Abuelas de Plaza de Mayo:»Con la recuperación de nietos vencemos 30 mil muertes»

BUENOS AIRES- Ayer 22 de octubre, las Abuelas celebran el Día Nacional del Derecho a la Identidad con un acto en el Teatro Argentino de La Plata, ciudad donde dos de ellas se juntaron y fundaron hace 37 años «Abuelas Argentinas con Nietitos Desaparecidos»,

«Este reencuentro fue una manera de vencer la muerte poéticamente, vencemos 30 mil muertes de manera simbólica y ahora la muerte no sabe ni leer ni escribir», palabras de Ignacio Guido Montoya Carlotto, el nieto de Estela de Carlotto que recuperó este año su identidad robada.

En 1977, meses después de que un grupo de madres comenzara a dar vueltas todos los jueves alrededor de la Pirámide de Mayo, doce mujeres decidieron buscar a los hijos robados a sus hijos secuestrados por la dictadura cívico-militar.

Originalmente se identificaron como «Abuelas Argentinas con Nietitos Desaparecidos», pero la historia y el pueblo las bautizaron «Abuelas de Plaza de Mayo».

Raquel Radío de Marizcurrena, Clara Jurado, María Eugenia Cassinelli de García Iruretagoyena, Celia Giovanola de Califano, Haydée Vallino de Lemos, Alicia «Licha» Zubasnabar de De la Cuadra, Leontina Puebla de Pérez, Beatriz Aicardi de Neuhaus, Eva Márquez de Castillo Barrios, María Isabel «Chicha» Chorobik de Mariani, Vilma Delinda Sesarego de Gutiérrez y Mirta Acuña de Baravelle fueron las doce madres-abuelas que iniciaron la tarea que hasta hoy permitió recuperar 115 nietos.

La Justicia tardó 35 años en reconocer formalmente la existencia de un Plan Sistemático de Robo de Bebés a mujeres secuestradas durante la última dictadura.

El 5 de julio de 2012 se condenó a 50 años de reclusión, la máxima sanción prevista en la legislación nacional, al ex dictador Jorge Rafael Videla, y aplicar severas penas de hasta 40 años a otros represores.

El Tribunal Oral Federal 6 de esta Capital condenó además en la misma causa a 30 años de prisión al ex marino Jorge «Tigre» Acosta, responsable operativo del centro clandestino de detenciones que funcionó en la ESMA durante la dictadura, y a 15 años al ex dictador Reynaldo Bignone, último presidente de facto.

La causa la habían iniciado las Abuelas hace dieciséis años y al leer el fallo, la jueza María del Carmen Roqueta dejó expresamente sentado que para el tribunal cada uno de los 36 casos que se ventilaron en ese juicio constituyen «parte integrante de un Plan sistemático de robo de bebés» desarrollado durante el período del terrorismo de Estado

Por otra parte, el trabajo de las Abuelas de Plaza de Mayo está muy vinculado con el de la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (Conadi), creada en 1992, y del Banco Nacional de Datos Genéticos que permite obtener la información genética para establecer la filiación familiar.

Si bien la Conadi está asociada a la búsqueda y localización de niños desaparecidos, su función abarca también la tarea de recibir denuncias sobre robo y tráfico de menores, despojos a madres y adultos con identidad vulnerada, según los principios enunciados por el organismo.

Las primeras pericias para determinar la abuelidad y poder identificar a los menores secuestrados se realizaron en 1984 a pedido de Abuelas y en 1987 el Congreso Nacional sancionó la ley 23.511 que creó el Banco Nacional de Datos Genéticos, que funciona en el Hospital Durand.

El último logro en materia legislativa de las Abuelas fue en 2009 cuando se sancionaron las leyes que habilitan al juez a ordenar la extracción de ADN para identificar a hijos de desaparecidos y la que reconvierte el Banco Nacional de Datos Genéticos en un ente autárquico dentro de la órbita del Ministerio de Ciencia y Tecnología.

Hace unos días en Chubut, la vicepresidenta de Abuelas, Rosa Roisinblit, comentó que la organización «está preparando el recambio» porque «los años pasan irremediablemente».

«Muchas de nosotras han fallecido y otras están cansadas, enfermas e incluso resignadas a que no van a encontrar a su nieto, pero por suerte trabajan muchos de nuestros nietos recuperados en nuestra organización, e incluso gente que solidariamente viene y nos ayuda», sostuvo Rosa.

Y es así, la tarea de las Abuelas continuará porque serán los nietos recuperados quienes seguirán la búsqueda de «sus hermanos de lucha». Los hijos de los hijos.

Por su parte Ignacio Guido Carlotto aseguró “No se pude avanzar sin resolver los conflictos”

También aseguró  que “saber de dónde venís te hace saber mejor adónde vas” e insistió en que todos aquellos que tengan dudas sobre su identidad busquen la forma de dilucidar sus orígenes.

“Mi historia tiene cuestiones extraordinarias y ribetes que no son los característicos, pero es necesario alentar la búsqueda para todos los que tengan algún tipo de duda”, expresó el nieto recuperado 114.

Reconoció que “no todos los que buscan llegan a encontrar su identidad, pero el solo hecho de intentarlo te transforma en una persona más completa”, y subrayó que “intentarlo es muy importante porque el primer paso es el más difícil de dar y eso es lo que hay que superar…buscar siempre es bueno, es importante”.