Pensar global, actuar local

    Por JAVIER ROMERO*

    El director de El Ciudadano, Rody Rodriguez, me pide que acompañe la edición con alguna reflexión sobre que pasó en los medios zonales y, sobre todo, en nuestro trabajo como periodistas en los últimos diez años.

    Por aquello de «pensar global, actuar local», me parece pertinente compartir la discusión, que tuvo casi nula difusión en los mal llamados «Medios grandes» o «Medios nacionales», que se dió este año en el Congreso Latinoamericano de Periodistas en Caracas, Venezuela, donde asistí en calidad de invitado.

    Allí me encontré con una gran cantidad de colegas de medios de comunicación de todo tipo y tamaño que enfrentaban los mismos problemas, las mismas alegrías y las mismas preocupaciones que quienes estamos aquí, al sur del continente.

    Debatimos, por ejemplo, sobre el rol de los periodistas, en tanto trabajadores de prensa, en la feroz ofensiva desatada por el gran capital transnacional, que ha encargado a los monopolios y oligopolios mediáticos a su servicio, el trabajo sucio de golpear, desgastar, limar, corroer y, si fuera posible, derribar a los gobiernos populares y antiimperialistas de la región.

    Se acordó que, aunque la lucha unidireccional y dirigida contra los grandes medios es necesaria, no es suficiente. Las denuncias contra la manipulación y la propaganda del sistema mediático dominante no debe impedir, además, superar la contra información por la producción de agendas propias.

    Se coincidió en que es necesario y estratégico fortalecer estructuras mediáticas alternativas en manos del pueblo.

    En tal sentido se precisó la importancia de la comunicación popular para quebrar la hegemonía. Hemos defendido la idea de que toda comunicación es política, y, por tanto se inscribe dentro de las luchas o guerras de información.

    Y que a pesar de haber sido, en un principio, minimizada, se ha demostrado que la comunicación popular es relevante para la lucha. En este sentido, el caso paradigmático ha sido la experiencia del golpe del 2002 en Venezuela frustrado, entre otras razones, gracias a la rápida y esclarecedora acción de medios no hegemónicos.

    También consideramos necesario generar nuestro propio corpus teórico como resultado de la articulación de las prácticas populares y los saberes académicos. Que incluye una atención especial a la potencia trasformadora de la juventud. Las luchas de los estudiantes en Chile por una educación pública y gratuita constituyen un ejemplo en ese sentido.

    Este es un tiempo que nos reclama no poner la corporación periodística por encima, ni por delante, de la lucha de ideas ni de la lucha de clases.

    También se advirtió sobre el problema ético de la profesión en relación a la forma de organizar la información y de enfrentarse a los medios hegemónicos.

    Entendemos que una de las tareas estratégicas para nuestro colectivo es profundizar su rol de organización continental, afirmándose en acciones coincidentes con más integración y más desarrollo sin que ello implique apartarse en nada de sus principios fundacionales.

    En definitiva: Frente a la mentira organizada, debemos redoblar el esfuerzo para mostrar la verdad. Necesitamos armar una estrategia con urgencia: organizarnos, estudiar el problema y establecer un plan de acción para sumarnos a la sociedad que pelea por su liberación.

    *Javier Romero es periodista. Director de El Diario.