La Universidad Pública busca sobrevivir a los recortes presupuestarios

Las 57 universidades nacionales no arrancaron el segundo cuatrimestre ante la falta de respuesta del Gobierno nacional al reclamo salarial y presupuestario. Su lucha generó esta semana una gran adhesión popular y continuará con una marcha el jueves que viene, que promete ser multitudinaria.

“La universidad argentina está atravesando una crisis severa que tiene que ver con la cuestión de los salarios de profesores y profesoras, con una paritaria trabada desde marzo con una oferta del 15 por ciento a pagar en cuotas, pero a eso se le suma la cuestión presupuestaria”, explicó el secretario general de FEDUBA y secretario de organización de Conadu, Federico Montero, en declaraciones a Radio Gráfica.

Montero informó que son veinte las universidades públicas que declararon la emergencia presupuestaria porque los recursos que tienen no alcanzan para cubrir los gastos hasta fin de año.

La tercera semana de paro de los docentes universitarios termina con la Plaza de Mayo convertida en una gran aula a cielo abierto. A lo largo de este viernes más de 70 cátedras dictarán sus clases frente a la Casa Rosada para visibilizar el reclamo. Con sillas de plástico, en ronda y frente a pizarrones improvisados, alumnos y docentes retoman sus clases de sociología, algebra, semiología y trabajo social, entre otras.

“La situación es muy grave. Llevamos tres semanas de conflicto, tres semanas de no inicio de clases, y la falta de respuesta del Gobierno nacional nos permite sospechar que no existe el Ministerio de Educación en este país”, aseguró Luis Tiscornia, secretario general de Conadu Histórica desde la Plaza de Mayo. Los docentes universitarios convocaron a una “gran marcha nacional” para el próximo jueves 30. “Desde todas las universidades del país vamos a venir a la Capital para reclamarle al Ministerio de Educación”, sostuvo Tiscornia.

El docente remarcó la necesidad de reclamar y defender la universidad pública. “Estamos en la necesidad de reclamar y en el derecho de defender nuestro salario; pero estamos sobretodo en la necesidad de defender la universidad pública”, dijo el dirigente que recordó que en las movilizaciones realizadas esta semana participaron “miles de estudiantes, docentes y hasta autoridades”.

Las clases públicas fueron convocadas por la Asociación Gremial Docente AGD-UBA y la Federación Universitaria de Buenos Aires (Fuba) en el marco de la protesta universitaria que encabezan todos los gremios de profesores (Conadu histórica, Fedun y Conadu) en rechazo al aumento salarial del 15 por ciento en cuotas ofrecido por el gobierno nacional. Los profesores exigen que la suba sea de entre el 25 y el 30 por ciento, en línea con los aumentos y la inflación en curso.

Al conflicto docente se suma además el ajuste presupuestario de tres mil millones de pesos anunciado por la Secretaría de Políticas Universitarias a principio de ciclo lectivo, que está acompañado por la paralización de obras de infraestructura y el retraso de las partidas para pagar gastos de funcionamiento.

“Vamos a movilizarnos por el triunfo de la universidad pública contra el ajuste de Macri y para repudiar el violento desalojo policial de la facultad de Derecho de Córdoba, con el único propósito de evitar que se consumara una asamblea estudiantil”, aseguró Julián Asiner, presidente de la Fuba. Según el dirigente estudiantil, la peor decisión del Gobierno sería intentar frenar el conflicto universitario con represión. “La universidad pública y el derecho a la libertad de organización y lucha son conquistas inalienables, que estudiantes y docentes estamos dispuestos a defender en las calles”, sostuvo Asiner.

Las clases públicas son un clásico en las protestas universitarias, sin embargo, este año sucedió lo que nunca había pasado: algunos docentes fueron sumariados por dictar la clase en la calle. “Hay mucha gente en la plaza, así que por ahora no se atrevieron”, sostuvo Asiner desde Plaza de Mayo a primera hora de esta mañana.

La comunidad universitaria viene realizando movilizaciones y abrazos simbólicos en diferentes localidades. La semana pasada hubo en las universidades nacionales de Quilmes y de Arturo Jauretche (Florencio Varela), esta semana hubo en las de Córdoba, La Plata, Sur, La Rioja, entre muchas otras.

En la UBA, estos días hubo clases públicas, asambleas y abrazos simbólicos en las facultades de Ciencias Sociales, Filosofía y Letras, Psicología y Medicina, entre otras. Ayer fue el turno de la Facultad de Ingeniería, donde Aduba y Apuba, con apoyo estudiantil, hicieron un banderazo “en defensa de la universidad pública, contra el recorte presupuestario y en reclamo de una propuesta salarial digna por parte del Ministerio de Educación”. Una actividad similar repetirán las mismas organizaciones este lunes 27, al mediodía, en la Facultad de Odontología.

Esta semana estudiantes, docentes, trabajadores no docentes y autoridades de las casas de altos estudios protagonizaron manifestaciones en todo el país para visibilizar la lucha. Abrazos a los rectorados, marchas y tomas de los edificios (como sucedió en la UNCuyo) fueron los métodos de protesta a los que se sumaron miles de usuarios de las redes sociales bajo el hashtag #LaEducaciónNoSeVendeSeDefiende.

“Hay un sector importante de la comunidad que acompaña las medidas, y tiene que ver con que la universidad es un derecho colectivo del conjunto del pueblo argentino. Ante el duro ataque que estamos recibiendo del Gobierno nacional, hay una reacción social en la defensa de la universidad que lamentablemente en los grandes medios de comunicación aparece poco”, manifestó Federico Montero, en declaraciones a Radio Gráfica.

«El proyecto es la privatización, pero la cultura política y universitaria de nuestro país impide eso”

Para Montero el proyecto del gobierno de Cambiemos para las universidades públicas “es la privatización”, pero aclaró que “la cultura política y universitaria de nuestro país impide eso”. “No están las condiciones políticas hoy dadas como para que se pueda ejecutar ese programa del gobierno, pero si están las condiciones políticas para desfinanciar la universidad y que el rol del financiamiento complementario lo ocupen las empresas, subordinando de esa forma la producción de conocimiento a las necesidades que éstas corporaciones tengan, un proceso que ya se ha visto en otras partes de la región y del mundo”, denunció.

 

 

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