Advierten  sobre los riesgos del uso de pirotecnia

LA PLATA- Los accidentes por pirotecnia atendidos en hospitales de la Provincia bajaron casi un 50% en el último año. Pero sigue habiendo casos graves, como pérdida de visión y amputaciones. Además, piden ser solidarios con los chicos autistas, que sufren con los estruendos.

Cada año, una postal típica: decenas de personas ingresan a las guardias de los hospitales víctimas de la pirotecnia. Quemaduras en manos, dedos y rostro lideran el ranking, al que le siguen de cerca las lesiones oculares. En algunos casos las cicatrices quedan de por vida y en otros más graves, la pérdida de la visión resulta irreversible. A eso se suman las amputaciones de dedos, consecuencia del mal uso de estos artefactos.

Al respecto, el gobernador Daniel Scioli señaló que “las fiestas son fechas de encuentro con nuestros seres queridos, de unión y de festejo para todas las familias argentinas; el uso irresponsable y desmedido de la pirotecnia puede empañar ese momento de alegría”. Y agregó que “como pidió hace pocos días nuestro Papa Francisco: que podamos contribuir al silencio para oír la voz del amor».

No obstante, y a quienes pese a las eventuales consecuencias se deciden por su uso, pidió los especialistas del ministerio de Salud de la Provincia recomendaron “máxima responsabilidad”, sobre todo para procurar que “los chicos no manipulen esos elementos”. En esa línea, insistieron en que los adultos “se cercioren de que se trate de productos autorizados por el Registro Nacional de Armas de  la Argentina (Renar), para no utilizar pirotecnia ‘trucha’ que eleve los riesgos”.

Por su parte, el ministro de Salud de Scioli, Alejandro Collia, recomendó directamente “no comprar pirotecnia para las fiestas”, ya que señaló, es la “única forma de asegurarnos un encuentro familiar más seguro”. En tanto, para desarraigar esa costumbre peligrosa, sugirió idear otras modalidades de festejo.

Los que compren de todos modos pirotecnia deben respetar las instrucciones de uso presentes en los envoltorios. “Sólo deben encenderse al aire libre. Jamás adentro. No deben guardarse en los bolsillos y tienen que estar lejos de cualquier otro elemento que pueda entrar en combustión”, enumeró Luis Crovetto como parte de las recomendaciones de la dirección provincial de Atención Primaria  a su cargo.

MENOS CASOS

De acuerdo con un relevamiento del ministerio de Salud en los hospitales provinciales, el número de personas traumatizadas por la utilización de estos explosivos durante Navidad y Año Nuevo se redujo casi a la mitad en 2013 con respecto al año anterior.

“Esperemos que estas cifras continúen en baja. De a poco, con las campañas de concientización se está reduciendo esa costumbre peligrosa para la familia”, señaló Collia tras recordar que el año pasado sólo 37 personas ingresaron a las guardias del sistema sanitario público con lesiones pirotécnicas.

Otra buena noticia es que de acuerdo a los reportes de  la Dirección Provincial de Emergencias Sanitarias, los accidentes de tránsito durante las fechas festivas también se redujeron en un 35 por ciento, lo que fue acompañado por una disminución en el número de personas fallecidas por siniestros viales.

Sin embargo, las lesiones producidas como consecuencia de peleas o riñas callejeras, muchas veces motivadas por el consumo excesivo de alcohol, aumentan en promedio un 10 por ciento para esas fechas.

EL SUFRIMIENTO DE LOS AUTISTAS

El padre un niño autista hizo público su pedido para que la gente deje de usar pirotecnia en el portal Change.org. Es que su hijo, como todos los que padecen trastornos del espectro autista, la pasa muy mal con el ruido de cohetes y cañitas voladoras.

Son tan sensibles a los ruidos que sufren horrores los estruendos, se tapan los oídos, buscan esconderse y se sienten inseguros, de modo que les provoca miedo e irritabilidad.

Por ese motivo, desde el Programa de ministerio de Salud de la Provincia que se ocupa del autismo, pidieron ser solidarios con las familias que conviven con estos trastornos y evitar los brutales ruidos de la pirotecnia.

Hoy se estima que uno de cada 88 niños padecen algún tipo de trastorno del espectro autista y, por lo general, recién se torna detectable a los dos años. A esa edad los papás suelen notar que no caminan y, prácticamente, no emiten sonido, como el resto de los chicos. Además es característico de los TEA que no miren a los ojos ni se muestran interesados por comunicarse, que realicen juegos repetitivos, que rechacen el contacto físico y sean propensos a  berrinches de muy difícil control. Ante alguna de estas manifestaciones, se recomienda consultar con el pediatra.

TRAUMATISMOS OCULARES

Las lesiones en los ojos también son muy comunes en las fiestas, ya sean motivadas por la pirotecnia, por peleas o por los “corchazos” al momento de abrir una bebida espumante para el brindis.

La especialista del servicio de Oftalmología del hospital Rossi de  La Plata, Gladys Marai, explicó que los traumas oculares derivados del golpe contuso de los corchos suelen ser muy graves, “ya que pueden generar hemorragias, desprendimiento de retinas y hasta la pérdida de la visión central”.

Lo que no se debe hacer en esos casos –señaló la oftalmóloga– es poner gasas o parches ni tocar la lesión. Lo que sí hay que hacer es asistir cuanto antes al centro de salud más cercano. Y para quienes realizan lo tradicionales muñecos de fin de año en  La Plata, la especialista recomendó “no ponerles aerosoles para que exploten más fácilmente y mantenerse alejados al momento de prenderlos fuego”.

RECOMENDACIONES:

-No comprar pirotecnia

-En caso de que se decida su uso, debe ser manejada únicamente por adultos con protección ocular y ropa no inflamable.

-No exponerla a fuentes de calor.

-Leer y respetar las indicaciones de uso de cada elemento.

-Utilizar los fuegos de artificio al aire libre, lejos de edificios o casas.

-Si un artefacto no explota, jamás tocarlo. Debe apagarse con abundante agua y mantenerse lejos

-Alejar a los chicos y no apuntar nunca a otras personas u hogares.

-Comprar siempre pirotecnia autorizada (“Autorizado por el Renar”).

-Colocarla en lugares aireados, lejos de lugares con peligro de combustión.

-No colocar pirotecnia en los bolsillos.

Qué hacer en caso de quemaduras:

-Lavar la zona con agua fría y cubrirla con telas limpias y húmedas. Retirar anillos, pulseras u otros elementos que causen presión sobre la zona quemada.

-Si la quemadura es en dedos, separarlos con gasas húmedas antes de vendarlos.

-Trasladar al quemado al hospital o centro asistencial más cercano.

Qué no hacer en caso de quemaduras:

-No aplicar lociones, cremas, ungüentos, hielo, pasta de dientes, alimentos congelados, grasa, etc.

No remover la piel resquebrajada ni reventar las ampollas.

Un hábito que no tiene nada de festivo para las mascotas

Provistos de una audición mucho más potente que la de los humanos, perros y gatos son víctimas de la pirotecnia por el nivel de ruido y lo imprevisto de los estallidos pudiendo ocasionarles lesiones muy graves, por lo que médicos veterinarios llaman a «tomar conciencia sobre esta práctica que divierte a algunas personas pero que ocasiona graves consecuencias tanto en humanos como en mascotas».

«La pirotecnia se encuentra instalada en nuestra sociedad, pero debemos tener en cuenta que las mascotas, y no hablo sólo de perros y gatos, imaginen por ejemplo el estrés que debe sufrir un caballo encerrado en un box durante las fiestas, es decir, todos los animales padecen terriblemente a costa de la diversión de otros», sostuvo el médico veterinario Carlos Mucha.

Y añadió: «Para hacer una simplificación nosotros siempre decimos que es como si una persona sintiera de pronto que están bombardeando su ciudad».

En este sentido, el médico veterinario Juan Enrique Romero, ex director del zoológico de Buenos Aires, detalló que «uno de los factores por el cual los animales se asustan tanto tiene que ver con lo repentino del fenómeno, -porque por ejemplo- ellos pueden detectar por su olfato la ionización de la atmósfera cuando está por venir una tormenta».

«Pero -continúa- el bombardeo de la pirotecnia sucede de golpe entonces el animal se desconcierta, además de que por su capacidad auditiva recibe los sonidos mucho más amplificados que el hombre».

Si bien no todas las mascotas reaccionan frente a la pirotecnia, ambos profesionales coincidieron en que lo más común es el miedo, la excitación y en algunos casos más graves puede hablarse de «fobia».

Las reacciones suaves o de baja intensidad incluyen deambulación, temblor, encogimiento, inapetencia, intensos deseo de ingerir agua y deseo de estar en permanente contacto con el propietario.

Las reacciones más graves o de alta intensidad provocan gemidos, intensa salivación o babeo, jadeos prolongados y muy fuertes, eliminación y/o retención de heces u orina, correr en forma desenfrenada sin rumbo (escape frenético), que en muchas ocasiones incluyen arañado o masticar barreras (Fractura de dientes) y saltar a través de ventanas, vidriados o alambrados, provocándose heridas de suma gravedad.

«En general nos acordamos de la pirotecnia y los animales cuando están llegando las fiestas pero no hacemos prevención, incluso en los casos más graves, en los que deberíamos realizar algún tipo de tratamiento con el animal durante el año», sostuvo Romero, quien actualmente dirige el Programa Nacional de Tenencia Responsable de Perros y Gatos de la Nación.

En este mismo sentido, Mucha describió que «existen opciones que pueden permitir un acondicionamiento ante estas circunstancias, por ejemplo, lo que se hace con perros de fuerzas de seguridad o mismo de caza, en donde luego de un proceso esas mascotas no reaccionan de un modo exagerado, por ejemplo, ante el ruido del disparo de un arma de fuego».

Ambos especialistas coincidieron en que ese trabajo preventivo debe realizarse a través del Área de Etología Veterinaria, que es una rama de la medicina veterinaria que estudia el comportamiento animal.

«Una consulta a estos profesionales le permitirá al dueño sobrellevar esa situación de alto estrés en esta época del año, por medio de medidas de acondicionamiento», sostuvo Mucha, miembro del Consejo Profesional de Médicos Veterinarios de la Ciudad de Buenos Aires.

Pero la prevención no es lo más habitual, entonces los dueños deben tomar medidas paliativas para estos días: «Lo primero es acariciarlos y contenerlos pero no ser sobreprotectores, en algún punto si uno muestra preocupación el animal termina entendiendo que tiene ‘motivos’ para tener miedo», sostuvo Romero.

«En cuanto a los perros -agregó- se puede consultar con un veterinario si es necesario medicarlos con un sedante. En ese caso, nunca probar el medicamento ese día, sino hacerlo antes y ver en cuánto tiempo le hace efecto, qué efecto le hace y cuánto le dura».

Al respecto, Mucha coincidió en que «es muy importante que la medicación sea suministrada por un veterinario ya que no todos los animales responden igual, va a depender de su peso, su raza, sus características y una medicación inadecuada puede producir efectos adversos».

«También se los puede ubicar en una habitación cerrada, con música o algún sonido conocido por ellos», describió.

Romero especificó que «para los gatos lo mejor es acondicionarles un placard y dejarlos allí porque se trata de un espacio oscuro y que los gatos perciben como seguros».

En el caso de que la familia se ausente de la casa y el animal quede solo, el especialista recomendó dejarlo en «un ambiente sin vidrios, ni claraboyas, lo más seguro posible».

«Igualmente, más allá del cuidado el mensaje central que los veterinarios damos es éste: si tenés un animal y lo querés o si no tenés ningún animal pero respetás la vida, entonces antes de comprar y/o prender pirotecnia pensalo dos veces porque hay muchas maneras de festejar sin lastimar a otros», concluyó.