Democracia y Proyecto Nacional

    Por AGUSTIN ROSSI*.

    Los 10 grandes aportes de esta década a los 30 años de vida democrática argentina.

    El modelo nacional y popular impulsado por Néstor y Cristina cumple una década de vida dentro de un período de 30 años desde la recuperación de la democracia. Es, por lo tanto, una buena oportunidad para reflexionar sobre los aportes que nuestro gobierno nacional realizó para la consolidación y expansión de la vida democrática argentina. Lo hacemos en un contexto muy particular. «Esto es una dictadura», dicen algunos dirigentes políticos y comunicadores. «Hay que frenar a este gobierno autoritario», repiten otros. No faltan los que dicen que nuestro gobierno «va contra la República» y pretende «destruir a las instituciones de la democracia».

    Como las zonceras a la que aludía Jauretche, estas frases se terminan transformando en lugares comunes a partir de la permanente repetición. Pero, como recomendaba don Arturo, baste una mínima reflexión para llegar a la conclusión de que son absolutamente falsas. No me caben dudas que nuestro proyecto político hizo un aporte enorme para la vida democrática del país. Por eso, propongo que analicemos juntos este vínculo entre democracia y proyecto nacional a partir de lo que considero los 10 principales aportes realizados desde el 25 de mayo de 2003.

    1.         Avanzamos en la democratización de la justicia. Néstor Kirchner profundizó la democracia cuando impulsó la renovación de una Corte Suprema de Justicia que era una verdadera vergüenza nacional. Diez años más tarde, con Cristina a la cabeza, estamos dando un paso fundamental, impulsando una verdadera democratización de la justicia, con la elección popular de los integrantes del Consejo de la Magistratura, con un acceso más igualitario al poder judicial, con una mayor publicidad, transparencia y agilidad en su funcionamiento.

    2.         Pusimos fin a la impunidad de los genocidas. Fue un acto de democratización terminar con las leyes de impunidad que protegían a los genocidas responsables del terrorismo de Estado y avanzar en el proceso de «memoria, verdad y justicia». La reciente muerte del genocida Jorge Rafael Videla nos permite valorar todo lo realizado en estos diez años. En el 2003, Videla estaba en su casa, con arresto domiciliario, acusado por sustracción de bebés, única grieta que pudo encontrarse en el muro de impunidad levantado por las leyes de Obediencia Debida, Punto Final y los indultos. Videla murió por estos días cumpliendo una sentencia a cadena perpetua, en una cárcel común. Las diferencias son claras y evidentes.

    3.         Democratizamos las relaciones internacionales. Néstor y Cristina impulsaron, por otra parte, una fuerte democratización de las relaciones exteriores del país, saliendo del paradigma de las «relaciones carnales» y asumiendo la multipolaridad que caracteriza hoy al sistema internacional. Los destinos de Argentina y de América Latina empezaron a decidirse en nuestros países. Nuestro país tuvo un rol preponderante en los nuevos tiempos que se viven en el Mercosur y la UNASUR, ayudando a consolidar los procesos democráticos en la región.

    4.         Construimos una economía más democrática. Avanzamos en este sentido a partir de la creación de decenas de miles de pequeñas y medianas empresas, diversificando nuestras exportaciones, ampliando los destinos internacionales de nuestros productos. La base productiva se democratiza cuando se sustituyen importaciones, se fortalece el mercado interno, se industrializa la producción primaria y nacen procesos industriales en regiones históricamente desfavorecidas. Además, terminamos con el tutelaje que el FMI y los organismos internacionales de crédito realizaban sobre la democracia argentina y reestructuramos la deuda con una quita histórica. Recuperamos YPF y buscamos democratizar el acceso al crédito con las reformas en el Banco Central.

    5.         Democratizamos el trabajo. Democratizamos el mundo del trabajo a partir de la creación de cinco millones de puestos de trabajo, reduciendo el empleo informal, aumentando el poder adquisitivo del salario y recuperando las paritarias como instancias democráticas de articulación entre el capital y el trabajo. Fortalecimos las asociaciones sindicales, recuperamos derechos arrebatados por el neoliberalismo y avanzamos con nuevos derechos. Sólo en los últimos meses logramos tres avances sustanciales: expandir los derechos de los trabajadores rurales, penalizar a los que promueven el trabajo infantil y mejorar las condiciones laborales de las trabajadoras de casas particulares (comúnmente llamadas trabajadoras domésticas).

    6.         Democratizamos la educación. Promovimos una verdadera democratización y modernización de la educación argentina con la sanción de la ley de financiamiento educativo, de educación nacional y de educación técnica. Construimos más de 1.400 escuelas, entregamos 2,5 millones de netbooks, favorecimos la culminación de estudios secundarios de miles de jóvenes y disminuimos el analfabetismo a menos del 2 % de la población. Creamos nuevas universidades, incorporando a miles de jóvenes que son primera generación de estudiantes universitarios. Y mejoramos en un 1200 % el presupuesto destinado a la educación superior.

    7.         Democratizamos la sociedad con más inclusión. Después de décadas retomamos las ideas de Perón y Evita: la inclusión social y la movilidad social ascendente fortalecen la democracia. Por eso avanzamos con la inclusión jubilatoria de millones de argentinos y creamos el sistema de protección social de niños y adolescentes más potente de América Latina con la Asignación Universal por Hijo. Democratizamos la sociedad a través del matrimonio igualitario y la ley de identidad de género.

    8.         Democratizamos el Estado. Fortalecimos la democracia a partir de la recuperación del Estado como institución fundamental al servicio de las mayorías. El «Estado mínimo» sólo favorece a los poderes concentrados y a los que pueden acceder por sus propios medios a los servicios fundamentales. Pusimos al Estado en el centro del dispositivo económico cada vez que las turbulencias de la economía internacional lo requirieron y lo recuperamos como actor fundamental para la expansión de la frontera de derechos. Sin un claro compromiso del Estado, la democracia se reduce a formalidades institucionales sin sustento en la vida cotidiana de los argentinos.

    9.         Democratizamos el gobierno. Con Néstor y Cristina a la cabeza, nuestro espacio político asumió la tarea de reconstruir el país pensando en los 40 millones de argentinos. Eso significó muchas veces entrar en tensión con sectores corporativos que estaban acostumbrados a que los distintos resortes institucionales sirvan de paraguas protectores de sus intereses. No llegamos al poder para administrar el status quo: la política está para transformar las realidades, aún las más complejas. Hemos demostrado cabalmente que cada una de las decisiones tomadas desde el 25 de mayo de 2003 ayudó a la construcción de un país para todos. Sin lugar a dudas, esto molestó y molesta a muchos que quieren seguir siendo los únicos privilegiados.

    10.       Democratizamos el debate político. En esta década avanzamos notablemente en la calidad y la intensidad de la discusión política en el país. Los argentinos debaten de todo y de todos. Como pocas veces en la historia se vive en un contexto de tan amplia libertad de prensa y de expresión. La Ley de Medios (aún sin implementar en su totalidad) ayuda a la democratización de la palabra, sumando nuevas voces que agregan riqueza y diversidad al debate político.

    Como vemos, Cristina tiene claro que cuando democratiza la sociedad argentina, se profundiza el modelo. Y cuando profundiza el rumbo, la democracia se fortalece. Nadie como ella interpreta lo que la Argentina necesita para seguir fortaleciendo su democracia, creciendo económicamente y generando mayores niveles de igualdad de oportunidades para todos los argentinos.

    *Agustín Rossi es Diputado de la Nación, presidente del Bloque del FPV.