San Antonio de Areco se recuperó rápido de la inundación y ya permite disfrutar su circuito turístico a pleno

SAN ANTONIO DE ARECO- San Antonio de Areco se recuperó de las últimas inundaciones en pocos días y ya permite disfrutar a pleno de su circuito turístico, donde se destacan los paseos por el casco histórico, las recorridas por los museos tradicionalistas y las visitas a estancias y establecimientos rurales, según pudo comprobar Télam en una recorrida por ese pueblo de 27 mil habitantes ubicado a 110 kilómetros de la ciudad de Buenos Aires.

La rápida recuperación de las inundaciones que azotaron al pueblo la semana pasada fue posible gracias a las obras encaradas por el municipio junto a los gobiernos de la Nación y de la Provincia de Buenos Aires.

Estas obras son el aliviador del Puente Viejo, el ensanchamiento del puente Gasco Tapia, la limpieza de la cuenca del Este, el canal aliviador sobre la Ruta 7 y la canalización de las aguas que anegaban la Ruta 8, que según el intendente del lugar, Francisco Durañona, «demandaron una inversión cercana a los 100 millones de pesos, teniendo en cuenta las acciones proyectadas que siguen adelante y que culminarán en los próximos meses».

San Antonio de Areco ofrece la posibilidad de realizar un recorrido vivencial en pleno campo para conocer la forma de vida, las costumbres, los trabajos rurales y la cultura gauchesca.

En ese sentido, el director de Turismo, Andrés Ziperovich, señaló que «tenemos la inteligencia de darle fuerza al tema de la identidad gaucha», pero aclaró que también «estamos desarrollando nuevos productos relacionados con la historia y el desarrollo económico, social y cultural del pueblo».

Este pueblo bonaerense cuenta con una importante infraestructura de servicios para los turistas compuesta por 1.700 camas distribuidas en 55 establecimientos, 35 restaurants y varios locales de esparcimiento.

«La infraestructura de servicios es muy grande, pero es necesaria porque durante los fines de semana largos llegan casi 20 mil turistas», explicó Ziperovich.

«Hasta el mes de julio arribaron 240 mil turistas, y esperamos llegar a los 500 mil a fin de año, una cifra muy superior a los 300 mil visitantes que recibimos durante 2014», agregó el director de Turismo.

Entre las actividades ofrecidas a los turistas sobresalen los paseos por el casco histórico de la ciudad, donde se pueden apreciar construcciones bajas de estilo colonial, calles anchas y arboladas y un entorno de paz que convierten al lugar en el sitio ideal para el descanso.

«Este entorno es posible gracias a la Ley de Protección de Frentes creada hace 60 años, que prohibe la instalación de carteles luminosos y la utilización de colores que no sean acordes con la tonalidad de la tradición colonial», remarcó el funcionario comunal.

Esta particularidad, según Ziperovich, «atrae a los turistas de la provincia y del resto del país y también de otros lugares del mundo, en especial de Francia y Alemania».

Una muestra clara de esta circunstancia se vivió el año pasado, cuando llegaron alrededor de 40 mil turistas del extranjero.

En la recorrida por el casco histórico se destacan las visitas a la fábrica de chocolates «La Olla de Cobre», al Museo Draghi, al Museo Gauchesco Ricardo Güiraldes, al Museo de la Usina Vieja, al al local de platería «El Rincón de Areco» y a las múltiples estancias y establecimientos rurales ubicados en la zona.

En «La Olla de Cobre» es posible apreciar el proceso de elaboración artesanal de chocolates y disfrutar de los aromas, colores y texturas de este producto, que según Carlos Gabba, el dueño del establecimiento, «ya se está convirtiendo en un clásico del pueblo».

El Museo Draghi brinda la oportunidad de apreciar la creación de distintos artículos regionales en plata y otros metales y de relieves, pinturas y esculturas que reviven las tradiciones gauchescas.

«La idea es que las obras nos trasciendan y le den una identidad cultural al lugar, del cual, a través de nuestro trabajo, reflejamos su historia y su desarrollo social y cultural», explicó Mariano Draghi, director de ese espacio.

El Museo Gauchesco Ricardo Güiraldes permite apreciar las costumbres de la vida rural, las tradiciones gauchescas y la historia social y cultural de los gauchos.

Por su parte, el Museo de la Usina Vieja, emplazado en el remodelado edificio de la usina del pueblo construido en 1910, es un núcleo de acceso al conocimiento que recupera la historia social, industrial y cultural del pueblo mostrando los elementos de trabajo rural y su evolución y las distintas industrias que le dieron vida a esa localidad.

«Todos estos atractivos están en permanente evolución, porque cada vez son más los turistas que elijen quedarse tres o más días y hay que crear productos para satisfacer sus necesidades de esparcimiento», aseguró Ziperovich.