“Es el fantasma de la tendencia que vuela sobre los techos”

     

     Por MARA ESPASANDE*

    El período que comenzó el 25 de mayo de 2003 implicó un profundo cambio. Se podría decir que una nueva concepción cultural atraviesa la totalidad del proyecto puesto en marcha con la llegada al gobierno del presidente Néstor Kirchner.

    Este cambio se expresó también en las políticas llevadas adelante por la Secretaría de Cultura de la Presidencia de la Nación en sus múltiples y diversificadas áreas.

    A la recuperación de la memoria, la verdad y la justicia cuya impronta cultural es indiscutible, se le sumó la reconstrucción por parte del Estado de una memoria histórica que otorga densidad a nuestro presente y orienta nuestro accionar futuro, tomando como responsabilidad el hecho de ser, como lo define la Presidenta, la generación del Bicentenario.

    Sería muy extenso repetir lo realizado en estos 10 años en las gestiones culturales, tanto de mi gestión como de las de mis antecesores en el cargo. Podría hablar de que somos el proyecto político que más metros cuadrados dedicados a la cultura construyó desde el primer peronismo, y enumerar las obras reparadas, concluidas y en construcción, la mayoría de ellos, ubicados más allá de la Avenida General Paz, como las Casas del Bicentenario que se están creando a lo largo y ancho del país, insistiendo en los esfuerzos por desporteñizar la gestión de la cultura, o en la creación de una subsecretaría específica para llegar a los barrios más postergados. También podría resaltar el desarrollo de programas específicos para integrar a pueblos originarios y comunidades de inmigrantes, en pos de una cultura cada vez más plural e inclusiva. O la creación del Fondo Federal de Cultura que distribuye recursos para proyectos culturales de las provincias.

    Ejemplos todos de los esfuerzos continuados por promover el debate, profundizando una tradición democrática, diversa y moderna que pone en disenso de ideas una de las fibras más íntimas y vibrantes del ser nacional, así quedó demostrado en los Congresos de Cultura o de los encuentros de Debates y Combates.

    Diré en cambio que la transformación cultural excede en mucho a lo que esta secretaría de Estado haya hecho o pueda hacer. La transformación cultural que vivió la Argentina es la de la recuperación de la dignidad y la autonomía. La actualización en hechos, no en palabras de las banderas de independencia económica, soberanía política y justicia social, y agregaría, la de la integración regional.

    Ese fue el camino de la dignidad y la autocelebración que comenzó el  25 de mayo de 2003, y que tuvo un hito en los festejos del Bicentenario, y por el que seguimos avanzando.

    Nosotros solo fuimos gestores de un cambio que nos trasciende y nos envuelve. Porque ahora somos, todos, un pueblo que avanza por el camino de la emancipación.

    *Mara Espasande es historiadora.