Festejaron los 39 años de Clara Anahí deseando que el año que viene esté presente

BUENOS AIRES- (Infojus Noticias) Chicha Mariani y otras 250 personas celebraron un nuevo cumpleaños de Clara Anahí Mariani Teruggi. Fue en la casa donde la robó un grupo de tareas al mando del ex jefe policial Ramón Camps, hace 39 años. “Tengo la esperanza de que sea la próxima nieta encontrada», dijo Jorgelina Planas, nieta restituida, en un acto tan emotivo como pilar de la memoria.

En la puerta de la casa donde los represores robaron a Clara Anahí Mariani Teruggi, conocida en la literatura como “La casa de los conejos”, su abuela Chicha y otras 250 personas festejaron un nuevo cumpleaños en su ausencia. Clara, que aún sigue siendo buscada de forma incesante, cumplió 39 años. Y en La Plata volvieron a recordarla.

“Gracias a todos por estar acá, por acompañar a Chicha ciegamente, y por darle el cariño que ella necesita para continuar la lucha”, dijo Elsa Pavón, presidenta de la Fundación Anahí creada por María Isabel Chorobik de Mariani, al finalizar un corto discurso y darle paso al coro del Liceo Víctor Mercante –donde Chicha fue profesora de arte–, que cerró la ceremonia con tres canciones de guitarra y canto.

“Esperemos que el año próximo podamos festejar s el cumpleaños de Clara Anahí con ella, y con un baile. Y no con este acto, aunque sea hermoso”, auguró Elsa Pavón, que recuperó a su nieta Paula Logares en 1985 y se convirtió en la primera restitución en democracia.

–Fue un acto muy lindo –alcanzó a decirle Chicha a Infojus Noticias, unos minutos después del final de la celebración–. Estas cosas son las que me ayudan a seguir con ánimo.Eran casi las cinco de la tarde, y la primera presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo seguía sentada en su silla negra de jardín, apoyada sobre su bastón blanco de ciega, ocultando la tristeza de otro año sin su nieta tras los anteojos ahumados. Mientras contaba las primeras sensaciones del cumpleaños 39 de Clara, jóvenes, hombres y mujeres, con sus niños al hombro o sus bebés en brazos se acercaban para saludarla. Chicha les hablaba desde su silla a seis o siete adolescentes, vestidas con camperas de colores pastel. Cuatro de ellas lloraban.

“Decidí venir porque no sabemos por cuánto tiempo más vamos a tener a Chicha, y es el mínimo gesto de agradecimiento que puedo tener con ella, que siempre ayudó en mi búsqueda”, dijo a Infojus Noticias Gonzalo Reggiardo Tolosa. Su restitución y la de su hermano mellizo Matías, a mediados de la década del ’90, fue de gran impacto mediático. Chicha Mariani presidía la Asociación Abuelas de Plaza de Mayo, de la que había sido fundadora, y tuvo un papel activo junto a la familia biológica de los mellizos apropiados para lograr un acercamiento menos traumático. “Con mi tía abuela Delia, mi tío Eduardo, y mi abuelo Marcos Hipólito estuvieron luchando codo a codo para encontrarnos”, concluyó Gonzalo.

Entre la emoción y la política

El acto empezó pasadas las tres y media de la tarde. Se contó la historia funesta de esa casa en las afueras de La Plata, con un garaje al frente, un pequeño jardín delantero y una imprenta oculta tras una pared falsa. “Clara Anahí Mariani, fue desaparecida, arrebatada, por las fuerzas conjuntas de la dictadura cívico militar. Aquí asesinaron a su madre, Diana Esmeralda Teruggi de Mariani, y a sus compañeros de militancia: Daniel Mendiburu Elicabe, Roberto César Porfirio, Juan Carlos Peiris y Alberto Oscar Bossio. El papá de Clara Anahí, Daniel Mariani, fue asesinado el 1 de agosto de 1977 en la ciudad de La Plata”.

Después enumeró a las “doce valientes primeras mujeres” que fundaron junto a Chicha la Asociación Abuelas de Plaza de Mayo: Mirta Acuña de Baraballe, Beatriz Catalina Aicardi de Neuhaus, Delia Giovanola de Califano, Eva Márquez de Castillo Barrios, Haydé Lemos, Irma Gutiérrez, Leontina Puebla de Pérez, Clara Jurado, Raquel Radío de Marizcurrena, María Eugenia Cassinelli de García Iruretagoyena y Licha de la Cuadra.

Más tarde tomó el micrófono Guillermo Clarke, el director del Archivo Histórico Provincial, que habló sobre el poder simbólico de la casa. “Es la única casa del país perfectamente conservada. Nos interpela y da algunas respuestas por sí sola: las balas en un único sentido, la imprenta, la pared móvil. Arqueológicamente, habla”, dijo. Desde la vereda casi puede verse el patio trasero: las paredes de las tres habitaciones alineadas están destruidas por el fuego y una infinidad de balas. “Etchecolatz, parado donde estamos nosotros, tal vez miró su obra con cierto orgullo. Y pudo haber imaginado cualquier cosa: pero jamás que había liberado una energía tan poderosa como la de una abuela buscando a su nieta. No pudo haber imaginado que la casa de la calle 30, sería un dispositivo pedagógico y pilar de la construcción de otra patria posible”, concluyó Clarke.

Jorgelina Planas, una de las primeras nietas restituidas, le regaló a Chicha un cuadro que ella misma le había pintado. “Se llama ‘hace mucho, mucho tiempo’, y simboliza la lucha de Chicha y el cariño que siento”, le dijo después a Infojus Noticias. “Tengo la esperanza de que Clara Anahí sea la próxima nieta encontrada. El camino hacia la verdad es difícil, pero acá hay un montón de gente que estamos esperándola”, concluyó la nieta recuperada número 25.

La ceremonia siguió con el equipo de guías de la casa –jóvenes voluntarios que le mostraron la casa-museo a unos mil alumnos en lo que va de este año–, leyendo el poema “Si me ves”. También las adhesiones que llegaron de infinitas organizaciones políticas y sociales. Y las palabras de agradecimiento de Gonzalo Reggiardo Tolosa, acompañado de su hija de seis años, Jazmín.

La última oradora fue Elsa Pavón, y como cierre, actuó el coro: las evocaciones a Lila Downs, Jorge Fandermole y Jaime Ross le pusieron música a la tarde. Con una nota discordante: “¡Vamos Estudiantes!”, gritó un vecino del edificio de enfrente, ajeno a todo lo que pasaba en la calle. Una metáfora efectiva de lo que sucedió después del 24 de noviembre de 1976, la tarde en que unos 200 policías, soldados, marinos y parapoliciales perpetraron el ataque.

Sobre el cierre hubo una repartija de púas de guitarra con la foto mítica de Clara Anahí en el cochecito, tapada con una manta. “Las púas andan y se multiplican”, explicó la moderadora del acto.

Y, al final, la tradicional suelta de globos multicolores: uno por cada cumpleaños. Con una sincronía misteriosa, el viento que soplaba al comienzo de la tarde había amainado y unos rayos tibios de sol perforaban el cielo encapotado. Los globos remontaron un vuelo cauto en la mansa tarde de La Plata. Unos minutos después, la cuadra empezaba a vaciarse.