Especialistas de la ONU advierten que los Estados deben apoyar a las familias en el cuidado de mayores

BUENOS AIRES- El cuidado de las personas mayores, un tema central debido al gran envejecimiento poblacional, debería ser apoyado por los estados para que la responsabilidad no recaiga exclusivamente en la familia, así como garantizar la formación de los cuidadores para que los adultos vivan con la mayor dignidad y autonomía posible, aseguró la gerontóloga chilena Rosa Kornfeld Matte, flamante Experta Independiente para la ONU sobre vejez.

“Los estados deberían apoyar con cuidadores para que la familia no sea la única que se hace cargo del adulto mayor. No es que el mundo no sepa que esto es lo que hay que hacer, sino que es un tema económico: hay que poner mucha plata y muchos recursos para lograrlo”, sostuvo Kornfeld Matte a Télam en un reportaje durante su visita al país para participar de un seminario sobre envejecimiento y comunidad.

Y añadió: “Argentina es líder en cuidados domiciliarios, aquí se han dado cuenta de que es el camino que hay que seguir y están trabajando fuerte en esto. Chile lo está implementando ahora y tiene también una política de envejecimiento activo en la que uno de los ejes es el cuidado, centrado en los centros de días y en el cuidado domiciliario”.

“Esto no implica que la familia no se haga más cargo, de hecho Latinoamérica no tiene una cultura que vaya a poder desligarse del cuidado de sus mayores, pero sí necesitamos apoyo a las familias para sostener esta demanda cada vez más creciente”, sostuvo.

Para la especialista, el otro tema central es la formación del cuidador, ya sea formal o informal (familiar conocido): “la formación te da herramientas para ayudar a que la persona mayor pueda vivir con mayor dignidad porque si no sabés podés entorpecer, aunque sea desde el mayor de los cariños. Por ejemplo cuando uno le recomienda a sus padres: ‘no salgas que te podés caer porque las veredas están rotas’, lo que se está haciendo es invalidando al adulto aunque esté hecho desde el amor”.

Conservar la dignidad y la autonomía “hasta el último día de vida” es para Kornfeld Matte el desafío central para las personas mayores en todo el mundo: “Cuando la gente habla de los derechos de los mayores se refieren generalmente sólo a evitar el maltrato o la pensión; pero el principal derecho de las personas mayores en todo el mundo es a tener dignidad y autonomía y esto es lo que deriva en que no haya maltrato, en que tenga una pensión justa, en que estén integrados”, sostuvo.

Sobre el aspecto laboral de la integración, la gerontóloga advirtió que “se trata de un tema bien complejo”: “Cuando se crearon las jubilaciones y pensiones había entre la edad de jubilarse y la esperanza de vida unos cinco o diez años, hoy hay al menos 20”.

Y continuó: “En los países que tienen más recursos y tienen jubilaciones altas, los mayores pueden darse el lujo de no trabajar y disfrutar, aunque no siempre quieren retirarse. En tanto una persona que ha trabajado toda su vida durante 12 horas por día, que llega a la noche tarde en un bus a su casa, donde tiene que ocuparse de su familia, lo que quiere es descansar y que le paguen a partir de cierta edad”.

“Entonces -aseguró- lo que yo creo es que la jubilación debería ser no obligatoria sino un derecho, es decir, las leyes deberían decir a partir de los 60 años aquel que quiere puede jubilarse, pero no estar obligado”.

Rosa Kornfeld Matte, quien fue directora nacional del Servicio Nacional del Adulto Mayor de Chile y tiene una larga trayectoria académica en la Pontificia Universidad Católica de Chile, donde trabajó durante 22 años y fundó el programa de personas mayores, es la primera experta independiente de la ONU en vejez.

El cargo, que ocupará por tres años, se denomina “experta independiente sobre todos los derechos humanos de las personas mayores” y se trata de un puesto no rentado de la ONU, independiente además de los países.

Desde hace unos años, se creó en la ONU un grupo de trabajo -encabezado por Argentina- que evalúa la posibilidad de crear una Convención para el derechos de las personas mayores en el que los países del primer mundo como los europeos, Estados Unidos, Japón y Canadá se niegan a crear esta herramienta vinculante para los países que adhieren, es decir, de cumplimiento obligatorio.

“Lo que ellos plantean es que en la diferentes convenciones que ya tenemos (mujeres, discapacidad, etc) y en distintas leyes ya están incorporados los derechos de las personas mayores; lo que dicen los países latinoamericanos que impulsan la convención es que estas herramientas jurídicas no son suficientes”, detalló Kornfeld Matte.

En este sentido, su primera labor como experta es el impulso de una investigación “con datos duros acerca de las leyes que supuestamente cubrirían el envejecimiento, qué aspectos están cubiertos y qué es lo que faltaría, y sobre estos resultados objetivos veremos entonces cuál es la necesidad real de la convención”.

En la actualidad, casi 700 millones de personas en el mundo son mayores de 60 años, en tanto para 2050, las personas de 60 años o más serán 2.000 millones, esto será, más del 20 por ciento de la población mundial.