Zaffaroni: “Hay un poder discriminador que opera en bloque para que los discriminados se separen y peleen entre sí”

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Se presentó el libro “Poder patriarcal y poder punitivo –diálogos desde la crítica latinoamericana”, una obra colectiva coordinada por Gabriela L. Gusis y Laura Farb, que tuvo como uno de los protagonistas de la presentación virtual, al Juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos Eugenio Raúl Zaffaroni.

Al comenzar, las coordinadoras agradecieron las participaciones y los aportes reunidos en la obra y resaltaron que la finalidad de estos diálogos consiste en “hacer audibles las voces mediante las que se producen conocimientos críticos sobre el patriarcado y la operatividad real del sistema penal, caso contrario nos mantenemos dentro de los mismos límites epistemológicos que impiden el surgimiento de ciertos interrogantes”. Para ello, afirmaron, se convocó a participar a personas de diversos campos en los que se visibilizan o producen saberes, ya sea sociales como los tradicionalmente designados como “académicos”, en particular del pueblo mapuce, de los movimientos feministas, LGTBIQ+ y de derechos humanos, y del espacio del derecho penal y la criminología crítica, entre otros.

En la presentación expusieron también la autoridad de la comunidad mapuche lof Puel Pvjv, Pety Piciñam (Consejo Zonal Xawvnko, Confederación Mapuce de Neuquén, Responsable del equipo de salud mapuce “Bawehtuwvn Zugu”); la secretaria general de AMMAR y trabajadora sexual Georgina Orellano y el docente Rodrigo F. Videla (de la UBA y especialista y maestrando en Derecho Penal UTDT), mientras más de un centenar de personas participaron de manera virtual, entre las que se destacaron reconocidas figuras del mundo académico como Alejandro Slokar, Marcelo Riquert, Ana María Figueroa, Nadia Espina, Ana Messuti, Sebastián Casanello, Rodrigo Codino y Roberto Samar, entre otras.

Durante su exposición Pety Piciñam advirtió acerca de la vinculación entre, “la justicia patriarcal y racista, operando desde esa misma lógica colonizadora que perdura hasta la actualidad, es la que genera las condiciones de explotación de nuestros territorios, mediante prácticas realmente destructivas como es el fracking. Es decir, no solo se avasallan nuestros cuerpos, sino también nuestros espacios territoriales”, remarcando que: “nuestros cuerpos y nuestros territorios siguen siendo colonizados, juzgados e invisibilizados como derechos por un poder patriarcal y punitivo, que ha sido así desde el mismo momento de la colonización”, y que hay que hacer memoria, en tanto “nuestro pueblo ha sufrido un genocidio que incluyó […] matanzas, justamente se ha ido eliminando a la manera en que se hacía en europa, a nuestras hermanos y hermanas responsables de la medicina a nuestros machi, nuestras machi, que fueron quemadas como se venía haciendo a las brujas”. Agregó que: “nuestro sistema de vida contempla una manera de ejercer la justicia de una forma recta de relación con el territorio”, es decir, “no solamente con cómo se contempla la transgresión sino también fundamentalmente tiene en cuenta que es relación debe ser de rectitud, basada en la ética y convivencia con las demás vidas”.

Por su parte Rodrigo F. Videla consideró que al leer el texto “nos damos cuenta que el poder punitivo no es lo mismo para las mujeres -en general-, y en particular no es vivenciado de igual forma por las indígenas, las trabajadoras sexuales, las negras, las rotuladas como malas madres, las travestis, las artistas, las madres de detenidos-desaparecidos, las victimas de femicidio…”, y sostuvo la importancia del mismo dado que “nos abre la puerta a descubrir nuevas racionalidades que nos servirán de apoyo para elaborar nuevas herramientas, porque da un paso gigante al combatir la separación entre el sujeto que piensa y el sujeto cultural, lo que implica un retroceso de la epistemología de los conocimientos estancos y del sintagma colonial que conlleva a despreciar el trabajo práctico por ante el trabajo teórico”.

Georgina Orellano también destacó la importancia de la obra para el feminismo, y particularmente para el colectivo que representa, en tanto dijo: “celebro que en estos temas comiencen a dialogar los diferentes feminismos, ya que más allá que dentro del derecho penal tenemos gente como Zaffaroni,  quien enseña a pensar nuevos abordajes para los conflictos, la realidad es que desde los movimientos feministas costó muchísimo desandar la lógica punitiva tan arraigada”. Respecto de la situación actual del Poder Judicial y su operatoria reclamó “…una justicia que nos escuche, que sea accesible a los sectores populares, que tenga conciencia de clase. El derecho penal es muy selectivo y por ello las cárceles se llenan de personas pobres. Además hay que ver cómo funciona el derecho penal con las personas que ya están presas. Necesitamos dialogar con los de abajo.”

Finalmente, Raúl Zaffaroni señaló que “el patriarcado y la sub-humanización se mezclan con otras discriminaciones, dando lugar a discriminación múltiple o cruzada. Ello encierra una trampa, ya que normalmente el poder que discrimina es el poder colonial, el eje que tenemos en América Latina. Ese poder lo que hace es tratar de que los discriminados se separen, peleando entre sí sin darse cuenta que hay un poder discriminador que opera en bloque”. Además, estableciendo una vinculación entre los temas desarrollados en la obra y la coyuntura actual, agregó que “si hay un caso de discriminación cruzada es el de Milagro Sala: discriminación racial, discriminación de clase, discriminación de género”.

Las conversaciones y artículos reunidos en este número se sitúan en distintas latitudes de América Latina: Argentina (y comunidades indígenas preexistentes), México, Brasil, Chile, Panamá, Venezuela y Guatemala, como así también desde otras, en este caso, de Italia. Participaron grandes referentes de movimientos sociales como así también del campo crítico-académico, entre ellas Taty Almeida, Lola Aniyar de Castro, Carmen Antony, Elena Azaola, Vera Malaguti Batista, Rosa del Olmo, Tamar Pitch, Fernando Tenorio Tagle, Marlene Wayar y los ya mencionados Zaffaroni, Piciñam y Orellano,

 “Poder patriarcal y poder punitivo. Diálogos desde la crítica latinoamericana”  (Ediar, Bs. As., 2020) coordinada por Gabriela L. Gusis y Laura Farb.

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