La manifestación fue heterogénea y reunió a muchos de los perjudicados por la política económica neoliberal

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 CAPITAL FEDERAL– Una multitud participó de la marcha y concentración que convocaron gremios de la CGT, las dos CTA y movimientos sociales para repudiar las políticas de ajuste y flexibilización que aplica el gobierno de Mauricio Macri. Los organizadores calcularon 400 mil participantes y otros más cautelosos afirmaron que hubo 250 mil. La Policía Federal sumó mucho menos pero tal vez porque miraba hacia el norte de la avenida y no hacia el sur donde se apiñaron las columnas. Los discursos tuvieron como denominador común la crítica al modelo económico, la persecución a dirigentes sindicales y la necesidad de generar un polo opositor al gobierno conservador.

El diario Página 12 publicó una serie de historias recogidas por la periodista Laura Vales de quienes se acercaron ayer a Plaza de Mayo.  Un jubilado que cobra la mínima, gente que se quedó sin trabajo, delegados, beneficiarios de planes sociales y dirigentes de gremios cuyas paritarias no fueron homologadas por el Ministerio de Trabajo fueron solo algunas de las historias presentes en la concentración popular.

Como corresponde a toda protesta contra un modelo, en la 9 de Julio hubo manifestantes con situaciones muy dispares. La movilización de ayer tuvo, además, ingredientes que hicieron que lo que ya viene surtido lo fuera un poco más. En las cuadras que van del Obelisco hasta Constitución se podían encontrar historias de muy diferenciados estratos, gremios que están dando peleas para sostener derechos y caídas sin gradualismos. Para muestra, no alcanzaba un botón.

Testigo. Eduardo Barneix se vistió de hombre sandwich, con un cartel en la espalda y otro en el pecho anunciando su drámatica condición: “Soy jubilado y cobro la mínima”. Tuvo un éxito total entre la gente, que hizo fila para llevarse una foto con él.

“Trabajo desde los 15 años. Fui empleado de publicidad, en una ferretería, abrí un comercio propio, pasé por la radio… y todos esos años de trabajo fueron para ganar esto”, contó bajo la mirada de su hija Paula, que asentía. El hombre sabía decir mucho con poco: “Conozco el neoliberalismo: en el ‘95 estuve al frente de mi propio comercio, un negocio de venta de autopartes, y el menemismo me fundió… Ya era grande, tuve que volver a buscar trabajo desde cero. Y lo había visto antes, porque soy nacido en el ‘45, cuando era niño bombardearon la Plaza de Mayo”.

“Y ahora, este gobierno me fundió a mí”, completa la hija. Cuenta que tuvo una pizzería y que la suba de los servicios le pasó por encima como una topadora. “De 900 pesos de luz salté a pagar 2 mil, y 3 mil en la factura siguiente. Hubo un amparo y el aumento se frenó por un tiempo, pero cuando los aumentos se confirmaron me mandaron una boleta de 9 mil pesos de deuda acumulada, de ahí la siguiente boleta pasó a un acumulado 15 mil y de 27 mil. En ese momento bajé la persiana”.

Gatillos. Nicolás es delegado de un hipermercado hiperconocido, en la ciudad de Rosario. “¿Cómo está la actividad?”, pregunta PáginaI12, y él contesta, molesto, que “como todo el país”. El menú que lo trae así está hecho de un salario que no alcanza, pero sobre todo de una presión continua para flexibilizar. El acuerdo paritario que el gremio de Armando Cavallieri firmó en 2017 fue por un escaso 20 por ciento. Incluyó una cláusula gatillo: “nos reconocieron una recomposición, pero pagadera en tres cuotas del 2 por ciento… y así no llegamos a recuperar lo que perdimos”, señala el delegado. Cuenta también que la cadena está jugando todos sus esfuerzos en reducir el personal. “Quieren que el mismo trabajo se haga con menos gente. Instalan el miedo con una campaña por las redes, viralizando mensajes en los que dicen que la cadena está mal, que no hay forma de sostenerla así, que hay que bajar el costo laboral y de logística, que si no cierran”.

Otra de Triaca. Sosteniendo una pancarta de Molineros que se estira perpendicular a la avenida, Juan Carlos Rosetto, secretario adjunto del sindicato, da cuenta de otra marca de estos tiempos. El acuerdo paritario de su actividad, (firmado en 2017) todavía espera la homologación del ministro de Trabajo, Jorge Triaca. Por esta “demora”, 2 de cada diez empresas todavía no pagaron la recomposición salarial: la ley los ampara. “Esto no nos pasa solamente a nosotros, hay muchos gremios que lo están padeciendo, es una forma de castigo a los sindicatos que estamos abiertamente en contra del gobierno”.

El dirigente dice que no tuvieron despidos en gran escala, “pero sí vemos que hay una capacidad ociosa muy grande en los molinos, y eso, tarde o temprano, termina en menos fuentes de trabajo. ¿Por qué hay capacidad ociosa? Porque la exportación de harina es muy poca: el gobierno apoya la exportación de granos, no la de productos elaborados”.

4760 pesos es lo que cobra un beneficiario de un plan Trabajar. “No alcanza ni para comprar la comida”, se queja Noelia, de 26 años, integrante de una cooperativa en el municipio bonaerense de San Miguel. A su casa entra el sueldo del marido, que trabaja en seguridad, más una Asignación por hijo, pero “ni así llegamos al 20 de cada mes”. Noelia fue a manifestar con su mamá, desocupada, de 51 años; su único ingreso era un plan social.

Extras. Entre los trabajadores de la economía formal, hubo numerosas menciones a la pérdida de ingreso por los recortes de horas extras. Esto va de la mano con una extendida presión de los empleadores para hacer más en menos tiempo. “Estamos sin horas extras, muy cargados y no quieren tomar más gente”, contó el cordobés Mario Santillán, trabajador de una empresa de transportes y mudanza.

Desde el sindicato de los empleados de Farmacia, Rubén Bezzato –secretario adjunto de la organización– añadió otro item: hay demoras en el pago de los sueldos. “Vinimos a la marcha no sólo a evitar la flexibilización laboral, sino para que el gobierno entienda que lo que propone para las paritarias de este año (el techo del 15 por ciento) está muy por debajo de la inflación que se proyecta”.

Al vacío. Maximiliano Mambuello, de 23 años, y Mariano Cativa, de 26, estrenaron la amarga condición de desempleados en la marcha. Uno fue despedido de una empresa de recolección después de cinco meses de contrato. “Pasé de cobrar 28 mil pesos a tener cero”. Otro logró tres años de trabajo continuos en un criadero de chanchos, pero la empresa quebró. Después pasó por una avícola que alegó una situación de crisis.

En el pozo. Omar Benítez llegó en uno de los micros que viajaron desde Chaco. En un barrio toba de la localidad de Roque Saenz Peña es parte de una cooperativa de construcción. “El proyecto era hacer 15 viviendas, terminamos once y empezaron a demorarse en mandar los fondos. Hace tres meses que estamos esperando para terminar cuatro casas. Somos veinte familias que dependemos de este trabajo, porque otro no hay. Encima nos llegó la inundación y no tuvimos ninguna ayuda, la Nación dice que le ayudó al municipio, pero el municipio no nos mandó nada, no a la parte toba. Solamente Félix Díaz (del Consejo Consultivo de los Pueblos Indígenas) hizo llegar algo de mercadería, pero salvo por él, no nos llegó ni un colchón. No sé si será (Mauricio) Macri o la gente de él, pero no hay ninguna ayuda. No tenemos trabajo, tuvimos que venir: no teníamos otra cosa que hacer que apoyar a Moyano”.

Luego se expresaron los sindicalistas. Estas son las declaraciones más destacadas del día

Hugo Moyano

El líder de Camioneros cerró la multitudinaria movilización a la que asistieron al menos más de 200 mil personas con un fuerte mensaje político de cara a 2019. «Si tuviera problemas con la justicia, tengo las suficientes pelotas para arreglármelas solo», dijo el dirigente sindical para descartar que la protesta estuviera motivada por sus causas judiciales.

Desde el centro del escenario montado en 9 de Julio y Belgrano, el líder de Camioneros enarboló un fuerte discurso en el que apuntó contra gobierno nacional y sus políticas de ajuste, descartó que la marcha denominada 21F estuviera motivada por sus problemas judiciales, lanzó un duro mensaje contra Mauricio Macri en el que le recordó que «toda victoria es transitoria» y envió un claro mensaje político de cara a 2019 al convocar a saber «elegir cuando llegue el momento».

«Al Presidente le quiero decir, como dijo un Nobel mexicano (Octavio Paz), que ´toda victoria es relativa, toda derrota es transitoria´, por eso sepamos preparémonos cuando llegue el momento de expresar la voluntad democrática y sentarnos a elegir en elecciones», sentenció Moyano en el cierre de su discurso en clara referencia a la necesidad de una derrota de Cambiemos en las presidenciales 2019, y agregó: «Porque los gorilas no pueden estar más en la conducción del país».

En el principio de sus palabras, el dirigente gremial descartó necesitar de esta movilización para enfrentar sus causas judiciales: «No estoy implicado en ninguna causa de corrupción por ahora. Si tuviera un problema, tengo suficientes pelotas para defenderme solo. Estuve tres veces en cana, dos en la Dictadura cuando muchos de estos señores estaban debajo de la cama. Y después me hicieron la joda de la droga. No me cagué nunca. Siempre puse las que había que poner. Y si hay un problema, voy a poner las que tengo que poner».

Se trata de un mensaje directo para los funcionarios que aseguraron que con el acto organizado esta tarde en el centro porteño, el secretario general de la Federación de Camioneros buscaba presionar a los jueces que lo investigan a él y a su familia.

«Les digo a estos señores y les ratifico a los trabajadores: no tengo miedo de ir preso. Estoy dispuesto a ir preso si la Justicia cree que tengo que ir. No tengo miedo de que me maten, estoy dispuesto a dar la vida por los trabajadores. Lo digo de corazón, compañeros. Acá estoy, no me voy a ir del país, no tengo plata afuera», dijo el representante gremial con énfasis.

En ese mismo sentido, también dedicó un párrafo para aquellos dirigentes sindicales que se bajaron de participar de la marcha bajo el mismo argumento esgrimido por el Gobierno y algunos sectores de la prensa: «Esta movilización que convocó Camioneros y es acompañada por hoy muchos, fue firmada en su momento por la Confederación General del Trabajo».

El exjefe de la CGT desestimó con ironía las supuestas amenazas que denunciaron dirigentes del macrismo que supuestamente habría realizado Camioneros, y se acordó de los «periodistas pautadependientes»: «Algunos periodistas, los ´pautadependientes´, vienen diciendo disparates».

«Uno escucha cada disparates, como lo de amenazas firmadas», dijo Moyano entre indignado y con una risa en su boca al recordar, según dijo explícitamente, el hecho de la supuesta autoproclamación de las amenazas.

Tras recordar las medidas del Ejecutivo repudiadas por los sectores participantes de la movilización, Moyano sostuvo que «el Gobierno no le tiene temor a los dirigentes, les tienen temor a los trabajadores», y lanzó un fuerte mensaje en el que vinculó a Macri con la dictadura: «Al Presidente le digo que no somos golpistas, como ellos que fueron aliados de golpistas».

Moyano cerró el acto subido a un escenario montado en la intersección de 9 de Julio y Belgrano. Junto al dirigente sindical se encontraban sus hijos, Pablo y Facundo Moyano, el integrante del triunviro de la CGT Juan Carlos Schmid, los referentes de las CTA Hugo Yasky y Pablo Micheli, el titular de la Bancaria, Sergio Palazzo, y el secretario general de los Canillitas, Omar Plaini, entre otros.

Juan Carlos Schmid

El único integrante de la actual conducción de la central obrera que asistió a la masiva movilización fue el primer orador y, en un breve discurso, instó a los legisladores nacionales a que “no acompañen la sanción de leyes que vulneran los derechos de los sectores más desprotegidos del país”.

En el comienzo del acto impulsado por Hugo Moyano en contra del ajuste del gobierno de Mauricio Macri, el único integrante del triunvirato de la CGT que finalmente asistió, Juan Carlos Schmid, fue el primero en tomar la palabra y durante su breve discurso aseguró que «lo único que ha logrado este gobierno en estos dos años es hacer perder el poder adquisitivo de los trabajadores y jubilados».

«A mitad de enero hubo un encuentro donde una importante cantidad de sindicatos firmaron un documento que dio lugar a esta convocatoria. Las consideraciones de aquel documento decían que lo único que ha logrado este gobierno en estos dos años es hacerles perder el poder adquisitivo a los trabajadores y jubilados, condonar y blanquear la deuda de los evasores, rebajar el sueldo de las prestaciones sociales y de la seguridad social, llenar las góndolas argentinas con productos importados, atentando contra nuestro trabajo, endeudar el país de manera inaudita, y hacer cada vez más ricos a los ricos y cada vez más pobres a los pobres», aseguró.

En la misma línea, Schmid recordó cuando un sector del sindicalismo se mostró en contra de la reforma previsional impulsada por el Gobierno en diciembre, y destacó: «En aquel momento repudiamos la rebaja a los jubilados y reclamamos la derogación de la ley previsional».

Por eso, y ante la aún viva intención del Gobierno de Macri de sancionar una reforma laboral que flexibilice los derechos de los trabajadores, el gremialista lanzó un contundente mensaje para los diputados y senadores nacionales: «Le requerimos al Congreso nacional que no acompañe con su voto leyes que cercenen y vulneren derechos de los trabajadores y los sectores desprotegidos».

Sergio Palazzo

El secretario general de La Bancaria les recordó a los sindicalistas que «se quedaron cómodos detrás de un sillón» que «los trabajadores sí están en la calle». Le reclamó al presidente Mauricio Macri que se dedique «a gobernar para todos los argentinos y no solo para su clase».

El titular de La Bancaria, Sergio Palazzo, aseguró que esta tarde nació «la resistencia a las políticas de este Gobierno» con la presencia del «movimiento obrero unido» en la avenida 9 de Julio, y les recordó a los sindicalistas que «se quedaron cómodos detrás de un sillón» que «los trabajadores sí están en la calle». Palazzo le exigió al presidente Mauricio Macri: «Basta de ajuste, dedíquese a gobernar para todos los argentinos y no solo para su clase, que es la que se lleva toda la renta nacional» y le recordó que «su Gobierno venía a cerrar una grieta y la única que existe hoy es la de los que pueden llevar un plato de comida a su casa y los que no».

El referente de la Corriente Federal de Trabajadores criticó a quienes pronosticaron una movilización con incidentes violentos y les advirtió a las autoridades que «no hace falta que empiezan con la cacería cuando termine la marcha», en referencia a las decenas de heridos y detenciones al voleo que se registraron en diciembre, porque «los trabajadores sabemos cuidarnos solos». «Violencia es otra cosa», apuntó Palazzo y enumeró la reforma previsional, el intento de avanzar en una reforma laboral, «la quita de impuestos para los ricos para seguir cargándoselos a los pobres». «Violencia es mentir porque prometieron pobreza cero y hoy tienen un millón y medio más de pobres», repudió.

El dirigente bancario también indicó que «violencia es cuando se ataca a las organizaciones sindicales y a sus dirigentes con el objeto de conseguir el silencio, que no van a conseguir nunca de la clase trabajadora porque estamos de pie». En ese momento, Palazzo destacó el respaldo que la marcha significa para el líder camionero Hugo Moyano, y lo hizo extensivo a «todos los sindicatos que son objeto de persecución».

Para cerrar, Palazzo convocó a todas las organizaciones sindicales y organizaciones sociales a continuar construyendo «el hermoso camino de la resistencia a este Gobierno».

Pablo Micheli

Ante una multitud concentrada en la 9 de Julio, el líder de la central obrera bregó por la unidad del sindicalismo y reclamó el fin de las “políticas contra los trabajadores” que implementa el presidente Mauricio Macri.

Desde el escenario construido sobre la Avenida 9 de Julio, el representante de la Central de los Trabajadores de la Argentina Autónoma, Pablo Micheli, bregó por la unidad del sindicalismo y reclamó el fin de las “políticas contra los trabajadores” que implementa el presidente Mauricio Macri. “Venimos acá para que paren con los despidos y reincorporen a todos los trabajadores, para que paren con el desguace y la entrega del país”, resaltó eufórico. Agregó que es imprescindible “nacionalizar la lucha” para poder confrontar el ajuste del macrismo. «Sin unidad no tenemos destino», sintetizó.

En ese sentido, evaluó que la mejor opción sería convocar “un gran paro nacional” en caso de que el gobierno no reaccione ante sus reclamos. “No hay que quedarse, volvámonos a juntar pronto si no hay respuestas. Mostrémosle que en unidad seremos capaces de construir un gran paro nacional para  decirle basta a estos tipos, para pararlos, para que les cobren a los que más tienen y no al pueblo argentino”, completó.

Al denunciar la persecución a los gremios, alertó que el gobierno «está demonizando a los sindicatos»  para  “llevarlos a la hoguera». “Dicen que la mejor democracia es sin sindicatos y les quitan a los trabajadores la única herramienta capaz de parar los saqueos y los despidos que están haciendo”, advirtió.

En esa misma línea, repudió los discursos de los funcionarios que intentaron deslegitimar la protesta de esta tarde. “Los CEOs vienen y nos cuentan que hay que trabajar en Argentina para sacarla adelante y son todos vagos que lo único que apuestan es la timba financiera”, manifestó desde el escenario, y agregó: “no queremos más versos de estos tipos, son vagos que vinieron a llenarse los bolsillos a costa de los que menos tienen, de los jubilados, y del sacrificio de los trabajadores”.

Esteban Castro

El referente de la economía popular fue uno de los oradores en el acto de esta tarde. Dijo que Macri «no quiere parar con el ajuste» y reivindicó al Papa Francisco. También se solidarizó con el paro de mujeres del 8 de marzo.

Esteban Castro, secretario general de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP), habló a nombre de las organizaciones sociales en el acto convocado por Hugo Moyano. Al tomar el micrófono, Castro hizo llegar su solidaridad con el paro de mujeres del 8 de marzo. “Todos los tenemos que acompañar”, dijo, al tiempo que hizo saber que “ese día los hombres vamos a reemplazar a las mujeres que le dan de comer a los pibes para que no falte ni una sola a esa movilización histórica”.

El dirigente social social recordó que “venimos con un recorrido histórico” en cuanto a movilizaciones como la del 7 de agosto pasado junto a Barrios de Pie, la Corriente Clasista Combativa y otros movimientos populares, cuando “le pedimos al Gobierno la ley de emergencia social y el salario social complementario para todos los trabajadores”. Definió aquello como “un golpe” para el Gobierno, al que “le sacamos 30 mil millones”, razón por la cual, desde la Casa Rosada, “comenzaron a estigmatizar a los movimientos sociales y los sindicatos por pedir paritarias de más del 30 por ciento”.

Con todo, remarcó que “el ajuste sigue y mis compañeros no tienen una changa para trabajar, díganme qué CEO puede vivir así”. Y pasó a ponderar la figura del Papa Francisco “que está al lado de los más pobres y ha sido vilipendiado por los medios de comunicación”. Castro recordó que Jorge Bergoglio “dijo que los movimientos populares somos poetas sociales, porque pudimos construir nuestras fuentes de trabajo”.

Finalmente, estimó que el de Macri es un gobierno que “no quiere parar con el ajuste” y que ejecuta “las políticas de los grandes monopolios, que lo único que quieren hacer es facturar y llenarse de guita”. Cerró con un aviso: “Acá no se rinde nadie. Les decimos que rendirse es traición y cansarse es perder la conciencia. Jamás vamos a perder la conciencia que recuperamos como trabajadores”.

Hugo Yasky

El dirigente docente reclamó paritarias libres con cláusula gatillo. También denunció la persecución a los gremios opositores y recomendó buscar a los delincuentes en la Casa Rosada

El titular de la CTA de los Trabajadores, Hugo Yasky, fue el último en hablar antes de Hugo Moyano. “Este día que va a quedar en la historia como el día de la unidad de los trabajadores y la dignidad de los que no nos ponemos de rodillas ante un gobierno de patrones”, dijo. También denunció la persecución a los gremios que se oponen a las políticas de Mauricio Macri y afirmó que los ladrones están “en Balcarce 50, en la Casa Rosada”.

Yasky planteó que los sindicatos quieren “trabajo y dignidad” y destacó la adhesión a ese reclamo de los empresarios Pymes y su presencia en la manifestación. También enfatizó que “el mandato de esta marcha es la unidad” de los trabajadores y llamó a trabajar en conjunto para “terminar con el oprobio de este gobierno”.

“Cada vez que salimos a la calles el Gobierno pone algún juez amigo a perseguirnos”, denunció Yasky. Fue en ese tramo del discurso en el que convocó a buscar a los delincuentes en la Casa Rosada y no en los sindicatos.

Tras reclamar paritarias libres con cláusula gatillo, Yasky se manifestó “orgullosamente maestro de la escuela pública” y agregó: “Muchos de los chicos que tuve tienen más cultura que muchos de los que nos gobiernan, que salieron de la escuela privada. Viva la escuela pública, viva la paritaria nacional docente.”

 

Algunas pocas declaraciones de funcionarios de Cambiemos

Rogelio Frigerio

El ministro del Interior afirmó que tras la movilización de hoy «mañana no pasa nada» y desmintió que el gobierno nacional esté montando una persecución contra el líder de los Camioneros.

El ministro del Interior, Rogelio Frigerio, afirmó al hacer referencia a la marcha convocada por el líder de Camioneros, Hugo Moyano, que «la sociedad no quiere marchas ni paros» y que «si hoy se moviliza mucha gente, mañana no pasa nada».

«La sociedad no quiere marchas, no quiere paros. Quiere seguir trabajando, progresar, (ver) cómo mejora su situación y necesita que a este gobierno le vaya bien para que le vaya bien a la Argentina”, dijo en declaraciones a radio La Red.

Para el ministro, la movilización de esta tarde “tiene como principal impulsor un tema personal de un dirigente sindical”, en referencia a las causas que enfrenta el líder camionero en la Justicia y en ese sentido, desmintió una persecución por parte del Gobierno: “Nosotros no perseguimos a Moyano. El Gobierno no persigue a nadie y éste es el cambio cultural del país que nos diferencia del gobierno anterior”.

“Nosotros fuimos claros. Es una marcha que tiene como principal impulsor un tema personal de un dirigente sindical que cree que no debe ser tratado igual en la justicia”, remarcó el ministro.

En ese marco, el titular de la cartera política dijo que “no podés escudarte detrás de una marcha para no ir a la justicia» y agregó: «En esta Argentina del cambio todos somos iguales y debemos explicar el origen de los fondos”

Jorge Triaca

El ministro de Trabajo, Jorge Triaca, sostuvo que en los discursos de la marcha que encabezó Hugo Moyano en la 9 de Julio no escuchó «ninguna propuesta para el país» y señaló que vio «argentinos defendiendo privilegios».

«No escuché ninguna propuesta para el país», planteó el funcionario al ser consultado sobre su impresión de la movilización del sindicalismo opositor, y en declaraciones televisivas agregó: «No queremos condicionamientos».

A su vez, Triaca señaló que vio «intencionalidad política» en los dirigentes que participaron de la marcha y, sin mencionarlos, hizo hincapié en los referentes del kirchnerismo que se movilizaron.

«Hay dirigentes que estuvieron en los alrededores del palco y que tuvieron la posibilidad de resolver cosas y no lo han hecho», enfatizó.

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