Llega a los cines “El peso de la ley” dirigida por Fernán Mirás

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BUENOS AIRES- En su debut como realizador, Mirás decide exponer, a partir de un caso real y una exhaustiva investigación previa, el rol de la Justicia y las deficiencias del sistema. El film llegará a las pantallas locales el jueves 23, con los protagónicos de Paola Barrientos, María Onetto y Darío Grandinetti.

La cinta filmada en Buenos Aires, Necochea y en Mar del Plata, aborda la historia de Gloria Soriano (Barrientos), una abogada desencantada con su profesión que debe defender a un acusado de violación al que considera culpable y se ve obligada a litigar contra la fiscal Rivas (Onetto), su admirada profesora de la facultad, que hoy se presenta en las antípodas y que tiene un vínculo íntimo con el juez de la causa (Grandinetti).

Mientras tanto, en un pueblo que parece abandonado por el tiempo y por la civilización, los supuestos víctima y victimario padecen humillaciones a manos de un sistema legal deficiente al tiempo que son protagonistas de los prejuicios de quienes los rodean.

Con las actuaciones del marplatense Daniel Lambertini, Jorgelina Aruzzi, Dario Barassi, el mismo Mirás, Daniel La Rosa, Sebastián Rosso y Julio Feld, “El peso de la ley” ofrece una mirada sobre la situación actual de la ley y el contraste entre la parsimonia del pueblo y la aceleración de la ciudad, al tiempo que denuncia las deficiencias del sistema judicial.

“El personaje de María Onetto está preocupada u ocupada porque hay una posibilidad de que la nombren jueza y desatiende el expediente, en el caso de Grandinetti, que tiene una relación muy particular de años con Onetto, acepta la acusación porque es su amiga y después no sabe que hacer porque a la vez siente la responsabilidad de todo juez, que es hablar por sus sentencias, y hasta el secretario es exponente, cuando se preocupa porque Barrientos decide hacerse cargo ella misma del caso”, expresó Fernán Mirás en conferencia de prensa.

Es así como los personajes toman frases que de los pasillos de los tribunales, “En 20 años, nunca defendí a un inocente”, “La justicia no existe, existe lo que se puede probar”, “La gente todavía quiere creer en una imagen decorosa de la justicia”, y otras absurdas pero igual de reales como “No encuentro la D”, enmarcada en un diálogo de dos comisarios mientras uno escribe a máquina.

“Empezamos a entrevistar a muchísima gente de todos los escalafones, desde jueces a secretarios, sobre el tema judicial y mi primera pregunta siempre era ¿por qué estudiaste leyes? El 90% contestaba que había sido porque era ingenuo. Encontramos que había cierto conflicto en la profesión en sí misma, y que era interesante mirar cómo el peso de la ley afectaba al victimario y a los que trabajaban en el sistema legal”, explicó sobre el trabajo previo que hizo junto a su coguionista Roberto Gispert, también abogado.

el peso de la ley Mirás

Sobre su primera experiencia como director y guionista, Mirás que confesó descubrir su nueva vocación hace diez años y que tiene más guiones escritos, sostuvo: “Cuando empecé a filmar, tomé consciencia de que había estado toda mi vida en el set, que siempre había preguntado, y que además había trabajado con muy buenos directores. Cada cosa que resolvía, era algo que había escuchado decir a Marcelo Piñeyro, Javier Daulte, Daniel Veronese o Daniel Barone. Estoy muy feliz porque estuve muy cerca de esos directores”.

En la misma línea, manifestó que en su primera película el objetivo era «entender de géneros. Si es entretenido y hasta con humor, puede tener un tema, puede hablar de algo. Quería que pudiera tener algunos riesgos en el tono. Cuando terminamos la película tuvimos la sensación de que tenía el tono justo de humor, que es fuerte y emocional, que padecen pero que a la vez ríen un poco, y que también tiene algo de la ironía de la gente que trabaja en el poder judicial y que me encontraba en las entrevistas”.

A lo largo de los 110 minutos en que se extiende la lograda ópera prima de Mirás, que retrata en muchos diálogos la realidad de jueces, abogados y víctimas, y que cuenta con composiciones de cuadros bien construidos y piezas sonoras que de la mano de Johann Bach intensifican el dramatismo de la historia, se dejan al descubierto problemáticas relacionadas a los entramados de poder, la ética, la homosexualidad y las desigualdades sociales.

 

 

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