Reeditan ensayos históricos de Alberdi

 

BUENOS AIRES-  Los ensayos reunidos en «Proceso a Mitre», un libro escrito por Juan Bautista Alberdi -publicado hace más de cuarenta años-, dan cuenta de las punzantes consideraciones que el intelectual argentino elaboró contra el entonces presidente de la República, y que ahora es reeditado bajo la mirada del historiador León Pomer.

“El lector va a asistir al proceso de Bartolomé Mitre -dice Pomer en la introducción del libro publicado por Punto de Encuentro-, le acusarán de escribir una historia halagadora de Buenos Aires y por lo tanto mentirosa, una especie de ‘fábula revestida de certificados’ con documentos presentados ‘en apoyo de las lisonjas derramadas sobre el amor propio de los argentinos’”.

“En el banquillo -continúa- hay algo más que un hombre. Una política recibirá los tiros del fiscal. Y éste es el más temible de entre todos los de su especie. Es un viejo pequeño y sarmentoso, y para colmo solterón perseverante: Juan Bautista Alberdi”.

Pomer apunta: “Vasta es su ciencia jurídica y hábil su dialéctica, pero no estriba en ello lo afilado de sus armas, que las tiene y muy bravas y se llaman: aptitud eminente para pensar y suprema audacia para hacerlo, lógica implacable y singular ironía de rostro serio, que es esa que por la mucha seriedad que exhibe clava el dardo más a lo profundo”.

León Pomer (Bahía Blanca, 1928) es especialista en historia argentina y latinoamericana. Fue profesor titular en la Universidad de Buenos Aires (en donde se hizo cargo, además, del Instituto de Investigaciones Históricas Diego Luis Molinari), y del Salvador.

Debido a la última dictadura cívico-militar estuvo exiliado en Brasil, donde dictó clases en diferentes universidades.

Pomer publicó más de una veintena de libros, entre los que se destacan “El soldado Criollo” (1971), “Historias de América hispano-indígena” (1983), “Cinco años de guerra civil” (1986), “Historias de Gauchos y Gauchisoldados” (2007) y “Guerra del Paraguay. Estado, Política y Negocios” (2008). En 2005 regresó a la Argentina.

Con esta publicación, Pomer va al rescate de la colección “Procesos”, iniciada en 1967 para contribuir a un conocimiento de la historia nacional, poniendo el foco en las ideas más polémicas de sus protagonistas.

La colección, que se vio frustrada por la intervención de los militares, comienza a ser reeditada y recupera, en esta ocasión, la figura de Alberdi.

Alberdi, nacido en San Miguel de Tucumán el 29 de agosto de 1810 y fallecido en Francia el 19 de junio de 1884, escritor, músico, político y autor intelectual de la Constitución Argentina de 1853, fue uno de los intelectuales argentinos más brillantes del siglo XIX.

Como muchos de su generación, fue opositor al gobierno de Rosas, por lo que tuvo que exiliarse del país. Su destino, durante muchos años, fue Montevideo. Este libro da cuenta de esa experiencia.

“El dilema de mi destino es terrible -apunta-. Tengo que optar entre la libertad y la patria, separadas radicalmente y por siglos. Me alejé de la patria en busca de la libertad. He vivido con la libertad durante mi ausencia y al favor de ella. Ha sido mi compañía, mi familia, mi esposa querida en mi peregrinación”.

“Mientras he vivido poseyéndola materialmente -continúa- en la patria solo he vivido platónicamente, es decir, con el espíritu, con el alma. La República Argentina, ha sido para mí una República de Platón; ideal, abstracta, sin realidad. Sin embargo, ese amor platónico de mi patria ideal, me ha hecho ser feliz”.

Alberdi expone sobre la identidad nacional: “La lengua argentina, no es la lengua española; es hija de la lengua española, como la nación argentina es hija de la nación española, sin ser por eso la nación española. Una lengua es una facultad inherente a la personalidad de cada nación, y no puede haber identidad de lenguas, porque Dios no se plagia en la creación de las naciones”.

Y también reflexiona sobre las ideas de otro gran intelectual: “Si sospechara Sarmiento que toda la naturaleza del poder político reside en el poder de las finanzas, no perdería su tiempo y sus frases en las tontas y ridículas teorías de civilización y barbarie, de ciudades y campañas”.

“Lo que él llamó barbarie en Rosas y Facundo -menciona- es lo que hoy sirve y se presenta como civilización restaurando el estado económico de cosas que produjo a esos caudillos y a todos los del país».