Cinco años sin Candela

HURLINGHAM- Hay aniversarios que se festejan, otros que sirven para el homenaje, y otros como éste que uno preferiría no tener que recordarlos. Cinco años se cumplieron el 22 de agosto pasado del  brutal asesinato de Candela  Sol Rodríguez.

Su secuestro y posterior homicidio pusieron a la ciudad por varios meses en el centro de la escena de las noticias no sólo policiales, sino también políticas.

Pocos casos tuvieron tantos ingredientes y situaciones complejas pero, al igual que muchos otros casos las dudas siguen presentes sobre todo entre los vecinos de Hurlingham, entre la gente del barrio donde ella vivió con su madre y sus hermanos, entre sus compañeros y maestros en la escuela donde asistió, en la iglesia a la que concurría….

Marchas, cambios de fiscales,  juicios políticos, abogados mediáticos, políticos y funcionarios  que en persona se ocuparon del caso,  una comisión con su nombre para investigar,  perejiles presos, detenidos presos que  luego fueron  liberados que   luego fueron puestos  nuevamente tras las rejas, una madre que dividió a la sociedad entre simpatizantes y enemigos descarnados, hipótesis varias,  y en el fondo, ese olor, ese tufo propio,   conocido por todo , de que mucho se tapó y de que nunca se va a saber qué fue lo que pasó y quién  o quiénes fueron los responsables.

El 31 de agosto se cumplen  cinco años del hallazgo sin vida del cuerpo de Candela. Hasta el momento hay sólo dos detenidos: Hugo Bermúdez (55) y Leonardo Jara (36), quienes están imputados de «privación ilegal de la libertad seguida de muerte».

La causa se elevó a juicio a mediados de 2014 con Jara y Bermúdez y otros tres acusados a los que se le atribuyen distintos roles: Fabián Gómez (44), Néstor Altamirano (57) y Gladys Cabrera (44). Todavía no se sabe cuándo ni en qué Tribunal de Morón se realizarán las audiencias.

Todos, en la ciudad, seguiremos con el karma del comentario fácil cuando preguntan de dónde  sos y te responden- “Ah, ¿de Hurlingham sos? Donde mataron a esa chica Candela ¿no?”

Pero quizás lo más triste no sea que la ciudad esté en el recuerdo de todos por este hecho, sino que,  con el correr del tiempo, el asesinato de esta niña se va encaminando, por la falta de justicia, a un olvido tristemente definitivo.

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