La dictadura habría lavado los bienes robados a los desaparecidos con offshores

BUENOS AIRES- Existen sociedades en paraísos fiscales todavía activas a nombre de integrantes del Grupo de Tareas de la ESMA. En 2014 la Unidad de Información Financiera habría encontrado manejos irregulares en empresas vinculadas a marinos, pero el macrismo bloqueó la investigación.

Luego del destape que generaron los Panama Papers sobre las sociedades offshore, ahora nació una nueva polémica en el país. Según el diario Página 12, integrantes del Grupo de Tareas de la ESMA durante la última dictadura cívico militar habrían lavado grandes cantidades de dinero mediante sociedades offshore que todavía se encuentran activas. Si bien la Unidad de Información Financiera (UIF) lo que descubrió en 2014, la investigación estaría bloqeuada por el macrismo.

Según cuenta la periodista Alejandra Dandan en el diario, los archivos de acceso público muestran sociedades offshore aún activas a nombre de integrantes del Grupo de Tareas de la ESMA, hermanos de ellos y civiles asociados a las Armada. Hay registros en Panamá, Miami y Sudáfrica a nombre de Ricardo Miguel Cavallo y de Norma Radice, hermana de Jorge Radice, el marino contador de ESMA, investigada por el robo de bienes en Argentina. También aparecen sociedades a nombre de uno de sus viejos socios: Miguel Angel Egea.

En 2014, UIF había logrado probar que una serie de empresas radicadas en paraísos fiscales del exterior redirigían dinero a empresas argentinas vinculadas a los marinos. Al entender que podía tratarse de lavado de dinero del robo de bienes a los desaparecidos, el ente público comenzó a investigar la situación. La investigación detectó que el Banco Central señalaba que entre 2001 y 2013 sus compañías, con balances generalmente negativos, llevaban inyectados 19.008.513 pesos.

Sin embargo, luego de que el nuevo Gobierno de Mauricio Macri desarticulara las investigaciones sobre crímenes de lesa humanidad dentro de la UIF, esta causa quedaría en la nada.

Una de las sociedades, Adela Compañía de Inversiones SA, posee un capital declarado de 10 millones de dólares. El “presidente” de la compañía, de acuerdo a ese registro, es Miguel Angel Egea, que a la vez aparece como su “representante”. En el directorio están Norma Beatriz Radice y otros nombres asociados a ellos en otras empresas de Buenos Aires como Darío Jesús Orozco Acuña.

“Adela era un instrumento imperialista apadrinado por el Banco Mundial para el saqueo de América latina. Adela fue (y puede que siga siendo, hasta que se demuestre lo contrario) un instrumento de inversión para América latina de algunos de los capitales más poderosos de los años sesenta. Se suponía, y se la acusaba de ello, que Adela había inspirado los movimientos golpistas de los años 60 en América latina a través de sus profundos lazos con el Departamento de Estado de Estados Unidos”, explicó a Página 12 Carlos Schwartz, un periodista argentino radicado en España que siguió durante años el caso.

“En Argentina, Adela fue favorecida por el ministro de economía de Juan Carlos Onganía, Krieger Vasena. Es un misterio como esa sociedad cayó en manos de los marinos de la dictadura. ¿La compraron a un despacho de abogados de Panama? ¿O los socios antiguos siguieron como socios de los marinos depredadores?”, se preguntó Schwartz.

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