A un año de su desaparición su madre está convencida que a Candela quisieron venderla

HURLINGHAM- Con una suelta de globos como símbolo reclamo de Justicia y una nueva hipótesis sobre el crimen , Carola Labrador recordó ayer a su hija, Candela Sol Rodríguez (11), al cumplirse un año del día en que desapareció en Hurlingham.
Luego de nueve días de intensa búsqueda la niña apareció asesinada, desnuda y con su cuerpo lavado dentro de una bolsa.
“Candela estaba en la esquina de mi casa. La llevó alguien que ella no conocía. La tuvieron en una casa de Costa Esperanza (una villa de San Martín) 6 días y ahí la entregaron al asesino porque la otra gente que la tenía no la podían tener más. La querían pasar a otro lado, a otra provincia.
La gente que la tenía era para venderla , porque Candela era una nena muy linda, alta, que aparentaba tener 14 años pero tenía 11”, dijo Labrador, abonando la teoría de que en el secuestro y crimen actuó una red de trata.
Labrador aseguró que a su hija “se la llevaron a la fuerza y quiso defenderse” y sostuvo que “es mentira que se fue con una persona grande y que estaba bien” durante su cautiverio. “La encontré con el mismo peinado con el que se fue, desnuda y con el cuerpo lavado, con el anillo en el dedo y un solo arito. (Que estuvo bien cuidada en cautiverio) lo inventó la fiscalía, y la gente de la Policía que estaba en ese momento, como Juan Carlos Paggi (ex jefe de la Fuerza) y Roberto Castronuovo (ex jefe de Investigaciones). Es mentira que estuvo cuidada”, insistió.
Además, la madre de la víctima se mostró preocupada: «Yo tengo miedo porque los asesinos de Candela están libres y pueden matar a otra nena».
También opinó sobre la posibilidad de que su ex marido estuviera implicado en el caso. «El papá de Candela es una víctima como soy yo y no tiene nada que ver», aseguró y agregó: «Es un hombre que está preso, enfermo y sufriendo por la muerte de su hija».
«Yo fui la más investigada de todos y hoy tengo mi prontuario impecable», afirmó sobre las sospechas de ella en el caso. «Todo lo que dijeron de mi, se cayó», indicó.
A la hora de buscar responsables, Labrador afirmó que “el asesino” de Candela está entre los acusados que estuvieron presos y que, más tarde, fueron desprocesados por la Cámara Penal de Morón, en un fallo que cuestionó severamente la investigación que habían llevado adelante el fiscal Marcelo Tavolaro y el juez Alfredo Meade, ambos separados de la causa.
“El asesino está libre” , dijo sin dar nombres.
La causa acumula internas policiales, judiciales y políticas, testigos dudosos, buchones, aprietes y pericias cuestionadas. La policía fue apartada de la investigación y una Comisión encabezada por el vicegobernador Gabriel Mariotto se encuentra investigando los hechos y se muestra esperanzada en una resolución antes de fin de año.
Candela, de once años, fue vista con vida por última vez el lunes 22 de agosto de 2011, cuando esperaba a unas amigas para ir a la reunión del grupo de boy scouts al que pertenecía, y el 31 de agosto apareció asfixiada dentro de una bolsa, a 30 cuadras de su domicilio.
Por el caso, estuvieron detenidos, además de Cabrera, Héctor «Topo» Moreyra (44), Hugo Bermúdez (53), Leonardo Jara (34), Guillermo López (31), Fabián Gómez (42), Alberto Espínola (31) y Néstor Altamirano (55).
A Moreyra se lo acusaba de haber contratado al resto de la banda para vengarse del padre de Candela, a Bermúdez de haber matado a la chica mediante asfixia, a Jara de haberla capturado haciéndose «el novio», a Gómez y Espínola de dar «apoyo logístico» y a Cabrera y Altamirano de haber «cuidado» a la chica.
En abril último, la sala III de la Cámara de Apelaciones y Garantías de Morón decretó la nulidad parcial del proceso, ordenó liberar a todos los detenidos y apartó al juez de la causa, Alfredo Meade.