¿Justicia divina?

CAMPANA- Grassi cumple un año en prisión.  Dos días después de la primavera, el año pasado, el sacerdote de “Felices los Niños” dejó de oler flores y pasear por los jardines libremente  y fue, por fin detenido y alojado en un penal como cualquier otro individuo enjuiciado y condenado.

Durante estos doce meses, los primeros nueve en su celda de la Unidad Penal N° 41 de Campana no fueron tan deprimentes ya que le habían asignado el trabajo de ayudar en la organización de la comida que llega al penal para los internos. Pero cuando, a fines de julio fue denunciado por desviar donaciones de su Fundación al penal Grassi perdió sus privilegios y pasa ahora confinado las 24 horas en una celda de dos por dos- que comparte con un condenado por robo-  de dónde sale solo para ducharse y recibir visitas.

Si bien su historia es muy conocida las idas y vueltas de su proceso bien merecen un ayuda memoria.

 

La condena

En junio de 2009, Julio César Grassi fue condenado por «abuso sexual agravado? por dos casos. Los jueces del Tribunal Oral N° 1 de Morón Luis María Andueza, Mario Gómez y Jorge Carrera comprobaron dos hechos, uno en noviembre y otro en diciembre de 1996, y condenaron al sacerdote a 15 años de prisión. El juicio comenzó en agosto de 2008 y contó con la declaración de 130 testigos. La investigación había empezado en 2002, después de que el programa Telenoche Investiga pusiera al aire dos informes donde menores acusaban a Grassi de haber abusado de ellos. Los abusos fueron a chicos que estaban a su cargo en la Fundación Felices Los Niños, en Hurlingham. En ese momento se dispuso que Grassi permanezca en libertad hasta que la sentencia quedara firme.

Casación confirma que el sacerdote abusó

Después de las apelaciones de la defensa del sacerdote, la sala II de la Cámara de Casación Penal bonaerense, integrada por los jueces Carlos Alberto Mahiques, Fernando Luis María Mancini y Jorge Hugo Celesia, confirmó en septiembre de 2010 la sentencia contra Grassi y ratificó la condena a 15 años de prisión. La defensa del sacerdote pedía, entre otras cosas, que se declare la nulidad de lo actuado (algo que pidieron varias veces durante el proceso y que la Suprema Corte bonaerense rechazó también) denunciando un círculo siniestro supuestamente pergeñado por funcionarios y los productores del programa de tele. Los magistrados confirmaron la sentencia, pero no dispusieron su cumplimiento efectivo: consideraron que era algo que ?tribunal no puede hacer de oficio y que además era un órgano que estuvo ajeno a lo ocurrido en el juicio. Grassi siguió en libertad.

La libertad sigue

Después de que la Cámara de Casación bonaerense confirmara la condena, tanto las querellas como la fiscalía le pidieron al tribunal que lo condenó que se detenga inmediatamente al sacerdote. Pero nuevamente los jueces Andueza, Carrera y Gómez, del Tribunal Oral Nº1 de Morón, decidieron el 17 de septiembre de 2010 que Grassi siga libre. Si bien es cierto que la Sala II del Tribunal de Casación Penal Provincial ha avalado la ponencia sancionatoria de este Tribunal, no lo es menos que el pronunciamiento no ha adquirido el carácter de cosa juzgada, explicaron.

La Cámara Penal de Morón también avala la libertad

Un nuevo intento de las fiscalías y las querellas fue presentado para que el condenado por abuso sexual vaya finalmente preso y cese la libertad vigilada que tenía. Aunque los jueces de la sala I de la Cámara de Apelación y Garantías en lo Penal de Morón, por mayoría conformada por Elisabet Fernández y Mario Moldes, rechazaron nuevamente el pedido pero esta vez por un tecnicismo porque declararon ?mal concedido el recurso. En disidencia votó Fabián Cardoso, que entendió que el tribunal sí debía tratar los recursos. Esto luego fue de nuevo rechazado por Casación bonaerense en otros recursos presentados en junio de 2011. Los recursos fueron declarados inadmisibles: se confirmó así la decisión de que Grassi siga libre.

Una señal

Después de cinco años desde que se dictara la condena contra el sacerdote, el cerco judicial sobre Grassi empezó a cerrarse. En abril del año pasado la Sala I de la Cámara de Apelaciones de Morn fue clara: debe revocarse el régimen alternativo a la prisión preventiva del que gozaba Grassi y proceder a la detención del nombrado. La detención estaba cerca pero como la sentencia estaba apelada ante la Suprema Corte bonaerense y aún no estaba firme, el sacerdote disfrutó de algunos meses más en libertad.

Firme por fin

El 18 de septiembre del año pasado la Suprema Corte bonaerense confirmó la sentencia del Tribunal Oral 1 de Morón y, finalmente, dejó firme la condena a 15 años de prisión al sacerdote. Con las firmas de los jueces Héctor Negri, Daniel Soria, Juan Carlos Hitters y Luis Genoud, el máximo tribunal provincial rechazó todos los recursos presentados tanto por las defensas de Grassi, como por la fiscalía y la querella. Sin embargo, no le correspondía al máximo tribunal provincial determinar si el sacerdote sería detenido porque es el tribunal que lo condenó el que debía decidir sobre el cumplimiento de la prisión. El tiempo se acortaba.

Al penal

Once años después de comenzado el proceso, el 23 de septiembre de 2012 Grassi fue detenido por orden del Tribunal Oral 1 de Morón. ?Se debe hacer cesar la alternativa a la prisión preventiva consistente en libertad vigilada y proceder a la inmediata detención del sacerdote en el entendimiento de que una decisión en contrario, a esta altura, sería de alta gravedad institucional e impediría restablecer la vigencia de las normas y la confianza en la Justicia, leyó aquel día Mariana Maldonado, una de las integrantes del tribunal. No hay ningún riesgo, lo único que hago es trabajar para la fundación. ¿Qué quieren de un imputado o de un penado con sentencia firme? ¿Qué quieren de mí? ¿Qué vaya a picar piedras como ocurra en otros tiempos?, dijo el cura, que tras tres sentencias condenatorias fue llevado a la cárcel.

No hay excarcelación

Ya en el penal de Campana Grassi siguió recibiendo malas noticias judiciales. En diciembre, a casi tres meses de haber sido enviado a prisión,  la Cámara Penal de Morón ratificó la prisión preventiva del cura. Algo que después también sería ratificado por el máximo tribunal provincial cuando a fines de diciembre negara la excarcelación al declarar inadmisible un recurso que interpuso el cura contra la decisión del Tribunal de Casación Penal bonaerense, que en su momento dispuso hacer cesar la prisión morigerada.

Un habeas corpus por la libertad

A principios de febrero de este año, a través de su abogado defensor, Rodrigo González, Grassi presentó un recurso de habeas corpus ante la Cámara de Casación bonaerense. Pedía su libertad considerando que la sentencia no estaba firme. El habeas corpus fue rechazado días más tarde por la Cámara de Casación bonaerense. Los jueces Martín Ordoqui y Jorge Hugo Celesia rechazaron por «inadmisible» el pedido del ex sacerdote y consideraron que hay riesgo de fuga en caso de otorgar la libertad a Grassi.

La última carta que le queda jugar es el rezo a la Corte Suprema de Justicia, que es el último nivel judicial en nuestro país. El abogado patrocinante de Grassi, Carlos Isarri confía en ello, mientras tanto, el cura, en su celda de dos por dos sigue rezando.  ¿Habrá justicia divina?