Actos y marchas al cumplirse los diez años del asesinato de Maximiliano Kosteki y Darío Santillán

CAPITAL FEDERAL- AVELLANEDA El Puente Pueyrredón -que une el barrio porteño de Barracas con el partido de Avellaneda, en el sur del conurbano bonaerense- permanecE esta mañana cortado por organizaciones sociales, en el marco de las actividades programadas por el décimo aniversario de los asesinatos de los militantes Maximiliano Kosteki y Darío Santillán.

La interrupción del tránsito en ese acceso comenzó poco antes de la medianoche.

Ante este panorama, las autoridades viales aconsejaron a los conductores realizar el cruce entre Provincia y Capital Federal por los puentes Victorino de la Plaza, Nicolás Avellaneda, Uriburu y la autopista Buenos Aires-La Plata.

 Los hechos que desembocaron en la  Masacre de Avellaneda, en la que fueron asesinados en una protesta los militantes sociales Maximiliano Kosteki y Darío Santillán fueron los siguientes

* 17\6\2002. El presidente Eduardo Duhalde brinda una conferencia de prensa en la Casa de Gobierno en la que insiste en que no se adelantarán las elecciones y que no avalará a ningún postulante del partido justicialista. Además, asevera que «la conflictividad social en la Argentina está bajando en forma abrupta».

* 24\6\2002. El jefe de Gabinete, Alfredo Atanasof, advierte que el gobierno nacional utilizará «todos los mecanismos para hacer cumplir la ley» ante una movilización de organizaciones sociales prevista para el 26 en el Puente Pueyrredón, que une la ciudad de Buenos Aires con el partido bonaerense de Avellaneda.

* 26\6\2002. Darío Santillán, de 21 años, y Maximiliano Kosteki, de 25, ambos militantes de la Coordinadora Aníbal Verón, son asesinados a balazos durante una represión policial ejercida en medio de una protesta. Otras 33 personas sufren heridas por disparos de los efectivos y 160 manifestantes quedan detenidos.

* 27\6\2002. Miles de personas marchan del Congreso hasta Plaza de Mayo en homenaje a los militantes asesinados, para reclamar el esclarecimiento de los crímenes y la renuncia del presidente Duhalde.

* 28\6\2002. Duhalde menciona la posibilidad de que policías hayan asesinado a Santillán y Kosteki al decir que «aparentemente nuevamente quienes deben custodiar el orden son los que han llevado a cabo esta atroz cacería».

* 29\6\2002. El testigo Alejandro García Carabajal declara en la Justicia que vio cómo los policías apuntaban y disparaban contra Santillán en la estación Avellaneda. «Lo que vi fue un fusilamiento, al flaco lo mataron por la espalda como a un perro», indica.

* 30\6\2002. El gobernador bonaerense, Felipe Solá, califica a Fanchiotti de «psicópata y asesino».

* 2\7\2002. Duhalde anuncia el adelantamiento de las elecciones presidenciales de septiembre a marzo de 2003. Asegura que existía un «clima propicio» para avanzar en el proceso, en el que destaca que no participará.

* 4\7\2002. Al menos 30 mil personas marchan a la Plaza de Mayo, en una jornada de lluvia y frío, para homenajear a los militantes a una semana de los asesinatos.

* 26\7\2002. La jueza de Garantías de Lomas de Zamora Marisa Salvo dicta la prisión preventiva del comisario Fanchiotti y su chofer, el cabo Alejandro Acosta, por «homicidio agravado por alevosía» de dos militantes sociales durante la represión policial del 26 de junio. La medida también alcanza al oficial principal Carlos Quevedo y al cabo primero Lorenzo Colman, bajo los cargos de encubrimiento agravado.

* 26\11\2002. A cinco meses de los crímenes en Avellaneda, la jueza María Servini de Cubría ordena a la policía cachear uno por uno a los más de 10 mil manifestantes que marchaban a Plaza de Mayo.

* 6\3\2003. El fiscal de Lomas de Zamora Juan José González pide que los principales acusados por los asesinatos de Kosteki y Santillán sean sometidos a juicio oral. Además del delito de «homicidio agravado por alevosía», les imputa siete intentos de asesinatos contra Marcial Bareiro, Sebastián Roberto Conti, Walter Javier Medina, Aurora Cividino, Leonardo Raúl Escobar Ferrari, Darío Adolfo Pantoja y Miguel Angel Paniagua.

* 20\6\2003. El presidente Néstor Kirchner y parte de su gabinete se reúnen en Casa Rosada con 17 miembros del movimiento de desocupados en el que militaban Kosteki y Santillán. El mandatario se compromete a conformar una comisión investigadora.

* 17\5\2005. Comienza el juicio oral y público por la Masacre de Avellaneda. El proceso está a cargo del Tribunal Oral número 7, integrado por los jueces Roberto Lugones, Jorge Roldán y Elisa López Moyano.

* 7\12\2005. El fiscal Alejandro Vidaurre considera probado que los ex policías «dispararon con la finalidad de dar muerte» a las víctimas. Fanchiottiy Acosta «portaban escopetas cargadas con bala de plomo, que dispararon en dirección de los manifestantes», afirma.

* 28\12\2005. «El 26 de junio de 2002 terminaron con la carrera y la vida de una persona. Hoy, a tres años de cárcel, preferiría estar en el lugar de Kosteki y Santillán», dice Fanchiotti en sus últimas palabras antes deconocer la sentencia.

* 9\1\2006. Los jueces López Moyano, Lugones y Roldán condenan a Fanchiotti y Acosta a prisión perpetua por los asesinatos de Kosteki y Santillán. El juicio se extendió durante ocho meses y más de 70 audiencias. El fallo, además, contempla penas de cárcel a los ex oficiales Quevedo, Félix Vega y Mario de La Fuente, Colman y Gastón Sierra.

* 20\02\2008. El ministro de Justicia bonaerense, Ricardo Casal, ordena la intervención de la cárcel de Olmos luego de que el ex comisario Fanchiotti saliera de prisión, sin autorización judicial, para asistir a un asado. Además, inicia un sumario administrativo en el Servicio Penitenciario provincial.

* 30\12\2011. La Cámara de Casación bonaerense ratifica la condena a prisión perpetua a Fanchiotti y Acosta, pero sobresee a otros cinco ex policías.

* 18\6\2012. Familiares de Kosteki y Santillán denuncian que Fanchiotti y Luna fueron trasladados al Penal de Baradero, donde rige un sistema de detención abierto, como paso previo a su liberación.

Faltaban algunos minutos para las 12 del mediodía, cuando un cordón de la Policía Bonaerense se situó a lo ancho de la avenida Mitre para evitar que dos de las columnas que marchaban hacia el Puente Pueyrredón pudieran tener contacto. “Sanguchito, vamos a hacerlos sanguchito”, empezaron a murmurar algunos de los desocupados que se movilizaban.

Una militante del MTL, baja y robusta, se desprendió de la columna del Bloque Piquetero y corrió hacia Fanchiotti, forcejeó con él y, al parecer, le produjo una lastimadura leve entre la oreja izquierda y el cuello. Después, ella misma contó que lo hizo porque vio cómo el comisario estaba a punto de disparar hacia la columna de la Verón con su escopeta Bataan 71 y quiso evitarlo.

Enfurecido por la herida, el comisario se dirigió hasta su patrullero junto con su chofer, el cabo Alejandro Gabriel Acosta, buscó municiones de guerra que tenía guardadas en la guantera y ambos cargaron sus armas largas. “Abrime el móvil que a estos negros hay que matarlos a todos”, es la frase que le atribuyó Acosta a Fanchiotti durante el juicio que se sustanció por los asesinatos.

Este relato forma parte de Darío Santillán, el militante que puso el cuerpo, una biografía escrita por Ariel Hendler, Mariano Pacheco y Juan Rey, que repasa los 21 años de vida de uno de los jóvenes que fueron asesinados el 26 de junio de 2002 durante una movilización de desocupados.

Las 369 páginas del libro publicado por Editorial Planeta hacen un recorrido por la infancia, adolescencia y militancia de Santillán, un joven de Don Orione que se hizo bandera de una generación que a principios de siglo se manifestaba en medio de una Argentina que ardía.

Las fotografías obtenidas por periodistas el mediodía del 26 de junio de 2002 no sólo destrozaron la versión policial y gubernamental de que los crímenes habían ocurrido en un «enfrentamiento entre piqueteros», sino que significaron una prueba irrefutable para condenar a cadena perpetua a los policías implicados.

«Darío era el símbolo y el emergente de toda una camada de jóvenes. Me sigue sorprendiendo hasta hoy su trayectoria impresionante, su coherencia, su forma de tomar al pie de la letra y dar el ejemplo con los ideales de entrega y desapego por lo material», destacó Hendler

Por ese motivo el objetivo del libro, explicó uno de sus autores, «era contar quién fue Darío en vida, ya que lo único que se conoce de él es su muerte, e instalar su figura en la dimensión que se merece en la historia argentina».

Las fotografías previas a su muerte durante la manifestación en el Puente Pueyrredón lo muestran activo, desafiante frente a los cientos de policías dispuestos para la represión. Tiene el rostro tapado por un pañuelo que permite, sin embargo, ver su barba negra, y una gorra color blanca.

Santillán «fue desde muy chico un referente para los compañeros con los que armó el Centro de Estudiantes en su escuela secundaria, para los desocupados con quienes conformó el Movimiento de Desocupados de Almirante Brown o para los vecinos con quienes ocupó tierras abandonadas para que todos, incluido él mismo, pudieran tener sus casas», resaltó el cineasta Miguel Mirra, guionista y director del documental «Darío Santillán, la dignidad rebelde».

El trabajo, estrenado en abril pasado en el Espacio IncaaGaumont, recorre algunas etapas de los 21 años de la vida de Santillán.

«Me movilizó, en primer lugar, la actitud de Darío de quedarse con Maxi Kosteki, herido de muerte, aun a riesgo de perder la vida. Esa solidaridad no fue casual o producto del momento, sino un permanente modo de relacionarse con sus pares, los jóvenes pobres, los desocupados, los olvidados», destacó Mirra.

Mateos sostuvo que no olvida todavía los gritos de los policías que escuchó antes de los disparos en la estación de Avellaneda.

Mirra, en tanto, recordó «estaba trabajando» cuando su esposa lo llamó para decirle qué estaba ocurriendo en el Puente Pueyrredón, frente a lo que reaccionó «con indignación y rabia».

Hendler, por su parte, opinó que tanto a Santillán como a Kosteki la sociedad los considera «mártires, con el respeto que se merecen por su condición de tales, pero sin que exista demasiado conocimiento sobre cómo fueron sus vidas».

«Kosteki era un militante muy nuevo, pero no tuvo tiempo de desplegar sus potencialidades. Darío, más allá de sus características personales, era abnegado y consecuente», señaló.