Abuelas inauguró TwitteRelatos: buscando nietos en las redes

BUENOS AIRES (Infojus Noticias Por Cintia Kemelmajer) Estela de Carlotto presidió la apertura de la muestra TwitteRelatos por la Identidad -cuarta edición del concurso- en el Museo Evita. Allí pueden verse los quince tuits ganadores, ilustrados por artistas. «Estos relatos son una acción directa para incentivar a más personas a animarse a buscar su identidad», dijo la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo.

“Hace cuatro años, cuando los integrantes del equipo de difusión de Abuelas -que son muy jóvenes y siempre vienen con buenas ideas-, nos propusieron hacer un concurso de tuits, me pareció chino básico”, confesó Estela de Carlotto, antes de entregar los diplomas a los 15 ganadores de la cuarta edición de TwitteRelatos por la Identidad. El acto de premiación y la inauguración de la muestra se realizaron ayer en el Museo Evita.

El hall repleto siguió con atención las palabras de la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo.  “Soy de las que escribe con papel y lápiz. Pero estos relatos son una acción directa para incentivar a más personas a animarse a buscar su identidad. Falta que recuperemos todavía a 400 nietos. Hasta que no encontremos a todos, vamos a seguir luchando”, dijo Carlotto. A su lado, la vicepresidenta del Instituto Nacional de Investigaciones Históricas Eva Perón, Alicia Renzi, destacó: “convocar de esta forma a la sociedad por la identidad es maravilloso”.  También estuvieron en la mesa Daniel Roldán, en representación de los artistas convocados para ilustrar los tuits, y dos de las jurados del concurso: María Eugenia Ludueña –subdirectora de Infojus Noticias- y Eugenia Zicavo. Ausente con aviso, el escritor Eduardo Sacheri, también participó en la selección de los mejores tuits.

Construir memoria en las redes sociales

“Nací en 1978, soy de la generación de los nietos apropiados y me es muy próximo este universo –dijo Eugenia Zicavo-. Cuando la conocí a Estela ella todavía no había encontrado a su nieto, y a mí me parecía una injusticia. Ahora sí lo conoce. El formato Twitter te interpela, se te mete en el celular, en la vida, en lugares incómodos, y creo que es un acierto para profundizar en estas búsquedas”.

María Eugenia Ludueña destacó la variedad de miradas y de registros narrativos que encontraron los jurados en los tuits: relatos más publicitarios, otros más cercanos a la ciencia ficción, algunos contados desde el punto de vista de los nietos y otros desde el lugar de quien tiene dudas y quiere acercarse. “Twitter también puede servir para construir nuevos relatos de memoria, ahora en las redes sociales, y las Abuelas son pioneras en esto. El récord de participación que tuvo la cuarta convocatoria demuestra que mucha gente se apropia de una búsqueda que estas  mujeres iniciaron en soledad, y cada vez son más los que comparten y difunden la pregunta de fondo: ¿Dónde están los nietos que falta encontrar?”.

Roldán manifestó que dibujar y pintar estos relatos tuvo, para él y sus colegas, un sentido distinto y especial. Ayer los ganadores pudieron ver por primera vez sus tuits desplegados en obras gráficas: esos quince microrrelatos ilustrados recorrerán el país en una muestra itinerante, que se puede visitar en el Museo Evita.

Los ganadores más jóvenes: dos estudiantes secundarios

Lautaro Amione y Juan Ignacio Galindo,  de 14 y 15 años, fueron los ganadores más jóvenes. Estudiantes del Centro Educativo Alberdi de Rosario,  sus docentes de Lengua y Derechos Humanos los alentaron a participar del concurso por segundo año consecutivo. “Me encantó, estoy muy emocionado, no me imaginaba que el dibujo iba a ser así”, dijo Lautaro al ver la ilustración realizada a partir de su tuit: “Sin identidad, es como mirarse en el reflejo de una ventana, sos vos pero a la vez te falta algo para sentirte vos”, ilustrado por Mariano Lucano, que se enteró en la misma inauguración de la edad de quien había escrito el tuit que le tocó ilustrar. “Trabajar con Abuelas siempre es un placer. Es la cuarta vez que participo de esta iniciativa y me rompió la cabeza ver que la historia que me había tocado la escribió un chico de 14 años”, dijo.

“Es justo lo que pensaba, encima se parece a mí”, dijo Juan Ignacio Galindo al ver el retrato que hizo de su historia Daniel Roldán. El artista, sin conocer al autor dibujó en primer plano la cara de un chico. Los compañeros de escuela de Juan Ignacio, que viajaron desde Rosario para acompañarlo a la inauguración de la muestra, tampoco podían creer el parecido. El tuit de Juan Ignacio decía: “De chiquito me pintaron de un color diferente, pero como una pared, con el tiempo me voy despintando y comienzo a descubrirme…”.

Historias detrás de las historias

Andrea del Barco, 34 años, bailarina, jamás había usado Twitter y abrió una cuenta para mandar su historia. Se inspiró en un cuento que tenía escrito. Lo resumió en 140 caracteres. “Él acarició su mano arrugada, ella le regaló un piolín anudado Él lo hizo bollito y lo usó de ombligo: el mundo se desenredó en sus ojos”.

Luciana Rosende, 34 años, periodista, había participado de la iniciativa de Abuelas el año pasado sin suerte. Este año escribió otro tuit: “Con tres días de upa y teta y una canción al oído, ella le sembró 35 años de dudas”.“Esta vez mi inspiración fueron las mujeres que parieron y los bebés que nacieron en la clandestinidad”, contó a Infojus Noticias.

A Marcelo Cabot, publicista de 42 años, le gusta el texto breve. “Escribí el relato en el colectivo, yendo al trabajo. En mi profesión se buscan mucho los premios en concurso. Pero la satisfacción que siento al ser distinguido en algo así es mil veces mayor que ganar con cualquier publicidad de mayonesa” dijo aInfojus Noticias. Su microrrelato: “La abuela nos enseñó que en la escondida, el juego terminaba recién cuando aparecían todos”.

Andrés Paciaroni, 47 años, es periodista y trabaja en el cierre de edición de un diario. Con apenas cinco palabras, creó el tuit más breve de los ganadores: “-¿Sos vos? -No sé. –Averigüemos”, dice su historia. “Soy hombre de pocas palabras. Elegí cinco al azar y lo mandé un minuto antes de que cerrara la convocatoria”, contó.

Roberto Villarruel, 55 años, profesor de idioma, participó de la inauguración de la muestra con hinchada propia. “Me quisieron acompañar todos mis amigos de la infancia”, dice. De algún modo, ellos también son parte del relato que escribió. Cuando era chico a Roberto tenía un sueño: viajar en el tiempo. Le gustaba la ciencia ficción y la escritura. Cuando se enteró de TwitteRelatos, ensayó cuatro o cinco tuits. Se decidió por este: “Apenas le dieron el resultado, pensó en aquella discusión infantil. Llamó a su mejor amigo. ¿Viste que se podía viajar en el tiempo?”. “Los hijos y los nietos, al fin y al cabo, son como un viaje en el tiempo. Recuperan el tiempo perdido”, explicó a Infojus Noticias. Recibir esta distinción, para él, fue un aliciente para reencontrarse, de una buena vez, con la escritura