown es un foro regular para charlas y conferencias cuyo objeto de estudio será la agenda bilateral entre la Argentina y Estados Unidos.
La mandataria expresó su satisfacción respecto a que en Estados Unidos haya una cátedra sobre la realidad argentina «para intercambiar opiniones» y «conocer el rol que tiene en la región».
«Saludé con mucha alegría la creación de una cátedra sobre Argentina, porque permitirá acceder a un intercambio de opiniones sobre qué es la Argentina y su rol en la región», dijo Cristina Fernández
Consideró como positivo el hecho de que los norteamericanos vuelvan a interesarse en otros países, ya que consideró que tras la caída del Muro de Berlín y el fin de la llamada Guerra Fría con la Unión Soviética, los estadounidenses se retrajeron y «perdieron interés en otros países, volviéndose hacia lo que pasaba dentro de Estados Unidos».
En este sentido, afirmó que la creación de esta cátedra “permitirá acceder a intercambio de opiniones y ver la situación de la Argentina y su rol en la región”. La jefa de Estado hizo un paralelismo entre la historia argentina y la estadounidense. «Uno se pregunta por qué un país con tantos recursos como el nuestro sufrió tantas crisis tan seguidas», dijo.
Explicó que en Estados Unidos vencieron quienes querían producir valor agregado y crear industria. «En mi país vencieron quienes querían seguir siendo productores de materias primas», comparó.
La Presidenta destacó el papel que jugó el ex presidente James Carter para la liberación de detenidos durante la última dictadura militar argentina. «Quiero reconocer que en el golpe más sangriento que se recuerde en nuestro país, la figura del presidente Jimmy Carter y su secretaria de Derechos Humanos (Patricia Derian) tuvieron un rol al intervenir en lo que eran las violaciones a los derechos humanos, logrando la liberación de algunos argentinos que de no ser recibidos hubieran muerto», dijo Cristina Fernández.
En este sentido recordó, «el caso del padre de nuestro canciller (Héctor Timerman) Jacobo Timerman, preso y torturado en nuestro país, que logró ser liberado».
Por otra parte, aseguró que «nosotros no creemos en el antagonismo entre capital y trabajo, sino en la relación equitativa para el crecimiento del PBI». En este sentido, recordó que «en 1976, antes del golpe militar, en nuestro país estábamos cerca de lo que se conoce como ´fifty-fifty´, y con el golpe llegó el proceso de desindustrialización y decadencia que implosionó en 2001».
Economía argentina y mundial
La Presidenta sostuvo que «cuando se produce el golpe en la Argentina comienza un período de decadencia, de desindustrialización que no paró y que llegó a implosionar en el país en el 2001».
En tanto, en referencia a la década de 1990, Cristina Fernández señaló a la generada por ley de convertibilidad como una «economía ficcional». «Un peso nunca puede ser un dólar, por la economía y el tamaño de la Argentina en comparación con la economía de Estados Unidos. Estábamos en una economía ficcional que se sostuvo con la venta de todos los activos. Se privatizó todo. Argentina fue el único país de América Latina que privatizó sus fuentes energéticas como el gas y el petróleo, ningún otro país hizo eso. Ni siquiera (el dictador chileno, Augusto) Pinochet», indicó.
La Jefa de Estado consideró que existe cierta «similitud» entre lo que pasó en la Argentina en los momentos previos a la crisis del 2001, y lo que hoy sucede en la
Eurozona. «Desgraciadamente para los hermanos europeos, veo muy parecido lo que hoy sucede en la Eurozona con lo que sucedió en Argentina, cuando implosionó la crisis del 2001», señaló.
Sostuvo que «si uno pudiera mirar crónicas de esa época que aparecían en los diarios, parecía que estaba todo bien», e ironizó que «cualquier similitud con lo que se está viendo en la Eurozona con los rescates es mera coincidencia».
La mandataria afirmó que todas las deudas contraídas por lo gobiernos argentinos que antecedieron a la gestión kirchnerista “fueron y están siendo pagadas por nuestro gobierno”, y aclaró que los pagos se están haciendo “sin pedir ni un dólar prestado al mercado de capitales”.
“Estamos ante una Argentina sustancialmente diferente en un mundo sustancialmente diferente: hemos logrado que nuestros trabajadores tengan los mejores salarios de Latinoamérica y estamos haciendo una tarea de recuperar a la Argentina y la región”, aseguró la mandataria. Asimismo, destacó la constitución de la Unasur “que pudo solucionar” situaciones que “amenzaban la región y hemos construido espacios comunes en los cuales debatir y adoptar soluciones”.
El estudio de la realidad latinoamericana
La Presidenta consideró prioritario que la cátedra que hoy inauguró en Georgetown forme personas que con elementos “que permitan visualizar sin ningún tipo de anteojeras la realidad, no solo de América Latina, sino también de este país (Estados Unidos) y del mundo”. “Lo más importante que puede dar una universidad es poder abrir la cabeza de la gente”, aseveró.
En ese sentido, opinó que “en la universidad nos enseñan saberes, pero una cosa es saber, y otra cosa es comprender y entender; y muchas veces hay gente que sabe todo pero entiende poco; y hay otros que no saben tanto pero que al estar poco contaminados, entienden mejor las cosas”.
Por otra parte, anticipó que en el futuro “vamos a necesitar mucha gente que no tenga la cabeza cerrada, porque vamos a tener que solucionar nuevos problemas”. “El problema de la crisis mundial es que no se cae una sola idea de cómo salir de la crisis, que no es económica, es política”, ejemplificó.
Relación con la prensa
A la hora de dar respuestas a los estudiantes que le hicieron preguntas, la Presidenta de la Nación, negó que no hable con la prensa en Argentina. “Hablar, hablo todos los días. Con la prensa hablo muchísimo, cuando voy a actos”, comentó. Pero consideró que “en Argentina no hablar con la prensa es no decir lo que ellos quieren escuchar”.
“A algunos periodistas no le gustan cuando no respondo lo que ellos quieren”, afirmó la Jefa de Estado. Indicó que ha habido casos de periodistas en Argentina a los que “si no les gusta la respuesta que uno les da, gritan, protestan y hasta patean una puerta”. “Si se pudieran desarrollar en el marco de respeto que se desarrollan en el mundo, seguramente” lo haría, admitió.
La mandataria consideró que “algunos periodistas creen que el entrevistador es más importante que el entrevistado”. De todos modos, recalcó que “el gobernante lo que debe hacer es garantizar la publicidad de los actos de gobierno”.
Comparó la situación con lo que ocurre en Estados Unidos, país en el que consideró que “es muy bueno que cada medio de comunicación explicite ante sus lectores que tiene determinada inclinación”. “Esto en mi país no sucede, vos hablás con periodistas y son todos independientes”, advirtió. Afirmó que “decir que uno es independiente es algo insulzo” y agregó que en Argentina “tampoco hay prensa independiente y objetiva”.
Por otra parte, Cristina Fernández apuntó: “No debe haber una Presidenta que haya sido más descalificada, agraviada e insultada que esta Presidenta. Sin embargo, esta presidenta fue la que envió el proyecto de ley para eliminar el delito de calumnias e injurias para los periodistas”.
Cuestionamientos del FMI
Luego fue consultada acerca de los cuestionamientos del FMI sobre el sistema de estadísticas argentino. Al respecto, la mandataria consideró que “hay contra la Argentina por parte del FMI una suerte de ensañamiento, porque somos el mal ejemplo, el mal alumno, los que dijimos no a todas y cada una de recetas que quisieron imponernos desde 2003 a la fecha”. Y agregó que los directivos del FMI “fueron los responsables de llevarnos a la crisis política y económica más grande de la historia”.
Por otra parte, señaló que el FMI incumple con el objetivo de su carta fundacional, que es el de ser el gran regulador de la economía mundial. “Si uno leyera las obligaciones pasaría a un costado a su actual dirección; o cambian la Carta Orgánica, o cambian a sus directores”, opinó.
“El FMI nos ha tomado como el mal alumno que debe ser castigado y multado”, abundó Cristina Fernández. Y en seguida agregó que los argentinos “deberíamos ser observados, no para imitarnos, sino para ver qué hicimos, como con otros países de la región, para crecer”. “Desde 2003 a la fecha hemos tenido el crecimiento mas importante de toda la historia, medido como sea medido”, expresó.
A modo de conclusión sobre este tema, la Presidenta dijo que “A madame (Christine) Lagarde le han cometido foul en Italia, penal en Grecia y no los ha visto. Siento que el FMI es un árbitro a favor de los países desarrollados que causaron la crisis”.
Medición de la inflación
En respuesta a una estudiante que le preguntó sobre las diferentes críticas que reciben las estadísticas del costo de vida que difunde el INDEC, la Presidenta aseguró que ha habido mucha información que fue “tergiversada y desmentida”. Señaló que “en el presupuesto de la ciudad de Buenos Aires – cuya administración es de un partido opositor-, la tasa de inflación que se coloca es de 10,8, en línea con el INDEC”. “Uno de los principales opositores a las políticas oficiales, en el presupuesto pone la tasa que establece el INDEC”, remarcó.
Respecto a las críticas a las mediciones oficiales realizadas por el Fondo Monetario Internacional, señaló que los números tomados por el organismo “son de encuestadoras privadas, de una inflación de entre 20 y 24%”. Afirmó que esas consultoras “han sido denunciadas ante la justicia: ninguna ha podido acreditar ante la justicia cuales son los elementos estadísticos a partir de los cuales han dado esos números”.
De todos modos, la Jefa de Estado apuntó que “si realmente la inflación fuera del 25%, si la pauta salarial fue en promedio del 25%, ¿cómo creció la economía al 8,9% en 2010 y al 9,2% el año pasado?”. “Si la inflación fuera del 25%, el país estallaría por los aires”, enfatizó y destacó el nivel de consumo que existe en la economía argentina. Y agregó que “la oposición ha tomado la inflación como un tema político, no económico”.
Por otra parte, la mandataria remarcó que a diferencia del Consenso de Washington, “este modelo no tiene metas de inflación, tiene metas de crecimiento. La diferencia es muy importante: hoy en la Eurozona hay un gran temor a inyectar expansión monetaria, como ha hecho Estados Unidos”. Al respecto destacó que el gobierno norteamericano “ha revoleado millones de dólares a los bancos”, en “la expansión monetaria mayor del mundo”, por lo que consideró que “es irreal” que tenga una tasa de inflación del 2%.
Aseguró que “está bien que lo haga, porque Estados Unidos cree que el crecimiento es más importante que la inflación”. En cambio, lo comparó con Alemania que “tiene en sus genes el tema de la inflación, la señora Merkel cree que fue la inflación la que provocó la llegada de Hitler. Es falso. Lo que provocó la llegada de Hitler fue el tratado de Versalles, que impuso condiciones espantosas a Alemania”.
En ese sentido, Cristina Fernández remarcó que lo que más le preocupa “como militante política”, es que en el mundo occidental los más jóvenes “renieguen de los valores democráticos si estos valores no le dan respuestas a sus problemas”.
La situación en Paraguay y Venezuela
También fue interrogada acerca de cuáles son los requisitos para que Paraguay sea reincorporado a Unasur, organización que lo suspendió tras el golpe de Estado contra el presidente Fernando Lugo.
En este caso, Cristina Fernández señaló que los tratados constitutivos de Mercosur como de Unasur contienen cláusulas democráticas que obligan a los países miembros a respetar los procesos institucionales. Y que, merced a estas cláusulas, Paraguay no podrá reincorporarse a esos bloques hasta tanto regularice los procesos democráticos. No obstante, la Mandataria confió en que en el próximo año el vecino país elija nuevamente presidente a través del voto popular.
“Todos coincidimos que hubo una interrupción ilegal del orden constitucional con una parodia de juicio político en Paraguay”, expresó. E indicó que “todo juicio implica el debido proceso, y éste nunca demoran menos de 30 días, o dos meses. En Argentina el juicio de dos miembros de la corte duró 90 días. El juicio contra Fernando Lugo duró 24 horas”.
Por otra parte, aclaró que Unasur no tomó sanciones económicas contra Paraguay porque éstas “no dañan a los gobernantes, sino a los pueblos”.
También recordó que, en su momento, se tomaron medidas contra Honduras por la destitución del presidente Manuel Zelaya. Pero ese país fue reincorporado a Unasur a a instancias del presidente Enrique Santos, de Colombia, y Hugo Chávez, de Venezuela.
Tras exponer su visión sobre la situación en Paraguay, Cristina Fernández elogió al presidente Chávez porque, dijo, es el mandatario latinoamericano que más procesos electorales ha superado. “Creo que Chávez ha respetado siempre los resultados electores. No debe haber presidente Latinoaméricano que haya pasado más elecciones que Chávez”, afirmó. Y agregó que “cuando le tocó perder una elección, un plesbicito, lo reconoció, por lo que no hay antecedentes para considerar que Chávez no vaya a respetar los resultados de los próximos comicios”.
Para la Presidenta, el proceso político venezolano es “complejo” y “comparable con el primer peronismo”, porque desató una confrontación muy fuerte en la sociedad al expandir el acceso a ciertos bienes a los que tenían acceso solo sectores muy minoritarios.
En ese marco, la Jefa de Estado sostuvo que es necesario “comprender la diversidad y aceptar al diferente”. “Quiero rescatar un valor que formó a toda la civilización occidental, el valor de la igualdad, una valor que hoy está pisoteado”, enfatizó.
Finalmente, reiteró el reclamo hacia el Reino Unido para que acate las resoluciones de Naciones Unidas y acepte dialogar sobre la cuestión de la soberanía sobre las Islas Malvinas. “El año que viene se cumplen 180 años de la usurpación de las Malvinas; no hemos logrado ni siquiera un diálogo, y la razón es que el Reino Unido es miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU y de la OTAN”, lamentó.