Carina López Monja: «Construimos un partido para la pelea político-electoral pero desde otra lógica»

BUENOS AIRES- Desocupados en los 90, se fundieron en un movimiento que se llamó Frente tras el asesinato de uno de sus militantes más valiosos, Darío Santillán, en junio del 2002. Ahora, con la experiencia de más de 10 años se dirigen con Pueblo en Marcha a dar la pelea en la política electoral.

Entonces, el Frente Popular Dario Santillán (FPDS) se prepara para hacerse de una herramienta que implica someterse a las reglas de cualquier partido, inscribirse en la Justicia electoral, afiliar hombres y mujeres, participar de elecciones internas, primarias, producir spots y propaganda, tener candidatos y programa, establecer alianzas. Después de todo eso y si es posible, ganar elecciones y meter candidatos en los concejos deliberantes, las cámaras legislativas provinciales y nacionales y también, por supuesto, en puestos ejecutivos.

Ese proceso se inicia ahora pero el FPDS, uno de los colectivos jóvenes más respetados, se caldeó en las batallas por la supervivencia antes del 2001 y después del asesinato de Darío Santillán y Maximiliano Kosteki. Nacieron como una organización de desocupados buscando formas autogestivas a la par de piquetes y movilizaciones. De ese pasado y el presente del FPDS, habla Carina López Monja, una de sus integrantes, quien dice que concibe a la militancia «como una forma de vida».

«Construimos un partido pero para nosotros es una forma más de disputa, no es la única. En esta pelea queremos que entren compañeros para dar el debate por el poder específicamente político. Lo vamos a hacer con una lógica distinta, que es con la que nosotros construimos y que tiene más que ver con una democracia participativa, protagónica, que toma con fuerza lo que viene de las asambleas del 2001, directa y horizontal», aseguró López Monja en una entrevista con periodistas de Télam.

Frente Darío Santillán: Del piquete al desafío de construir una alternativa electoral

¿Por qué militás?

Milito porque entiendo que no hay otra forma de intentar cambiar la realidad que con organización, poniéndole el cuerpo a lo que uno piensa y cree. La militancia es una forma de vida. No imagino el resto de las cosas que hago sin el compromiso y la militancia para cambiar lo injusto que es el sistema en el que vivimos.

¿Cómo llegaste al FPDS? ¿Cuándo?

En el 2002, tenía una conocida que militaba en Hijos y luego se sumó al Movimiento de Trabajadores Desocupados (MTD) Aníbal Verón. Me sumé a dar una mano con la comunicación y poco después estaba participando activamente en el barrio Don Orione, en Alte Brown, donde nació y militó Dario al principio, yendo a los piquetes, sumándome más en lo general a la militancia.

Los 90 dejaron un enorme tendal de trabajadores desocupados ¿Cómo se gesta su organización?

Antes de conformarnos como Frente,  había organizaciones de trabajadores desocupados sobre todo del Anibal Veron, que surge en la zona sur del conurbano bonaerense en plena crisis económica, después del neoliberalismo salvaje y en una situación concreta de mucha exclusión. Hambre, desocupación y unos primeros trabajos para organizarse en los barrios para reclamar por trabajo digno y sobre todo las mujeres que en un momento terrible salieron a parar la olla y a reclamar.

 

Se empezó con los merenderos, los comedores, piquetes y cortes de ruta. Asi nació lo que tiene que ver con el trabajo cooperativo, autogestivo en cada uno de los barrios para paliar el hambre. Después seguimos con un trabajo cada vez mayor en educación, el trabajo más cooperativo con la apertura y fundación de bachilleratos populares para que cientos de jóvenes y adultos pudieran terminar su secundario.

¿En qué conflictos, sobre todo territoriales, participó el FPDS?

El FPDS  participó y participa en numerosos conflictos. Una pelea histórica es lograr justicia por los asesinatos de Darío y Maxi, retomar los valores que ellos encarnaban y las banderas por las que ellos luchaban. En ese sentido, lograr que los policías que dispararon fueran a prisión fue una victoria importantísima y hoy seguimos luchando por la investigación de las responsabilidades políticas de la Masacre de Avellaneda. Además,  después de 12 años, para nosotros es central haber logrado el cambio de nombre de la estación ferroviaria donde matan a Darío y Maxi por el nombre de nuestros compañeros.

En lo territorial, las luchas más fuertes fueron por trabajo digno, logrando generar cooperativas de laburo y trabajo sin patrón, como en la estacion Dario y Maxi donde tenemos un polo textil en el que trabajan más de veinte compañeras. También dimos peleas fuertes por el acceso a la tierra y la vivienda, con la construcción de nuestras propias viviendas en Chaco y Tucumán. O con la urbanización de las villas en la ciudad de Buenos Aires o el derecho a la vivienda como se dió en el Parque Indoamericano por el que tenemos compañeros procesados.

Venimos dando una pelea fuerte por la situación de los narcos en los barrios, siendo emblemático el caso de Rosario, donde asesinaron a tres jóvenes de nuestro movimiento confundiéndolos con un grupo narco. En este caso vamos a juicio para que se haga justicia por el asesinato de Jeremías Trasante, Claudio Suárez y Adrián Rodríguez.

Otros temas son la situación de violencia de género, el acceso a la educación y a la salud, y más multisectorialmente la lucha por el aborto legal en nuestro país. Asimismo, peleas por mejores condiciones de trabajo, recuperación de sindicatos, por el reconocimiento de nuestros gremios de trabajadores cooperativistas o de la  Economía Popular, por el  reconocimiento de nuestros medios comunitarios y la cultura popular.

¿Qué conclusión sacan de las experiencias acumuladas en estos años respecto de las relaciones con el Estado?

En estos años aprendimos que el entramado de instituciones está hecho para los poderosos. Como institución el Poder Judicial nos ha demostrado en distintas oportunidades lo difícil que es lograr justicia en casos que involucran a la corporación económica o política y lo rápido que actúa el Poder Judicial cuando se trata de los sectores populares. Que los dirigentes de Quebracho y los petroleros de Las Heras estén presos, mientras (Jorge) Sobisch,  (Eduardo) Duhalde y (Felipe) Solá ni siquiera son citados a declarar nos da una pauta de eso.

En el caso de la corporación policial se da la misma situación. La desaparición en plena democracia de Luciano Arruga es un recordatorio cotidiano de la impunidad con la que aún pueden actuar determinadas fuerzas policiales.

¿Cuál fue el papel de las colectividades en la conformación del FPDS?

La colectividad paraguaya juega un papel importante en nuestra organización, al igual que los compañeros y compañeras que han venido de Bolivia, Perú, Uruguay, entre otros países hermanos para buscar un futuro mejor.

La participación de estos compañeros no sólo es central para conocer otras formas de organización y lucha del continente sino para hacer carne esa realidad de que las peleas y luchas de los pueblos de la Patria Grande son los mismos y que, más allá de las fronteras físicas somos parte de la misma Patria Grande, somos parte necesariamente de un destino común.

¿Qué organizaciones fuera de Argentina reconocen?

 

Una de las más importantes para nosotros, por su organización ideario y desarrollo es el Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra de Brasil, con quienes compartimos hace años un camino de coordinación en común. Además nos sentimos hermanados con organizaciones de  Cuba como el Centro Martin Luther King, el Congreso de los Pueblos de Colombia, la Corriente Bolívar y Zamora en Venezuela, y muchas otras con las que venimos confluyendo en la articulación de movimientos sociales hacia el ALBA.

Para uds como organización popular ¿quién o qué es el enemigo principal?

El enemigo principal es el sistema capitalista, patriarcal que permite que el lucro, la injusticia y la desigualdad sean la regla y no la excepción. El poder imperialista es otro de nuestros grandes enemigos que hoy muestra cómo opera y el poder real que tiene en los intentos de golpe blando que llevan adelante en Venezuela. En ese sentido somos enemigos de las corporaciones políticas económicas, financieras.

¿Qué piensan de gobierno nacional?

Desde el FPDS evaluamos que en los últimos diez años ha habido medidas progresivas, que en muchos casos se alcanzaron con fuertes luchas de los movimientos populares, como en el caso de los juicios por delitos de lesa humanidad, la ley de matrimonio igualitario, la.estatizacion de las AFJP, entre otras.

De cualquier manera vemos que el gobierno mantiene una matriz que calificamos como neo desarrollista, con la soja y la producción agraria como principal exportación, con el avance de la mega minería y el fracking que afectan el medio ambiente.

Creemos que hoy en día siguen faltando derechos como el acceso a una vivienda digna, a la salud, a derechos tan básicos que es indignante que aún haya miles de personas que no tienen garantizado lo básico.

Vemos con preocupación el pago a Club de París y la adhesión al CIADI ultimas decisiones tomadas por el gobierno.

El FPDS es apartidario pero disputan territorio y no son peronistas ni kirchneristas ¿qué son?

El Frente se conforma con identidad múltiple de distintas tradiciones políticas de lucha y de organizacion de nuestro pueblo: hay compañeros y compañeras marxistas, hay compañeros y compañeras peronistas y otros con tradición libertaria.

Logramos una linda síntesis en cuanto a eso y fue un debate importante en nuestra organización el tema de la intervención político electoral.

Durante muchos años y sobre todo porque venimos de esa generación post 2001,  del ‘que se vayan todos’,  de la rebelión popular del 19 y 20, siempre tuvimos una cuestión muy fuerte de tener un antagonismo con la política partidaria.

En los últimos años nos dimos un debate interesante e hicimos una experiencia electoral el año pasado en Rosario junto con otra organización territorial -el Movimiento Giros- con laburo en la zona  norte de Rosario. El candidato fue Juan Monteverde y aunque no logramos que ingresara como concejal fue muy buena elección por la respuesta de los vecinos y vecinas.

Particularmente este años empezamos a construir una herramienta politica de los movimientos sociales acá en la Capital Federal que se llama Pueblo en Marcha.  No lo estamos pensando como frente sino con otras organizaciones y movimientos.

Con esta misma idea decimos que la arena institucional, político electoral, no es la más cercana a los movimientos sociales y que siempre tuvimos una relacion difiícil. Queremos llevar, a ese lugar -que para nosotros es hostil, con distintas reglas y que se maneja de otra manera- otra forma de hacer política.  Lo que se construye cotidianamente de poder popular en cada uno de los territorios, lugares de estudio, lugares de trabajo, llevarlo también a la política electoral.

En estos últimos años¿qué cambió para ustedes en un marco de transformaciones en el país?

Tal vez uno de los desafios fue empezar a trabajar una respuesta más general. Las organizaciones y movimientos populares después del 2001 teníamos muy claro qué es lo que no queríamos.  Empezamos a construir y ese es el desafío que se mantiene: construir otra alternativa, otro proyecto de lo que queremos de sociedad, de ciudad y de país. Decimos que  tenemos el desafío porque no es algo logrado ya.  Hay distintas experiencias que han permitido decir entre distintas organizaciones y movimientos ‘bueno, la educación que no queremos ya sabemos: la educación del PRO, la educación macrista, privatizadora. Pero la que queremos ¿cómo se va construyendo? Desde las organizaciones, desde las construcciones reales pero también desde un proyecto más general para la ciudad, para el país y para el conjunto de la sociedad.