Hoy es el día mundial de la Intersexualidad

Prohibir cirugías o tratamientos que modifiquen las características sexuales, a menos que sean necesarias por temas de salud o porque la persona lo solicita, y garantizar el acceso a la información sobre los procedimientos que se le realizaron en su pasado, son algunas de las demandas de activistas en el Día Mundial de la Intersexualidad, una condición de aquellas personas que nacen con una anatomía reproductiva que no puede ser categorizado en el sistema binario mujer/hombre.
«Las personas intersex no somos hombres o mujeres incompletos, tenemos otros cuerpos. Y en la mayoría de los casos las intervenciones para ‘normalizar’ los genitales no están asociadas a ningún riesgo de salud, sino que tienen un sesgo sexual y de género que busca la producción de cuerpos heteronormativos», dijo a Télam Mauro Cabral, activista y miembro de la Red Plurinacional de Activistas Intersex.
Cabral explicó que «existen muchas maneras distintas de tener un cuerpo intersexual, y de esas 40 formas posibles hay solo una situación que genera un riesgo para la salud que es en los casos donde los testículos no descendieron y puede aparecer un tumor, entonces se recomienda que se extraigan las gónadas».
Y continuó: «En las demás intervenciones que son frecuentes, como reducir el tamaño de un clítoris, recrear el aspecto de una vagina, agrandar el orificio de una vagina o agrandar un pene, el objetivo es estético, es crear un cuerpo que cuadre en el sistema binario hombre-mujer».
El activista, quien en 2006 participó en la producción de los Principios de Yogyakarta, en la Aplicación de Legislación sobre Derechos Humanos a la Orientación Sexual y la Identidad de Género, detalló que «la exigencia de que se prohíban este tipo de intervenciones, hasta que la persona tenga la información y capacidad para decidir si lo quiere o no es común a quienes atravesamos por estas situaciones y está plasmada en un proyecto de ley que queremos presentar».
Cabral explicó que «otro reclamo que también incorporamos en el proyecto de ley es que se garantice el derecho de conocer qué tratamientos nos realizaron, qué intervenciones, cuándo, con qué criterio, el acceso a nuestra historia clínica, es decir, la posibilidad de saber la verdad».
«También es importante que en la Ley de Educación Sexual Integral se contemplen los cuerpos diversos y que comience a comprender que la Intersexualidad no es una enfermedad que debe ser tratada», sostuvo.
Cabral nació hace 49 años con un cuerpo intersex y después de unos años le realizaron una vaginoplastía (reconstrucción de vagina) por la que luego se le produjo una peritonitis, además de que debía someterse a intervenciones anuales para sostener la dilatación; hoy vive como varón.
«La mayoría de las operaciones se realizan durante la infancia, incluso conocemos casos en los que se realizó a los tres años; son intervenciones que dejan dolor crónico, cuerpos mutilados y que muchas veces provocan que tengamos que seguir en tratamiento el resto de nuestra vida», remarcó.
Según la Organización Mundial de la Salud, el 1% de la población es intersexual.
«Por lo general, los rasgos intersexuales son visibles al nacer, aunque a veces de detectan o se manifiestan durante la pubertad», indicó la Fundación Huésped en un comunicado difundido en las redes.
Huésped enfatizó que «no es necesario realizar ninguna intervención a menos que la persona lo desee».
«Existe una falsa creencia de que si una persona es intersex debe ser sometida desde la infancia a intervenciones médicas, como cirugías o terapia hormonal. Esto no es más que un mandato social estigmatizante», sostuvieron desde Huésped.
«Las familias muchas veces toman las decisiones basadas en lo que dicen los médicos y en creer que hacen lo mejor para sus hijos o hijas; es necesario también un cambio de la sociedad al respecto, porque si uno prende la radio y escucha que lo peor que le puede pasar a un chico es tener un micro pene (una de las formas de los cuerpos intersex), entonces es lógico que quiera operar a un hijo si tiene esa condición», señaló.
Y concluyó: «Por eso pensamos que una ley debería contemplar los tres ejes, el respeto por la integridad corporal de la persona intersex, la reparación de lo que sufrió teniendo acceso a la verdad y la información y visibilización hacia la sociedad para comprender la existencia de cuerpos diversos».

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