“¿A dónde ha ido a parar el radicalismo?” se pregunta Fredi Storani

El histórico dirigente radical, Federico Storani, junto al intendente de San Isidro Gustavo Posse, el senador nacional Martín Lousteau y otro histórico de la UCR, Juan Manuel Casella, son las caras visibles de un espacio que le disputará la conducción de la Unión Cívica Radical al sector más identificado con el macrismo.

Fredi Storani caracterizó al actual presidente del comité provincia, Daniel Salvador, como “la nada misma”, tildó de “ridículo” a Alfredo Cornejo y reivindicó a los que abren sus propios espacios como bloques o interbloques en los Concejos Deliberantes preservando la identidad partidaria.

-En medio de tiempos pandémicos llama la atención que aparezca en la agenda política, la convocatoria en octubre a elecciones internas en el radicalismo. ¿Esto será finalmente así?

-Están convocadas para el día 11 de octubre, elecciones para renovar autoridades internas del partido, tal como marca su carta orgánica. Si el 11 de octubre no estuvieran las condiciones para hacerlas, la propia carta orgánica prevé un mecanismo que es que un comité de contingencia asume provisoriamente hasta que existan condiciones, y dentro de los 60 días debe convocar a nuevas elecciones, así que esperamos que antes de fin de año se pueda producir una renovación, porque es totalmente importante, así como es importante atender prioridades enormes como la salud, como la economía, también el funcionamiento institucional y la renovación de los partidos, porque hacen a la vida integral de nuestro país y hace falta que se den aires nuevos para tener también ideas nuevas.

 

-Hoy la UCR nacional está presidida por el ex gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo y el Comité Provincia está conducido por Daniel Salvador. ¿Cuál es tu opinión de estos dos dirigentes y de sus gestiones en la conducción partidaria?

-Mirá, lo de Cornejo me parece que es una de cal y una de arena como se suele decir, cada tanto aparece alguna cosa razonable y en otro momento con algún disparate, como por ejemplo que quiere separar Mendoza del país.

Uno puede entender la defensa de los intereses provinciales, pero de ahí a plantear la amenaza de querer separar la provincia del país… yo pensé que al principio era un exceso, que lo habían tergiversado, pero después lo escuché que hablaba de reformar la constitución para pasar de una república federal a una confederación, y eso establece el derecho de secesión que es la posibilidad de separarse, eso me pareció una locura.

 

-Al principio sonó como una chicana…

-Pero no, era cierto lo que decía, y bueno, está bien, yo creo que tiene que defender los intereses de provincia, pero amenazar con que va a dividir… imagínate que cuando lo dijo Rodríguez Saá todos dijimos que era un ridículo, y bueno, en este caso vale la misma.

Y en el caso de Daniel Salvador, casi ni lo puedo juzgar porque ha sido tan, tan pero tan intrascendente… se sometió completamente a la dirección del PRO, no mantuvo la identidad partidaria, tal vez especulando con que lo volvieran a poner en la fórmula, cosa que como sabemos finalmente ocurrió, aunque sin éxito, como también todos sabemos. Salvador terminó cayendo en unas prácticas que también él mismo en su momento criticaba, como por ejemplo el nepotismo, pensemos que puso a su hijo como candidato y actual diputado nacional, que fue electo solo por el único mérito de ser hijo de Daniel Salvador porque no tenían ninguna militancia que lo avalara como tal, cuando nosotros hemos tenido diputados nacionales de la categoría, de la calidad de Marcos Di Caprio, por ejemplo y tantos otros, la verdad que uno dice «bueno, ¿a dónde ha ido a parar el partido?» de ahí a las necesidad de terminar con este continuismo de sometimiento, de claudicación.

 

-A propósito de la identidad partidaria, en varios distritos bonaerenses, hay concejales radicales que formaron sus propios bloques UCR o interbloques dentro de Juntos por el Cambio, por ejemplo Diego Benavidez en Hurlingham. ¿Apoyás esas decisiones?

-Ocurre eso en muchos lados, y por supuesto que está bien que traten de marcar la identidad partidaria, porque en muchos lugares han sido destratados, vuelvo a repetir, que este tema de Cambiemos o Juntos por el Cambio, como idea conceptual, es buena, porque en su momento había que equilibrar y controlar el poder que estaba desbalanceado en Argentina y engrandecer la alternancia a los efectos de que no hubiera hegemonía, autoritarismo y corrupción y por eso es que yo, entre otros, impulsamos la posibilidades de la creación de esto en Gualeguaychú, pero no en todos lados ha funcionado bien, en algunos lados funcionó correctamente, con integración, con participación, y en otros lados con una entera hegemonía del PRO, el propio Macri dijo que no iba a haber una coalición, y no la hubo y fue un fiasco, y en muchos otros lugares no dejaron participar a nuestros candidatos de las elecciones internas abiertas, a pesar de lo que marca la ley, las PASO. Entonces, recuperar cierta identidad partidaria, me parece el camino correcto, afianzarse en esa dirección para reformular la política de alianzas, porque de aquí en más hay que ampliar Cambiemos para que sea más competitivo pero con un protagonismo mucho más claro y mucho más fuerte por parte del radicalismo que es el partido histórico.

 

-Si, es un partido histórico, pero creo haberte escuchado señalar que el  hecho de ser un partido centenario no significa que vaya a ser eterno.

-Mirá, es exactamente así, yo lo dije. El hecho de que hayamos vivido más de 100 años no significa que vayamos a vivir toda la vida. Porque ha habido otros partidos en otros lugares del mundo que han vivido más de 100 años también, que han existido pero sin embargo se han ido diluyendo, y en algunos ejemplos el propio caso del Partido Radical francés que es su momento fue protagónico, y el Partido Radical chileno, nosotros no queremos seguir ese camino, nosotros pensamos que el radicalismo tiene mucho para aportar, tiene muchos hombres y mujeres, jugadores políticos diseminados en toda la provincia, en todo el país, tiene una juventud muy activa, especialmente en la universidad como es la Franja Morada, como en su momento tuvo a la Junta Coordinadora Nacional que fue un formador de cuadros políticos muy importantes, y por lo tanto nosotros pensamos que el radicalismo todavía tiene mucho para aportar. Lo bueno sería reconstruir un sistema de partidos, de un espacio social cristiano liderado por el peronismo, y un espacio social demócrata liderado con columna vertebral por parte del radicalismo.

 

-Recientemente te hemos visto junto a Gustavo Posse y junto al senador Martín Lousteau, posicionado con vistas a la elección de autoridades de la UCR…

-Bueno, claramente yo apoyo a esa síntesis, apoyo a la síntesis que expresa Gustavo Posse que es un muy buen intendente en San Isidro por varios mandatos, ya nadie lo puede negar a eso, en su distrito ha logrado un punto de equilibrio en esto que tanto preocupa, por ejemplo preservar la salud y a su vez reactivar la economía, no solamente en el sector productivo sino en el sector comercial, para tomar un ejemplo la empresa Orbis, que todos conocemos, que tiene 700 trabajadores está funcionando a pleno. En cuanto a la salud, San Isidro es un modelo de gestión, por lo tanto nosotros pensamos que trasladar ese modelo de gestión ante la inexistencia de gestión, la nada misma como ha sido la conducción de Salvador, es un paso muy positivo. Pero además, si algunos tienen alguna prevención o duda, la garantía del radicalismo histórico, auténtico, de toda la vida, la da Juan Manuel Casella que es alguien que no puede estar bajo ninguna duda y humildemente quien les habla, que hemos militado toda la vida desde el radicalismo, y finalmente la figura del senador Martin Lousteau, que está trabajando muy bien en el Senado de la Nación, con muchas propuestas, con mucha llegada a los jóvenes y con un pensamiento social demócrata, y proyección de futuro.

Eso es la síntesis que nosotros llevamos adelante para competir con más de lo mismo. Mas de lo mismo es la alianza esta de Salvador, (Maximiliano) Abad, Ernesto Sanz, que bueno en caso de Sanz es un desertor, yo no sé por qué dejo la política, el caso de Salvador cayó en el nepotismo y en el sometimiento… En fin, ante esto nos parece que un cambio es importante.

 

-Hay dos temas en la agenda nacional, más allá del tema central que es la pandemia, aunque uno está vinculado a la peste y es el tratamiento del impuesto a la riqueza y el otro es la reforma judicial.

-Vos sabes soy docente en la Universidad de La Plata y estudio muchísimo todo el tema internacional. En general hay muchos que espontáneamente plantean una contribución extra de las grandes fortunas, porque no es impuesto a la riqueza sino las grandes fortunas. Las grandes fortunas que muchas veces están inmovilizadas, que muchas veces fugan al exterior, y que significa una fuerza extraordinaria por aquello que Alfonsín siempre nos enseñaba, el que más tiene es el que más tiene que contribuir, es una cuestión de sistema equitativo y progresivo desde el punto de vista impositivo.

En la Argentina, serian entre 10 a 11 mil personas que harían una contribución para una situación de emergencia. Por supuesto que hay que estudiarlo, y hay que hacer un debate parlamentario profundo, pero de todas maneras conceptualmente incluso en algunos países claramente de orientación, de producción capitalista como EEUU, Reino Unido y demás, lo ofrecen hacerlo espontáneamente, por eso es que no veo por qué hay una cerrazón en la posibilidad de discutirlo.

 

-¿Y en cuanto a la reforma judicial?

-Por lo que he visto el acento principal se va a poner en la Justicia Federal, cuyo funcionamiento siempre se ha criticado de todos lados siempre. Yo he planteado públicamente, en algún momento, mi primer paso sería modificar el Consejo de la Magistratura, porque cuando se cambió la ley de la composición del Consejo de Magistratura el corazón de esa institución, que era la designación de los magistrados o el juicio a algunos magistrados bajó muchísimo la calidad porque se estableció un veto automático para bloquear los dos tercios, y eso fue muy negativo porque quedó muy dependiente del poder político de turno.

A mí me parece que un paso hacia a una reforma judicial profunda debería empezar por volver al equilibrio que planteaba la Constitución reformada en el año 94 de la integración del Consejo de la Magistratura, sobre todo para el fuero federal.

 

¿Y la conformación de la Corte Suprema de Justicia de la Nación no debería ser parte de esa reforma?

-Eso depende, muchas veces ha habido proyectos de restringirla o de ampliarla. En su momento la ampliación era para que por salas pudieran dedicarte con más eficiencia y celeridad a distintos temas, pero luego eso nunca ocurrió. Si se va a ampliar solamente y se va a hacer más lento no sirve esos efectos de tener una mayoría más automática. Me parece que en ese caso hay que ir más al hueso, para legislar en todo caso, en lo que hace a las competencias que debería tener la propia Corte Suprema de Justicia de la Nación, y en ese caso su funcionamiento que fuera mucha más específica a los efectos de que las causas que a veces están dormidas años, años y años, puedan tener mucha mayor velocidad en su resolución.

 

-Una polémica menor pero polémica al fin es la que suelen generar las reacciones del diputado de Juntos por el Cambio, Fernando Iglesias. Lo último fue la burla a las victimas de las inundaciones en La Plata…

-Si, he visto. Yo la verdad creo que hay que superar esas cosas extremistas. Fernando Iglesias me parece que está en una de esas posiciones extremas, yo creo que, así como hay un sector del oficialismo que se cierra en sí mismo y que cree que solo va a poder, es una posición equivocada extrema y del otro lado los que hablan de infectadura y echan leña al fuego y aumentan la grieta también están en posiciones extremas que son muy negativas. Porque el ciudadano de pie, el hombre y la mujer de pie, el que quiere trabajar y demás, necesita que desde la política exista la suficiente grandeza y madurez para encontrar denominadores comunes que se conviertan en políticas de Estado. Por eso es que yo estoy reclamando que el anunciado que el propio presidente hizo ante la Asamblea Legislativa, de poner en funcionamiento el Consejo Económico Social en su momento, se materialice, se concrete, porque ahí se encuentran denominadores comunes sectores del trabajo, de la producción, de las universidades nacionales, de los distintos credos religiosos, me parece que ese es el camino, no simplemente polarizar, dividir, que es pan para hoy y hambre para mañana, creo que esas declaraciones maximalistas son muy poco felices y no hacen bien en este momento.

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