Ahora los “pro vida” tampoco quieren “educación sexual”

Aviso publicitario
banner dia verde moron

Los afiches empapelaron las ciudades de Rosario y Córdoba. Se oponen a que sus hijos reciban educación sexual integral en la escuela.

«Si a la educación sexual. No a la ideología de género», con cientos de carteles en Rosario y Córdoba un grupo de personas iniciaron la campaña #ConMisHijosNoTeMetas que se oponen a las modificaciones que aprobó Diputados a la ley de Educación Sexual Integral. Para ellos la ESI no debe ser obligatoria y, según ellos, incita a la «ideología de género».

Entienden que la educación con enfoque de género, brindar información y libertad a las y los alumnos sobre su identidad y su sexualidad, no es más que un atentado contra la institución de la familia.

En ese sentido, responsabilizan a los políticos de los avances en la ley de Educación Sexual Integral y aseguran que :»Los hijos son de los padres, no del Estado».

Cientos de personas que vieron los carteles en la calle compartieron las imágenes en las redes sociales y mostraron su indignación.

La Educación Sexual Integral es una ley, no una opción, ni un debate. Pero, frente al embate de sectores conservadores que pretenden derogar la obligación de enseñar en colegios privados y públicos, laicos y religiosos, desde el jardín de infantes y hasta el nivel terciario las herramientas para prevenir y detectar el abuso sexual en la infancia; el embarazo no buscado; la discriminación a lesbianas, gays, travestis y trans; los trastornos alimentarios derivados de estereotipos de belleza y la violencia de género en los noviazgos (entre otras cosas), se convoca a defender la Educación Sexual Integral, el 4 de octubre, en el Congreso de la Nación, a doce años de la aprobación de la norma.

Sus lemas son “Con mis hijos no te metas” y “Los hijos son de los padres”. No son palabras sueltas, sino copiadas y pegadas de agrupaciones religiosas y transfóbicas de España, Brasil, Colombia y Perú. Intentan hacer retroceder el gran logro de la ESI: derribar la idea de propiedad privada de niños y niñas. Ahora los padres y las madres no pueden decidir que sus hijos e hijas no reciban Educación Sexual Integral (aunque están llegando cartas a escuelas para que determinados chicos y chicas no asistan o se retiren de clases con contenido de ESI) porque está consagrado como el derecho de alumnos y alumnas a recibir contenidos válidos, científicos, incorporados por los manuales de ESI del Ministerio de Educación de la Nación y no como una decisión de sus progenitores. A partir del 2006, con la aprobación de la ESI, la patria potestad quedo por debajo del derecho a conocer sobre su cuerpo, sus derechos y deseos de chicas y chicos. Y eso no tiene vuelta atrás.

La ESI tiene que aplicarse en todos los colegios, con más capacitaciones y espacios propios. Y, además, hay un proyecto de ley (con dictamen positivo en el Congreso de la Nación) para que no se pueda apelar a los valores propios en los colegios religiosos, para que además de ser transversal tenga una materia propia (para que por ser una obligación de todxs no sea una obligación de nadie) y para que se profundice su aplicación y capacitación. El proyecto que avanza en el Congreso de la Nación actualiza los contenidos de ESI a leyes sancionadas con posterioridad a su aprobación, como trata, parto respetado, violencia de género, matrimonio igualitario e identidad de género. Y establece que los contenidos puedan brindarse en todas las materias, pero también en espacios curriculares específicos, es decir, en talleres semanales o materias de ESI.

La socióloga Eleonor Faur escribió en la columna “La ESI en disputa”, publicada en Las/12, el 14 de septiembre: “Donde hay poder hay resistencia, decía Michel Foucault. Y el movimiento feminista es hoy un movimiento poderoso. Frente a la contundencia del reclamo de igualdad, las miradas conservadoras enarbolan virulentos discursos. Ayer fue la Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE), hoy es la Educación Sexual Integral (ESI). Sí, los sectores que decían oponerse a la legalización del aborto y clamaban por la educación sexual, son los que más resisten”. El punto es que la resistencia a la ESI no se basa en lo que falta implementar, sino en lo que su implementación (con tantas deudas y falencias) ya logró.

La Educación Sexual Integral es la madre de todas las batallas. Y cuando entra a las aulas transforma. En ese sentido, es interesante que el 87 por ciento de las y los estudiantes porteños/as dijo haber trabajado algún tema relacionado con la ESI en el 2017 y que el 60 por ciento afirma haber abordado entre ocho y diecisiete temas, según una investigación llevada adelante entre el 20 de marzo y el 26 de abril de este año, entre 44.123 estudiantes (que cursan entre segundo y quinto/sexto año) de 157 escuelas secundarias de gestión estatal, plasmadas en el informe “Educación Sexual Integral: Encuestas a docentes y estudiantes de nivel secundario”, realizada por el Ministerio de Educación de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en mayo del 2018.

En la investigación se destaca que solo dos de cada diez docentes de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires nunca uso una sola tiza para escribir, hablar o proponer sobre ESI. El 78 por ciento de las y los docentes trabajó con sus alumnos/as temáticas vinculadas a la educación sexual durante 2017.  En el 35 por ciento de los casos con materias a su cargo, en el 17 por ciento con proyectos transversales, en el 15 por ciento con situaciones emergentes y en el 11 por ciento por su calidad de tutor o tutora del curso, según los resultados del mismo informe obtenidos a través de una encuesta online realizada entre el 10 de marzo y el 14 de abril del 2018, que fue respondida por 850 docentes de 130 instituciones de gestión estatal porteñas.

En la ESI real, la que entra a la escuela junto con las carpetas, guardapolvos, uniformes y mochilas, el tema que más se trata en las escuelas es la no discriminación. El 73 por ciento de los docentes y el 62 por ciento de alumnas/os hablan que lo que más se habla en ESI es para cortar con los prejuicios con las otras y los otros que tanta violencia cuela en las aulas. El 66 por ciento de maestras y profesoras dice que también se charla sobre violencia y maltrato en los vínculos y el 62 por ciento incorpora a las clases contenidos de formación de prejuicios y estereotipos. Las clases pueden ser las mismas, pero las percepciones e intereses no. Los chicos y chicas coinciden con sus docentes en la escucha sobre la no discriminación, pero los temas que registran de ESI son los métodos anticonceptivos (algo que le importa al 79 por ciento de los y las estudiantes) y la prevención de enfermedades de transmisión sexual.

 

DEJA UNA RESPUESTA