Pesar por el fallecimiento de Horacio González

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González falleció ayer a los 77 años, tras poco más de un mes de internación a raíz de un cuadro de coronavirus, confirmaron fuentes cercanas al escritor.

El intelectual, que estaba a cargo del departamento de publicaciones de la Biblioteca Nacional, había sido ingresado el 19 de mayo en el sanatorio Güemes tras dar positivo de Covid-19 y su salud había desmejorado en los últimos días.

Sociólogo, docente y ensayista argentino nacido en 1944, era uno de los referentes intelectuales más importantes de la Argentina, cuyos análisis de la literatura y la política -con su rol como fundador de Carta Abierta- contribuyeron significativamente a cultivar una lectura crítica y comprometida de la realidad.

Fue autor de una inmensa obra ensayística reconocida ampliamente en el mundo académico, en la que plasmó sus análisis y reflexiones sobre política, cultura, literatura e identidad argentina con cruces inesperados entre figuras y conversaciones de distintos tiempos, y a la que tardíamente incorporó el género de la ficción con la novela «Besar a la muerta».

Ya en sus primeros libros de la década del 90 y antes de convertirse en uno de los intelectuales más agudos de la Argentina, Horacio González empezó a consolidar una obra donde explora muchas de sus preocupaciones y las zonas donde transitan algunas de sus preguntas: «La ética picaresca» de 1992, «El filósofo cesante» de 1995, «Las multitudes argentinas» de 1996 y ese mismo año publica «Arlt: política y locura» de 1996, donde el autor de «Los siete locos» es un digno pretexto para probar los confines de la crítica, el límite entre sus posibles descubrimientos y sus «rechinantes naufragios».

Uno de sus libros más lúcidos y celebrados por la crítica se publicó en 1999 con el título «Restos pampeanos – Ciencia, ensayo y política en la cultura argentina del siglo XX», de 1999, en el cual el autor señala que «simple y verdadero sería comenzar este libro con la indicación de que llamamos pampa a un conjunto de escritos argentinos, que son escritos sobrevivientes pero eclipsados o abandonados. De ahí también la cómoda idea de restos. Porque son escritos guarecidos dificultosamente de la desidia. Escritos que fueron elaborados, leídos y en su mayor parte olvidados, a lo largo de este siglo que finaliza».

En ese libro evoca a las figuras de Ramos Mejía, Vicente Fidel López, José Ingenieros, Ameghino, Carlos Astrada, los épicos Martínez Estrada y Leopoldo Lugones, los solitarios Arlt, Macedonio, el batallador Scalabrini Ortiz, hasta concluir en la segunda mitad del siglo con Borges y Perón, Cooke y Trotski, Halperín Donghi, Arturo Jauretche, Hernández Arregui, Santucho y Gombrowicz, Masotta, Walsh, hasta Roberto Galasso, León Rozitchner y un Viñas señalado como último proyecto de la retórica pampeana.

Casi dos décadas después el texto «La Argentina manuscrita – Cautivas, malones e intelectuales», publicado en 2018, podría pensarse como una obra que dialoga con «Restos pampeanos».

En 2002, reúne en «Retórica y locura» cinco conferencias sobre «temas argentinos» pronunciadas por González en la Universidad de París VIII y en Sa Paulo: «El prologuista francés y la locura de los símbolos: el `incidente` Ramos Mejía», «Pierre Leroux y Esteban Echeverría: epigonismo y autonomía en los documentos de ideas argentinos», «Metafísica, ironía y `lectura loca` en Macedonio Fernández», «Existencia y simulación: de José Ingenieros a Jean-Paul Sartre» y «La idea de muerte en la Argentina» donde concluye: «Apenas me gustaría agregar que la idea de muerte yace también en ese lector inherente al texto, que lo ha escrito y que también lo niega con su latido de miedo o de muerte. De ahí la visión de la liberación en un lector sin miedo, instancia a ser conquistada y que ronda nuestras vidas.»

En 2004 publica «Filosofía de la conspiración. Marxistas, peronistas y carbonarios» y en 2008 «Paul Groussac: La lengua emigrada» de 2007. Este mismo año entre varios libros sobre peronismo lanza: «Perón: reflejos de una vida» y «El peronismo fuera de las fuentes», en el cual considera la historia del peronismo posterior al fin de la última dictadura militar y construye la semblanza de algunos de los protagonistas decisivos de esa historia y termina considerando la difícil relación del peronismo actual con los símbolos antiguos.

Sus reflexiones sobre identidades políticas también lo lleva a abordar el kirchnerismo en títulos como «Kirchnerismo, una controversia cultural», publicado en 2011.

En 2009 escribe «El arte de viajar en taxi. Aguafuertes pasajeras» y al año siguiente «Historia de la Biblioteca Nacional», de la cual fue su director entre 2005 y 2015. En 2012 «Lengua del ultraje, de la generación del 37 a David Viñas», mientras que «Historia conjetural del periodismo – Leyendo el diario de ayer» es del año 2013 y es uno de los varios libros en los que aborda como objeto de estudio el periodismo. En colaboración tiene varios libros de sociología y trabajos sobre política. Además realiza varias compilaciones entre ellas la «Historia crítica de la sociología argentina. Los raros, los clásicos, los científicos, los discrepantes».

El género de la ficción llega un poco más tarde a la obra de González, en el año 2014. Bajo el título «Besar a la muerta», en su primera novela despliega saberes y discursos en clave de criollismo paródico, sin dejar de reflexionar sobre el estatuto del acto de habla. Consultado por Télam por ese cambio en la voz del escritor, González respondió: «Cada vez que me sentí dentro de una novela, bajé de un hondazo al novelista y subí en catapulta al ensayista. Estas módicas violencias que pueden arruinar un escrito, son el juego al que me entregué, de una forma mordaz».

Un año después sale «Redacciones cautivas», novela en la que condensa muchos aspectos de la vida social, cultural y política argentina para configurar un relato que aborda los fracasos revolucionarios, el tema de la conversión ideológica y el rol de la prensa en la última dictadura militar, tomando como idea la memoria como ficción. Y en 2020 agrega a su corpus literario «Tomar las armas», donde ofrece una aguda reflexión sobre las organizaciones políticas de las décadas del 60 y del 70 en la Argentina.

Un año antes, en 2019, retoma una de sus pasiones literarias en el plano del ensayo cuando publica el libro «Borges. Los pueblos bárbaros» donde trata de explicar cómo el autor de «El Aleph» pasó de ser un joven vanguardista a convertirse en un acontecimiento fundacional de la literatura argentina. Este libro retoma antiguas discusiones indagando menos en el ya frecuentado centro que en los aspectos laterales de una obra inconmensurable.

 

El presidente Alberto Fernández y la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner lamentaron hoy el fallecimiento del sociólogo y exdirector de la Biblioteca Nacional Horacio González, y coincidieron en destacar que fue «un intelectual comprometido con la realidad de su patria y las causas justas».

El deceso del intelectual también fue lamentado por funcionarios y legisladores, que se pronunciaron en ese sentido en las redes sociales.

«Lamento profundamente la partida de Horacio González, ex director de la Biblioteca Nacional», escribió el jefe de Estado en su cuenta de la red social Twitter.

Fernández sostuvo que «fue un intelectual comprometido con la realidad de su patria y con las causas justas» y valoró «el inmenso aporte que nos ha dejado».

«Mi abrazo para Liliana Herrero (la cantante y compañera de González) y a quienes lo han querido», remarcó el Presidente.

La Vicepresidenta, por su parte, expresó en la misma red social su «inmensa pena por el fallecimiento de Horacio González, quien fuera director de la Biblioteca Nacional y uno de los intelectuales más destacados de nuestro país».

Fernández de Kirchner completó su posteo al expresar: «Mis condolencias a su compañera Liliana, familiares y amigos».

En tanto, el Jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, escribió en su cuenta de Twitter: «conmovido por la muerte del compañero Horacio González, sociólogo y exdirector de la Biblioteca Nacional».

«Vamos a extrañar su generosidad y su compromiso con el pensamiento crítico», expresó el funcionario, quien dijo que «nos queda su enorme obra. Abrazo a Liliana Herrero y a sus seres queridos».

Por su parte, el gobernador bonaerense, Axel Kicillof lamentó «mucho la partida» de Horacio González, y lo definió como «un intelectual comprometido con nuestra cultura y nuestro pueblo».

En su red de twitter, el gobernador envió además «un abrazo grande a mi querida Liliana y a su familia».

El Secretario de Malvinas, Antártida y Atlántico Sur de la Cancillería, Daniel Filmus, calificó en la misma red social como «una tremenda pérdida para la cultura argentina» al fallecimiento de González

«Gran compañero, forjador del pensamiento nacional con un talento y originalidad inigualables. Militante peronista de las causas populares. Lo vamos a extrañar mucho. Abrazo a Liliana familiares y amigos», sostuvo Filmus.

El ministro del Interior, Eduardo «Wado» de Pedro expresó sus «condolencias a la familia y afectos de Horacio González» y afirmó que el exdirector de la Biblioteca Nacional fue «uno de los intelectuales más importantes de nuestro país y sobre todo, un militante comprometido con la construcción de una Argentina más justa».

«Hasta siempre compañero», finalizó el posteo el ministro del Interior.

A su vez, el ministro de Desarrollo Territorial y Hábitat, Jorge Ferraresi, dijo que «Horacio González podría haberse quedado en la tranquilidad de la academia. Pero eligió el camino del compromiso con la justicia social» y destacó que «fue uno de los intelectuales más importantes de nuestro país. Un imprescindible. Abrazamos a Liliana, familiares y amigxs».

En tanto, el ministro de Defensa, Agustín Rossi, manifestó su «enorme tristeza por el fallecimiento de Horacio González», resaltó que fue «uno de los grandes pensadores de la Argentina nacional y popular. Afectuoso y comprometido. Siempre aportando claridad y esperanza» y expresó: «agradecido por su amistad y afecto. Abrazo a Liliana y a toda su familia».

La ministra de Mujeres, Géneros y Diversidad, Elizabeth Gómez Alcorta, por su parte, señaló en la misma red social que «con gran pesar despedimos al querido Horacio González. Nos enseñó con sus palabras y nos guió con su ejemplo» y dijo que fue «intelectual militante, profesor querido y escritor brillante. Un gran abrazo para su familia y amigxs».

El ministro de Salud de la provincia de Buenos Aires, Daniel Gollan, sostuvo que «tras dar una larga batalla, falleció Horacio González, querido y admirado compañero» y envió «un abrazo a su familia, seres queridos y afectos. Un gran dolor nos envuelve con su partida, pero sabemos que seguirá vivo en sus obras y en su ejemplo de vida. Hasta siempre Horacio».

Por su parte, la ministra de Gobierno de la provincia de Buenos Aires, María Teresa García, escribió «un adiós entristecido a Horacio González, uno de los mejores intelectuales de la Patria» y agregó: «acompaño el dolor de Liliana, familia y amigos».

El presidente de la comisión de Relaciones Exteriores del Senado, Jorge Taiana, escribió en su cuenta de Twitter: «Murió Horacio González. Ha sido maestro, ejemplo y amigo. Su talento e inteligencia solo pueden compararse con su generosidad, sentido de justicia y humildad».

«Lo he admirado y querido mucho y es mi orgullo saber que también me quería. Gracias Horacio por todo. ¡Fuerza Liliana!», afirmó el senador nacional.

La diputada nacional del Frente de Todos, Gabriela Cerruti, consideró que «en el momento en que gritamos el gol (el segundo de Diego Maradona a los ingleses, de cuya concreción se cumplen hoy 35 años) , llega la noticia de la muerte de Horacio González» y agregó: «Latinoamérica, donde se llora a la vuelta de la alegría».

 

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