Caso Candela: Murió el testigo clave, herido durante una dudosa explosión

MORENO- Roberto Aníbal, de 40 años murió esta tarde luego de ser internado con más del 80% de su cuerpo quemado, tras una explosión en su casa. La víctima se encontraba en su domicilio -ubicado en las calles Virgen de Luján y Santos Dumont- donde solía tener custodia policial; pero anoche fue la excepción, de acuerdo con testimonios de vecinos de la zona.»El llamado llegó cerca de las 3 en forma radial a través del 911, lo que motivó que enviáramos tres móviles al lugar», informaron a la agencia Télam fuentes policiales.

Sobre el extraño episodio, los vecinos de la víctima precisaron que la explosión se produjo entre la 1.30 y la 1.45, momento en el que escucharon rotura de vidrios y advirtieron el fuego. «La casa quedó destruida. La tela de la camisa estaba completamente adherida a la piel», comentó una testigo en diálogo con la prensa.

La mujer agregó que el hombre que sufrió quemaduras comenzó a vivir en la zona a los pocos meses del crimen de Candela, y que todos en el barrio sabían lo que pasaba. «Es mentira que era confidencial. Todo el mundo sabía que estaba acá y quién era», enfatizó.

Frente a los diferentes dichos e hipótesis sobre lo sucedido, un jefe policial informó a la agencia DyN que se trató de «un escape de gas» originado en la cocina de la vivienda, y aseguró que no se encontraron orificios que indiquen la presencia de algún artefacto explosivo, como tampoco pólvora.

En el hecho intervino personal de la comisaría 2 de Moreno y Bomberos Voluntarios de Trujuy.

Tras hacerse público el hecho, Carola Labrador, fue una de las primeras en dar su opinión al respecto: «¿Qué está pasando? ¿A quién están tapando?», se preguntó, la mamá de Candela. «No sé por qué, no me pregunten por qué», añadió en torno a los motivos que provocaron la explosión en la casa de uno de los testigos del caso, que lo dejó con el 80% del cuerpo quemado.

«Yo le decía que tratara de no hablar…la gente está toda suelta y no es cualquier persona», apuntó en declaraciones a Radio La Red. «Aníbal vive en la zona donde pasó el secuestro, cerca de todos estos delincuentes que están libres. Yo ya no vivo más ahí», detalló.

Labrador se refirió a la inseguridad diaria con la que se vive tanto en la Capital como en la provincia, y advirtió que nadie está exento de convertirse en víctima de esta problemática: «Sufrimos todos los días este tipo de situaciones».

Candela Sol Rodríguez tenía 11 años cuando fue secuestrada en la esquina de su casa, en Hurlingham, el 22 de agosto de 2011. A los nueve días, su cuerpo fue hallado a 30 cuadras de su casa.

La versión aportada por este testigo de identidad reservada guarda relación con la hipótesis principal analizada por la comisión del Senado bonaerense que en puso en tela de juicio la actuación judicial-policial en la investigación del caso, que habla de una venganza contra la familia de la menor motivada en el narcotráfico, con la supuesta participación de policías corruptos.

¿Quién era Roberto Aníbal y cuál fue su rol en el caso?
Roberto Aníbal era el famoso “carnicero” que declaró y apuntó a Leonardo Jara y Hugo Bermúdez como partícipes importantes de la banda que supuestamente terminó con la vida de la menor de 11 años.

Según su propio relato en una charla con El Ciudadano dos días antes de encadenarse en la gobernación para cobrar la recompensa prometida por sus aportes, contó que tenía relación con varios de ellos; que los escuchó hablar del caso cuando la nena aun estaba con vida y que incluso, le avisó a la policía, pero lo le dieron importancia hasta que el cuerpo de Candela apareció sin vida.

En aquel encuentro, Aníbal se comunicó previamente a la redacción porque dijo tener mucha bronca, necesitaba la plata de la recompensa, para poder mudarse y empezar de nuevo con su familia lejos de las personas a las que marcó como partícipes.

“Donde yo vivía en frente estaban los galpones donde guardaban gomas y todo eso, estos son piratas del asfalto y guardaban toda la mercadería ahí. Ellos iban siempre al negocio y contaban que transaban con la policía”, comenzó contando en aquella entrevista.
“Ellos la levantan (a Candela) con una camioneta Eco Sport ¿Porqué no agarran esa camioneta?” se preguntó el carnicero.

Según contó fue Jara, Gómez y Bermúdez quienes “levantan” a la nena y la llevan a la casa de la casa Kiernan “ahí la tienen como hasta las 8 de la tarde (sic), un día la levantan a eso de las 3 y cuarto de la larde y después a eso de las 8 y cuarto la llevan a San Martín, ahí a Villa Corea, la meten en la casa del primo del Topo Moreira. Estos son piratas del asfalto, son cabecita negra, por decir algo le dicen tenés que pegarle un tiro van y le pegan un tiro, no les da la cabeza, para hacer todo lo que hacían. Cuando la policía golpeaba las manos, miraban los pozos y andaban otras personas metidas, porque cuando le decían mirá que van para allá, la traían para acá, cuando ya no daban más, la traían y le dijeron bueno, descartala ahí nomás y ¿donde la tiraron? Ahí no más a dos cuadras o tres cuadras de Cellini (la casa de la suegra de Bermúdez)” precisó.

Siguiendo con el correlato de lo que fue el hecho según sus dichos, dio detalles de lo que él asegura que pasó en la casa de la suegra de Bermúdez, “ahí media hora antes la matan y pasa todo lo que pasa, la violan y todo eso, lavan el cuerpo y la ponen en una bolsa de residuos, Bermúdez, Jara y el Topo Moreira”.

En este sentido, dice que este relato también lo tuvo con la policía cuando Candela aun estaba con vida, pero que le respondieron que no podían ir contra esa banda porque “transaban” con ellos.

Entre los detalles que comentó sobre la relación con la supuesta banda que secuestró y asesinó a la hija de Carola Labrador, dijo que “ellos me pedían que les preste mil pesos yo les daba y venían a los dos días y me daban 2 mil, como que tenían confianza conmigo, compraban la mercadería, cuando te hablo de mercadería te estoy hablando de carne no de droga y así se llevaban cosas y me decían aguanta que mañana vamos ir a vender y te vamos a pagar”.

Este es uno de los tantos ejemplos que Aníbal mencionó para mostrar el vínculo que los unía con los malvivientes y agregó un relato que tuvo con Jara quien dice que le dijo “gracias a dios lo metieron preso a Bermúdez, total ese no va a hablar, le van a dar 20 mil garrotazos y no va a hablar, menos mal que no cayeron estos pendejos (me dice, por el Pollo Flores y por Espíndola), le digo ¿qué vos trabajas para ese?, me dice que sí, se quedaron un rato más jodiendo y le dije que se fueran porque me iban a traer problemas”.

Al tercer día de la desaparición de Candela y tras obtener por parte de los malvivientes, la confesión, Roberto Aníbal le comunicó a dos policías que iban a su negocio todo lo que sabía. “Yo conozco a dos policías de la Brigada, Sebastián Figueroa y Alejandro Rodríguez, que siempre iban a manguear al negocio, y le conté todo. Y estos, fueron y le dijeron a (subcomisario de la DDI de Morón) Chaparro, su jefe, y este como tranzaba con los vagos se lo pasó a otro”, denunció.

Ante esto, el policía Figueroa, le habría contado al ahora jefe de la Policía Bonaerense Hugo Matzkin, “pero cuando fue recién a laburar, encuentran la nena muerta” señaló a lo que agrega: “podrían haberla encontrado viva cuando yo les dije todo lo que sabía”.

Tras la autopsia, Aníbal cuenta que la policía al darse cuenta que su relato coincidía con lo que finalmente pasó con la menor de 11 años, Matzkin pidió hablar con él para que le brindase más detalles. “Me hicieron ir a declarar ahí al camioncito que puso la policía en el centro cultural, al lado de la comisaría, pero yo no quería ir al principio porque se la di en vida (a Candela), no para que la encontraran muerta y me mintieron con que no me iba a pasar nada y que ellos me iban a dar proyección”. “Tanto me insistieron que terminé yendo a declarar”.

Siguiendo con su relato en diálogo con El Ciudadano, Roberto contó que fue víctima de la banda que secuestró y mató posteriormente a la hija de Carola Labrador. “Después de que conté todo, me balearon mi casa, me dieron tres tiros teniendo custodia y todo, yo ya no doy más quiero tener una vida normal, quiero que me den lo que corresponde así me voy y listo”.

“No aguanto más y no tengo más ganas de vivir así. Estoy cansado de tocar puertas, y estos sinvergüenzas me dicen: ‘quedate tranquilo que ya te vamos a dar la recompensa’. Hace 1 año y 7 meses que estoy pasando por esto y no doy más”, indicó por último Aníbal en aquel encuentro.