Para el gobierno “no fue un paro, sino un piquetazo”

BUENOS AIRES- El Gobierno nacional aseguró que la medida de fuerza impulsada por las centrales disidentes de Hugo Moyano y Pablo Micheli «no fue un paro, sino un piquetazo», al tiempo que cuestionaron las actitudes «extorsivas» de los dirigentes, quienes impulsaron cortes en rutas y accesos a la Ciudad de Buenos Aires.
Precisamente el jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina, cuestionó que durante la jornada «se cortaron accesos y vías de ferrocarriles», para que la gente no pueda concurrir a sus trabajos.
«No hay paro. Un paro es cuando los obreros y los empleados deciden no acudir a sus lugares de trabajo. Esto es un piquetazo extorsivo, en el que los que logran ir a trabajar son apedreados, como estamos viendo en el centro porteño», dijo Abal Medina.
En declaraciones radiales agregó que «ya hubo varias movilizaciones similares a la de hoy», y lamentó que «haya dirigentes sindicales que salgan a hacer medidas tan desproporcionadas en un mundo tan complejo, en el que la Argentina está cuidando el pago a bonistas y sus reservas, pensando en el futuro».
En tanto, el vicepresidente Amado Boudou dijo que «los cortes y piquetes perjudican al conjunto de la sociedad» y añadió que el paro «es un reclamo político que tiene que ver con planteos políticos personales».
«Hay que diferenciar un paro de lo que es un corte, que pone a la sociedad contra las cuerdas porque lo que hace este tipo de medidas es generar situaciones que no le sirven al conjunto de los argentinos», añadió
Por su parte, el ministro de Interior y Transporte, Florencio Randazzo, aseveró que la huelga convocada por la CGT y la CTA opositoras «es el paro de la prepotencia y el autoritarismo», y que está «alejada de los reclamos de los trabajadores».
«Han mostrado su peor cara, con cortes en los accesos y las vías, con amenazas a comerciantes. Nunca en la historia argentina hubo un paro general con bloqueos. El bloqueo, el piquete, es la negación al paro, es coartar la libertad de los argentinos que libremente quieren ir a trabajar «, dijo en diálogo con La Red.
Para el ministro, se trata de un «paro político alejado de los reclamos de los trabajadores» y agregó: «Justamente es en sentido contrario, porque afecta el derecho a trabajar de miles de trabajadores».
Por otro lado, el jefe del Palacio de Hacienda, Hernán Lorenzino, afirmó que «el paro de un sector del gremialismo y las manifestaciones en forma de piquetes, que impiden trabajar a la gente, no van en el mejor sentido, en un contexto internacional complejo».
«Si uno mira lo que está sucediendo en el mundo ve que las manifestaciones sociales, los reclamos sindicales tienen que ver con protegerse de ajustes, de expulsión de empleos, de medidas absolutamente contrarias al movimiento trabajador», comparó Lorenzino en declaraciones a radio La Red.
Asimismo, el secretario de Transporte de la Nación, Alejandro Ramos, consideró que quienes convocan al paro «cortan las rutas para magnificar una medida que no cuenta con el acompañamiento de los trabajadores» y afirmó que «si fuera un paro genuino, no tendrían la necesidad de amenazar con medidas extorsivas».
«Lo de hoy no es una medida sindical sino un grupo de personas que para posicionarse electoralmente generan malestar a todos los argentinos. Con el apoyo de algunos dirigentes políticos y de los medios monopólicos de comunicación, defienden intereses que no son los de la mayoría de los argentinos”, consignó.
El secretario de Seguridad, Sergio Berni, dijo que el Gobierno no va a “tolerar hecho de violencia y vandalismo” y señaló que en los destrozos que se produjeron sobre la Avenida de Mayo “está trabajando lac omisaría 4º para aclarar la situación”.
El intendente de Florencio Varela, Julio Pereyra, sostuvo que en ese distrito del sur del conurbano bonaerense «hubo un movimiento normal» y que salvo en algunos sectores del servicio de salud donde se prestan las guardias mínimas, «el paro no se notó».
Destacó que no existe ninguna conexión ideológica entre los principales líderes de la movilización y subrayó las características políticas del acuerdo entablado entre los dos espacios sindicales.
«Uno tiene que pelear por sus derechos, pero tienen que hacerlo sin afectar a los de otros, acá hay mucha gente que quiere trabajar y que no la dejaron llegar hasta sus fabricas y oficinas», concluyó.
Por su parte el intendente del partido bonaerense de Ituzaingó, Alberto Descalzo, aseguró que «ayer acá la vida fue normal», al referirse al impacto que tuvo en su distrito el paro convocado por la CGT Azopardo y la CTA disidente, al tiempo que señaló que se trató de una medida de fuerza «política».
«Hubo un menor movimiento que otros días, pero todos los comercios estuvieron abiertos, la municipalidad funcionó normalmente, anduvieron los colectivos y el 70% de los docentes trabajó», dijo a Télam Descalzo.
Asimismo, Descalzo opinó que la medida de fuerza «fue un paro político en un país donde los reclamos por trabajo son insignificantes en comparación con otros momentos».
Finalmente, señaló que «no se pueden tomar medidas que son extorsivas».