Gracias a implante coclear una niña escuchará por primera vez en su vida

 

ALMIRANTE BROWN-  Desde su nacimiento hasta ahora, que tiene 3 años, Dalila no conocía los sonidos por sufrir una sordera total en ambos oídos. Pero sus papás lo advirtieron cuando nació Facundo, su segundo hijo. Hace una semana la pequeña recibió un implante coclear en el hospital provincial “Lucio Meléndez”, en Adrogué, que le cambiará su vida. El dispositivo comenzará a funcionar en 3 semanas.

El ministro de Salud de la provincia de Buenos Aires, Alejandro Collia, felicitó al equipo del hospital Meléndez que intervino en el caso de Dalila y destacó que “es una tarea fenomenal la que llevaron con esta pequeña paciente que va cambiar su vida para siempre”.

“También es una alegría enorme poder observar cómo el trabajo mancomunado da sus frutos, porque estas cirugías se dan a través del programa de Detección Precoz y Atención de la Hipoacusia del ministerio de Salud de la Nación, y un hospital y el equipo médico de la provincia de Buenos Aires”.

 

La historia

 

“Dalila, Dalila” le decía Etelvina a su hija, pero la nena no respondía, ni fijaba la vista. Tampoco balbuceaba, ni caminaba. “¿La estaremos mimando demasiado o es vaga?”, consultaba esta joven madre con Carmelo, su esposo.

Padres primerizos al fin, para esta pareja de Rafael Calzada el desarrollo de Dalila era normal. Tampoco contribuyó que los estudios que le habían realizado  en una clínica privada, a los tres meses de nacer, le habían dado “supuestamente bien”, como cuenta la mamá.

Pero cuando Facundo, el segundo hijo de Etelvina y Carmelo, tenía 2 meses y respondía con la mirada al llamado de su madre, además de balbucear algunos sonidos, se dieron cuenta que había algo en Dalila que “no estaba bien”.

Así fue que llevaron a la pequeña, que en ese momento tenía 2 años, a un centro de estimulación temprana en Rafael Calzada, donde la evaluaron, le diagnosticaron una sordera de ambos oídos y la derivaron al servicio de Fonoaudiología del hospital provincial “Lucio Meléndez”, en Adrogué.

Allí Dalila fue atendida por la jefa del servicio, María de los Ángeles Mítolo, que le ordenó una serie de estudios. Resultado: la nena sufría de hipoacusia neurosensorial severa bilateral, es decir que no escuchaba en ninguno de sus dos oídos.

Luego, un grupo interdisciplinario del Meléndez conformado por pediatras, otorrinolaringólogos, fonoaudiólogos y cirujanos, entre otros, determinaron que la paciente cumplía los requisitos necesarios para recibir un implante coclear.

“El viernes pasado se realizó el implante coclear y dentro de tres semanas se le encenderá el dispositivo electrónico que le permitirá escuchar en un tiempo”, detalló la especialista del Meléndez, Vanesa Etcheverry, que encabezó la cirugía junto con Carlos Alderete, médico otorrinolaringólogo del hospital provincial “Rossi”, de La Plata.

A su vez, Mítolo señaló que “el tratamiento de rehabilitación será un trabajo que se aborda como si el paciente fuera un bebé de seis meses”, y agregó que “Dalila tendrá un proceso de construcción consciente del sonido y el lenguaje, que estimamos llevará un tiempo cercano al año”.

Este tipo de intervenciones son posibles a través del programa de Detección Precoz y Atención de la Hipoacusia del ministerio de Salud de la Nación.

Etcheverry destacó que “si bien lo ideal sería que se le coloquen dos implantes, el programa nacional estipula un implante por paciente porque está comprobado que es suficiente para un correcto desarrollo auditivo y del lenguaje de la persona”.

Esta intervención fue la segunda de su tipo que se practica en el Meléndez. En total, la provincia de Buenos Aires lleva colocados 52 implantes que se realizaron en los hospitales de Niños Sor María Ludovica y Gutiérrez de La Plata, Tetamanti de Mar del Plata, Eva Perón de San Martín, El Cruce-Néstor Kirchner de Florencio Varela y Meléndez, de Adrogué.

“Estamos muy contentos y felices”, se emociona Etelvina, y cuenta que junto con Carmelo ya se imaginan “cómo será la voz y cómo nos va a hablar Dalila”, mientras la pequeña juega con su hermano, Facundo, que sin darse cuenta, encontró la punta del ovillo para que su hermana pueda mejorar su calidad de vida.