Amenazaron con matar a una beba de dos meses durante un asalto a una vivienda de Ituzaingó

ITUZAINGÓ- El hecho ocurrió en una casa de la calle Pueyrredón 2001, de Villa Ariza, en Ituzaingó Norte, donde vive una familia compuesta por un matrimonio de jubilados, una hija y una nieta de dos meses.

«Le estaba mostrando un coche a mi mejor amigo en el garaje y de golpe siento dos patadas y entran cuatro personas con las armas en la mano, apuntándonos, diciendo que era un asalto», contó Alejandro Klotz, periodista jubilado que vive junto a su esposa, su hija cardióloga, su yerno y su nieta.

Según el hombre, como tiene problemas cardíacos y es diabético, se descompuso y cayó al piso, mientras que a su amigo, un policía retirado, le pegaron un culatazo en la cabeza y también quedó tendido en el suelo.

A continuación, los ladrones entraron al comedor, donde se encontraba la mujer del dueño de casa y la hija con su beba de dos meses, a quienes amenazaron con armas para exigirles dinero.

«Inconscientemente escuchaba que estaban rompiendo todo porque decían que tenía una caja fuerte, mucho dinero, pero nosotros somos dos jubilados. Al final se llevaron los ahorros, los recuerdos de familia, parte de nuestra vida», contó el hombre.

Klotz relató que el momento de mayor tensión fue cuando los delincuentes les decían que si no entregaban la plata, iban a matar a su nieta de dos meses y le apuntaban con un revólver en la cabeza.

«Yo ahí le pedía por favor que no. Entonces me decían que me quede tranquilo, que no iba a pasar nada. Pero acá adentro se escuchaba que rompían las cosas y que decían que la iban a matar si no entregaban la plata», remarcó.

«La nena lloraba desesperadamente a mares», recordó Klotz, quien trabajó en los diarios Clarín y El Popular y en Radio Provincia.

Por eso, finalmente su esposa les entregó a los delincuentes el dinero en efectivo, en pesos y dólares, que tenían ahorrado.

Además, se apoderaron de instrumental médico de la cardióloga, tres notebooks, seis juegos de llaves de la casa, dos play station y un televisor, que cargaron en un auto en marcha que estaba detenido frente a la casa, a bordo del cual escaparon.

Previamente, tras pasar unos veinte minutos en la vivienda, encerraron a todos en el baño para que no pudieran llamar a la Policía.

«Uno ya es grande, está acostumbrado a vivir esta injusticia, pero que le apunten a un bebé de dos meses en la cabeza… Todo para que entregara un dinero que son dos sueldos de jubilados, son ahorros, no es una fortuna», dijo Alejandro a la prensa.

Acerca de los delincuentes, dijo que todos eran jóvenes y uno de ellos tenía unos 30 años, era muy robusto, de tez trigueña, vestí­a una remera clara y jeans negros.

«Mi amigo, como es retirado de la Policía, nos ayudó a mantener la calma porque estábamos muy asustados y me dijo enseguida que no me resistiera porque me mataban. Otro de los ladrones me dijo que me callara porque mataban a la nena», recordó.

Cuando la Policía llegó a la casa, los ladrones ya habían escapado y habían roto un ropero en busca de la supuesta caja fuerte que no existía y tirado ropa y otros elementos por el piso.

«Es la forma que tienen para robar, se la agarran con el más débil», consideró Alejandro, que pidió que el robo a su casa «no sea una causa que va a morir dentro de tres meses».

«No quiero que me venga después un papelito del juzgado de que no encontraron indicios y que soy un número de causa tal y pertenezco a una estadística. Mi nieta no es una estadística, es un ser humano al que le apuntaron con un revólver, entonces paremos esto un poco», agregó.

La causa es investigada por la Delegación Departamental de Investigaciones (DDI) de Morón, bajo las órdenes de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) descentralizada de Ituzaingó, del departamento judicial Morón.