Un día como hoy…

 

26 de octubre

1960 – En Chicago, Estados Unidos, se llevaba a cabo el primer debate televisado de la historia, entre los candidatos presidenciales Richard Nixon y John F. Kennedy. El suceso tuvo lugar en los estudios de la cadena CBS y aún hoy continúa siendo un hito significativo para las campañas políticas modernas. Sería el primero de una serie de cuatro debates que los tendrían como protagonistas. Sin embargo, este enfrentamiento sería determinante para el resto de las rondas de discusión. Setenta millones de norteamericanos se sentaron frente a la tevé en sus casas para oír cada una de las propuestas. Pero no sólo se trataba de escuchar, sino también de observar. Esto último fue lo que captó a la perfección el equipo de campaña del candidato demócrata y sobre lo que trabajó. A los 43 años, Kennedy debía convencer a la audiencia de que podría ser el comandante en jefe. Fue así que decidió lucir en perfectas condiciones para la contienda. Junto a su equipo de confianza, recopiló información como pocas veces antes. Practicó posibles preguntas incómodas y hasta qué gestos poner ante cada situación. Pero no sólo eso. Sabía que debía permanecer «fresco» para esa noche y por eso durmió una siesta reparadora horas antes de pararse en el set de CBS. Era la contracara de Nixon: el candidato republicano transmitía nervios, estaba pálido y su frente presentaba sudor. Su mirada esquiva y su boca reseca tampoco le jugaron a favor: su rostro no transmitió la confianza necesaria. La situación del por entonces vicepresidente era completamente diferente. La campaña era agotadora para él y días antes del debate había estado internado. Incluso, el día de la primera ronda tenía unas líneas de fiebre, que le jugaron muy en contra. La contienda oral no fue agresiva, pero Kennedy se mostró ante el público como un político mucho más resuelto que su rival. A pesar de los esfuerzos, el daño hecho en el primero de los debates había sido suficiente para el senador demócrata. El 8 de noviembre se impondría Kennedy sobre su rival en las elecciones generales por tan solo 100 mil votos, uno de los márgenes más estrechos de los comicios de los Estados Unidos.

2008 – Moría Paul Newman, actor, director y productor estadounidense. Nacido el 26 de enero de 1925 en Cleveland, Ohio, se crió en el seno una familia dedicada a la comercialización de productos deportivos. A los diecinueve años se alistó en la Marina y al regresar, cursó estudios en la Yale Drama School en 1951, y un año después en el Actors Studio. Su primer contacto con el cine lo tuvo con la película «El cáliz de plata», dirigida por Victor Saville y protagonizada por Jack Palance y Virginia Mayo. Cuando se estrenó en televisión el propio Newman publicó un anuncio en la prensa pidiendo disculpas. Sube en 1953 a los escenarios de Broadway con «Picnic», de William Inge. Es famosa su aparición en «El zurdo» (1958) de Arthur Penn, año en que se casaría con Joanne Woodward. Durante el transcurso de su carrera conoce a Martin Ritt, que contará con él en la mayoría de sus películas. A pesar de sus muchos triunfos en películas como «Un marido en apuros» (1958), «El golpe» (1973), o «Dulce pájaro de juventud», entre muchas otras, también llegaron los fracasos en películas como «Éxodo», «Cortina rasgada», o «El hombre de Mackintosh». Fue nominado ocho veces al Oscar pero sólo consiguió uno en la categoría de mejor actor por la película «El color del dinero». Las otra siete nominaciones fueron seis como mejor actor por «La gata sobre el tejado de Zinc», «Hud, el más salvaje entre mil», «El buscavidas», «La leyenda del indomable», «Ausencia de malicia», «Veredicto final» y otra como mejor productor por «Raquel, Raquel». Posee también un Oscar honorífico. Murió en Westport el 27 de septiembre de 2008 a los 83 año, debido a un cáncer de pulmón. En agosto había tomado la decisión de abandonar el hospital en el que se encontraba para pasar las últimas semanas de vida en su casa.

 

 

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