Dieron de alta al joven testigo de Jehová que se negó a una transfusión

BUENOS AIRES-   Pablo Albarracín abandonó  el fin de semana la clínica Basterrica, donde estuvo internado durante 7 semanas. Había sido víctima de un violento asalto en el que recibió cinco disparos. Pero por sus creencias religiosas rechazó la intevención

El joven Testigo de Jehová que aún en un estado crítico de salud rechazó la transfusión de sangre que necesitaba por  sus creencias religiosas fue dado de alta ayer por la mañana de la Clínica Basterrica y ya se encuentra en su casa.

Pablo Albarracín, de 38 años,  permaneció en grave estado durante casi dos meses tras haber sufrido un violento robo en el que fue baleado en la cabeza.

Según confirmó su abogado, Ricardo Monastero  en aproximadamente 45 días va a ser intervenido quirúrgicamente para sustraerle la bala que tiene alojada en su cerebro, y se le colocará en la región craneana una placa de titanio.

El hecho que derivó en su grave estado de salud ocurrió el 4 de mayo pasado, cuando dos delincuentes lo secuestraron a bordo de su propio auto y lo hirieron gravemente con cinco disparos. De ellos, dos de las balas quedaron dentro de su cuerpo, una en la cabeza y la otra en la cadera.

Ricardo Monasterio indicó que tras su salida de la Clínica Bazterrica, de la ciudad de Buenos Aires, se priorizó un domicilio distinto por el «trauma» que le tocó vivir cuando en el hecho de inseguridad, cerca de su departamento de la localidad de Ramos Mejía.

Como testigo de Jehová,  Pablo había firmado un documento en el que constaba que ante una necesidad médica, rechazaba transfusiones de sangre, aunque de ello dependiera su vida.

Durante su internación, su familia luchó para desestimar el escrito y que prevalezca su salud. Para ello recurrieron a la Corte Suprema, pero el fallo dictaminó que se respete su decisión . Su hermana entonces dijo que lo estaban «dejando morir», ya que su situación era crítica.

 

Ahora, Pablo se recupera lentamente. Monastero confirmó que ya camina, aunque, reconoció, quedó muy traumatizado por el violento asalto. De hecho, cuando se le comunicó lo sucedido sufrió ulceras sangrantes por el stress, por las que tuvo que ser intervenido de urgencia.