Para Pallarols, el calco del sable «es el trabajo más importante» que hizo

BUENOS AIRES- El orfebre Juan Carlos Pallarols, quien tuvo a su cargo la realización del calco del sable corvo del general San Martín que reemplaza al original en el museo del Regimiento de Granaderos a Caballo, consideró que el encargo en el que trabajó “arduamente” durante dos meses “es el trabajo más importante, sacando lo religioso» que realizó hasta ahora, porque “es un símbolo patrio como la bandera, el escudo, la escarapela”.

“Hace dos meses atrás me hicieron el encargo y nos pusimos de acuerdo en que no debía ser una copia o una réplica, sino un calco que es mucho más minucioso, más lento, porque no hay que hacerlo ni mejor ni peor, sino exactamente igual como es, milímetro por milímetro, incluyendo cada golpe, cada tajo”, dijo a Télam el artista encargado de realizar cada bastón presidencial desde la vuelta de la democracia, que también ha realizado trabajos para el Vaticano y las realezas europeas.

Tras participar del acto de inicio del traslado del sable corvo al Museo Histórico Nacional, durante el cual se extrajo el sable original de la vitrina donde se lo exhibía hasta ahora para ser reemplazado por el calco, el artista aseguró que su labor fue realizada “con todo éxito” porque “aunque los expertos reconocen la diferencia entre uno y otro, a simple vista se ve que son iguales: valió la pena tanto esfuerzo”.

Durante los dos meses en los que trabajó en el calco “24 horas por día”, los granaderos custodiaron el sable original cada vez que necesitó tenerlo en su taller, ocasiones “en las que por momentos se se aflojaban las manos, las piernas y afloraba alguna lágrima, bien justificada”.

“A un capitán que le tocó estar de guardia algunas noches, y en el silencio penumbroso del taller, un día vi como le rodaban también unas lágrimas: es que estábamos inmortalizándolos, porque la gesta de San Martín y todo lo que rodea, es inmortal y nos somos partícipes de eso”, dijo.

Respecto a las características del arma, Pallarols explicó que “para la época, era como la Ferrari de los sables: Napoléon tenía uno igual que usó en su campaña de Egipto”.

Comprado por San Martín en Londres en 1811, la hoja del arma de origen persa “es de una aleación muy alta en carbono, llamado acero damasco, que le da unas cualidades únicas” en materia de resistencia, dureza en el filo y capacidad de flexión.

Pallarols explicó además que, a diferencia de los sables rectos “que tienen una zona de corte que no pasa del 50 por ciento” de la hoja, “en cambio este tiene una zona de 100 por ciento”, lo que “en una batalla cuerpo a cuerpo lo hacía mucho más efectivo, porque donde toca corta”.

Para el artista no quedan dudas que el sable corvo que San Martín usó en las batallas por la independencia y que a su muerte donara a Juan Manuel de Rosas, “es un símbolo patrio”.

“El sable que debutó en la batalla de San Lorenzo, el que levantó cuando le dio la independencia a Perú es un símbolo patrio como la bandera, el escudo y la escarapela”, dijo.

El sable corvo original de San Martín, que por un decreto del ex dictador Onganía se encontraba en el Regimiento de Granaderos desde 1967, vuelve a ser exhibido desde hoy en el Museo Histórico Nacional (como ocurrió entre 1897 1967), donde permanecerá en una sala especial con custodia del Regimiento de Granaderos.